Escudo Fronterizo es el nombre del plan con el que el gobierno del Presidente José Antonio Kast busca reforzar el control de la frontera norte de Chile y frenar el ingreso irregular al país. La estrategia comenzó a implementarse esta semana con una visita del Mandatario a Arica para supervisar los primeros trabajos en terreno, marcando una de las medidas prioritarias del denominado “gobierno de emergencia” anunciado al inicio de su administración. El plan combina infraestructura física, tecnología de vigilancia y despliegue militar para fortalecer la seguridad en zonas limítrofes con Perú y Bolivia, especialmente en sectores que han registrado altos niveles de ingreso irregular, tráfico de personas y contrabando. La iniciativa también contempla nuevas atribuciones operativas y una coordinación reforzada entre las Fuerzas Armadas, Carabineros y autoridades civiles. Según el Ejecutivo, el objetivo es recuperar el control efectivo de los pasos fronterizos y desincentivar los cruces clandestinos mediante un sistema de barreras y vigilancia permanente.
Primera visita presidencial para supervisar el despliegue
El Presidente Kast viajó este lunes a la Región de Arica y Parinacota para inspeccionar el inicio de las obras del plan, acompañado por autoridades del gabinete.
La agenda contempla visitas a dos puntos estratégicos de la zona:
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- Un punto de observación en el complejo fronterizo Chacalluta, donde se revisarán trabajos de movimiento de tierra realizados por el Ejército.
En la zona ya se encuentran desplegadas maquinarias pesadas trasladadas durante la semana pasada en caravanas de camiones, las que fueron instaladas en sectores del desierto donde comenzarán las primeras obras de infraestructura.
Barreras físicas: zanjas, muros y cercos tecnológicos
El eje central del plan es la instalación de barreras físicas para dificultar el ingreso por pasos no habilitados.
Entre las medidas anunciadas se incluyen:
- Zanjas de tres metros de profundidad en sectores críticos de ingreso irregular.
- Una extensión inicial de 600 metros de obras, priorizando zonas como Colchane y Chacalluta.
- Muros o vallas de hasta cinco metros de altura.
- Cercos electrificados y sensores de movimiento.
- Torres de vigilancia con radares térmicos para detección nocturna.
Los trabajos serán ejecutados por el Ministerio de Obras Públicas y comenzarán de manera simultánea en las tres regiones del extremo norte del país.
La estrategia busca que estas barreras funcionen como elementos disuasivos para reducir el tránsito clandestino hacia el territorio chileno.
Despliegue militar y vigilancia tecnológica
El plan contempla también un importante refuerzo en presencia de fuerzas de seguridad en la macrozona norte.
Entre las medidas operativas anunciadas destacan:
- 3.000 efectivos de Fuerzas Armadas y Carabineros desplegados en turnos rotativos.
- Drones autónomos con sistemas de reconocimiento facial.
- Bloqueo de pasos fronterizos no habilitados.
- Sistemas de monitoreo y comunicación para vigilancia permanente.
El gobierno también evalúa establecer una franja de exclusión de 10 kilómetros en la zona limítrofe, donde cualquier persona que ingrese sin documentación será detenida.
Nuevo comisionado para la macrozona norte
Como parte de la estrategia, el Ejecutivo designó a un comisionado especial para la macrozona norte, cargo que recayó en el vicealmirante (r) de la Armada Alberto Soto.
El objetivo de esta figura será coordinar el trabajo entre las distintas instituciones del Estado y supervisar la implementación del plan.
Soto señaló que durante los primeros 90 días de implementación se incrementará el nivel de actividad en la zona, junto con reforzar las dotaciones institucionales.
Apoyo ciudadano y debate parlamentario
La iniciativa cuenta con respaldo significativo en la opinión pública. Según la encuesta Pulso Ciudadano, un 85% de los consultados apoya la implementación del plan con liderazgo del Ejército.
En el Congreso, parlamentarios de distintas regiones del norte han planteado expectativas respecto de su aplicación.
Algunos legisladores han señalado la necesidad de:
- Ampliar la fiscalización a sectores como Ollagüe, en la frontera con Bolivia.
- Instalar más puntos de control carretero hacia ciudades del norte.
- Fortalecer los sistemas de información para detectar redes de narcotráfico, tráfico de personas y contrabando.
Otros parlamentarios han advertido que el éxito del plan dependerá de su continuidad en el tiempo y de que las medidas no se limiten a acciones puntuales.
Mientras comienzan los trabajos en terreno, el Plan Escudo Fronterizo se posiciona como una de las principales apuestas del nuevo gobierno en materia de seguridad y control migratorio en el norte del país.