¿Es Chile la Arabia Saudita del cobre?

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John E. Tilton, profesor del Departamento de Ingeniería de Minería de la Escuela de Ingeniería de la PUC.

Profesor del Departamento de Ingeniería de Minería de la Escuela de Ingeniería de la Pontificia Universidad Católica de Chile.
 

Cada cierto tiempo las personas se refieren a Chile como la Arabia Saudita del cobre. Por lo general lo que quieren decir con esto es que Chile tiene una participación suficientemente grande del mercado mundial del cobre como para controlar el precio, al igual que Arabia Saudita controla el precio del petróleo. Dejando de lado el debate en curso respecto de si Arabia Saudita (o la OPEP, en términos más amplios) realmente controla el precio del petróleo, me gustaría centrarme en Chile y el mercado del cobre.

La mayoría de los textos introductorios de economía suponen que una empresa o país posee poder de mercado si es capaz de elevar el precio restringiendo su producción. Según esta definición, Chile, Codelco y otras importantes empresas productoras de cobre claramente poseen poder de mercado.

Sin embargo, mi problema con esta definición es que no toma en cuenta si Chile o las importantes compañías productoras tienen el incentivo para restringir la producción y elevar los precios. Hacerlo aumenta las utilidades en el corto plazo, pero con el tiempo erosiona la participación de mercado, ya que los demás productores expanden su producción y aprovechan el precio de mercado más alto. De modo que las utilidades más altas en el corto plazo se ven contrarrestadas por utilidades más bajas en el largo plazo.

Supuestamente, el incentivo para restringir la producción a fin de elevar los precios solo existe si el valor presente neto de las utilidades actuales y futuras es mayor cuando hay restricciones de producción.

La gran diferencia entre Arabia Saudita y Chile es que cuando Arabia Saudita restringe la producción de su petróleo obliga al mundo a desarrollar fuentes de este recurso de mucho mayor costo, por ejemplo el petróleo proveniente de profundos pozos oceánicos o de yacimientos de esquisto bituminoso. Esto requiere un precio de mercado más alto, tanto en el corto como en el largo plazo. Si Chile limitara su producción, la nueva producción que ello estimularía en Perú y otros lugares probablemente no tendría costos de producción apreciablemente más altos. De modo que cualquier alza del precio del cobre sería bastante transitoria.

Si suponemos –como pareciera razonable– que para poseer poder de mercado un país o una empresa debe tener tanto la capacidad como el incentivo para elevar el precio de mercado restringiendo su producción, queda claro que la situación de Arabia Saudita en términos del petróleo es bastante distinta que la de Chile con el cobre. A pesar de la participación dominante de Chile en la producción mundial, no es la Arabia Saudita del cobre. Sencillamente existen demasiadas otras fuentes de suministro que pueden producir cobre a costos comparables con los de Chile.