Extender la vida útil de un smartphone no exige reemplazarlo cada uno o dos años. Con ajustes básicos de uso, cuidado físico, limpieza, mantención del sistema y reparaciones puntuales, es posible reducir el desgaste del equipo, evitar fallas prematuras y postergar la compra de un dispositivo nuevo.
La carga al 100% no siempre es la mejor opción
En un mercado con lanzamientos cada vez más frecuentes, alargar la vida útil del teléfono se ha transformado en una forma de ahorrar dinero y reducir residuos electrónicos. En ese contexto, The New York Times señala que uno de los puntos más relevantes está en la batería, cuyo desgaste suele definir el momento de cambio del equipo.
El problema, según la información entregada, es que cargar el celular hasta el 100% de forma habitual puede acelerar el deterioro de la batería. Esto ocurre porque las baterías de iones de litio —presentes en la mayoría de los smartphones— tienen un número limitado de ciclos de carga. En esa línea, Kent Griffith, profesor de química y bioquímica de la Universidad de California en San Diego, indicó que “mantener la batería del teléfono entre el 20% y el 80% prolongaría enormemente su vida útil”, tal como recoge su perfil académico en UC San Diego.
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El texto también advierte que dejar el teléfono cargando durante toda la noche puede generar una degradación progresiva. De hecho, varios equipos ya incorporan sistemas que limitan o ralentizan la carga para reducir ese desgaste, una lógica que también aparece en la documentación oficial de Apple sobre carga optimizada, donde se explica que el sistema busca disminuir el tiempo que el dispositivo permanece completamente cargado.
Cinco hábitos que ayudan a que el teléfono dure más
Además del manejo de la batería, el texto identifica otras cinco prácticas que pueden extender la vida útil del dispositivo. La primera es proteger el equipo con funda y protector de pantalla. Aunque muchos smartphones actuales ofrecen resistencia al agua y a golpes, una caída sigue pudiendo dañar la pantalla o comprometer componentes internos. Mantenerlo en buen estado, además, ayuda a conservar su valor ante una futura venta o recambio.
La segunda recomendación es mantener limpio el teléfono. El polvo y las pelusas suelen acumularse en el puerto de carga y en los altavoces, lo que puede dificultar la conexión del cable o provocar fallas. Para evitarlo, se sugiere una limpieza periódica con un paño de microfibra y herramientas simples, como un palillo de madera.
La tercera apunta al software. Postergar actualizaciones no solo deja fuera nuevas funciones, sino que también puede exponer el equipo a vulnerabilidades y limitar el uso de aplicaciones más seguras. El texto advierte que utilizar un teléfono sin soporte o con versiones antiguas del sistema operativo puede afectar tanto la seguridad como el rendimiento.
La cuarta recomendación es gestionar el almacenamiento. Cuando la memoria está casi llena, el teléfono puede volverse más lento porque el sistema necesita más recursos para funcionar. Fotos, videos, aplicaciones y juegos suelen concentrar buena parte de ese espacio, por lo que se aconseja eliminar archivos innecesarios, recurrir a servicios en la nube o plataformas de streaming, y ordenar con frecuencia la galería.
Reparar antes de reemplazar
La quinta medida consiste en evaluar una reparación antes de comprar un equipo nuevo. El texto plantea que no todos los problemas justifican el reemplazo completo del teléfono: en muchos casos, cambiar la batería o reparar la pantalla puede bastar para extender su vida útil por varios años.
- Mantener la batería entre 20% y 80%
- Evitar dejar el teléfono cargando toda la noche
- Usar funda y protector de pantalla
- Limpiar puerto de carga y altavoces de forma periódica
- Actualizar el software y liberar almacenamiento
- Revisar si una reparación puede resolver el problema antes de reemplazar el equipo