COPIAPÓ.– El conflicto laboral en la mina Mantoverde, ubicada en la Región de Atacama y operada por Capstone Copper, continúa escalando luego de que el Sindicato N°2 rechazara de manera categórica la última propuesta presentada por la compañía, en el marco de una huelga que ya se extiende por 28 días consecutivos y mantiene tensionadas las relaciones laborales al interior de la faena.
La organización sindical, que representa a 645 trabajadores, informó que la oferta fue desestimada tras un proceso de votación interna, calificándola como “discriminatoria” y contraria al principio de buena fe que debe regir la negociación colectiva. Según detalló el sindicato, de un total de 641 socios habilitados para sufragar, participaron 93, de los cuales 90 rechazaron la propuesta y solo tres la aprobaron, luego de que la dirigencia llamara explícitamente a no respaldar el planteamiento empresarial.
En un comunicado público, el Sindicato N°2 sostuvo que “la oferta entregada es claramente discriminatoria y afecta el principio de buena fe, ya que es notoriamente menor incluso a la presentada a sindicatos minoritarios hace pocos meses”. En esa línea, la agrupación acusó a la empresa de intentar instalar la idea de que la propuesta era equivalente a la aceptada por otras organizaciones, afirmación que —según los trabajadores— no se condice con los antecedentes objetivos del proceso.

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La última oferta presentada por Mantoverde correspondía a una propuesta cerrada que incluía un bono de término de conflicto de $15 millones, además de un bono trimestral para los trabajadores del mismo estamento. No obstante, desde el sindicato señalaron que dichas condiciones no abordan el fondo del conflicto ni garantizan un trato equitativo entre las distintas organizaciones sindicales presentes en la operación minera.
En paralelo, los trabajadores indicaron que recientemente recibieron el pago de un bono anual, lo que —según explicaron— les otorga un margen financiero para sostener la movilización por un período prolongado. Con todo, reiteraron su disposición a retomar el diálogo, siempre que la empresa esté dispuesta a avanzar hacia “una solución justa y no discriminatoria” que permita cerrar un conflicto que, a su juicio, no solo afecta a los trabajadores, sino también a la compañía, a la región de Atacama y a la imagen del país como destino de inversión minera.
En su declaración, el sindicato fue más allá y afirmó que esta huelga “solo tiene como justificación, desde sus inicios, el intento de la empresa de favorecer indebidamente a otros sindicatos”, apuntando directamente a un trato diferenciado en negociaciones anteriores. Asimismo, revelaron que han sido informados de que la Inspección del Trabajo interpondrá acciones judiciales por eventuales prácticas antisindicales, acusando a la compañía de incurrir en reemplazos ilegales durante la paralización.
En ese contexto, los dirigentes sindicales también dieron a conocer que sostuvieron una reunión en Copiapó con el Gabriel Boric, ocasión en la que expusieron los antecedentes del conflicto y solicitaron la intervención de las autoridades para facilitar el restablecimiento de las conversaciones entre las partes. Según indicaron, el objetivo de esta gestión fue poner en conocimiento del Ejecutivo la magnitud del conflicto y sus eventuales impactos económicos y sociales en la zona.
Desde la empresa, en tanto, no se ha emitido una respuesta pública adicional tras el rechazo de la última oferta, mientras el conflicto sigue abierto y sin una fecha clara para su resolución. La prolongación de la huelga mantiene en alerta a la industria minera regional, en un escenario donde la estabilidad laboral y la continuidad operacional se han convertido en factores clave para el desempeño del sector en Atacama.

