En un contexto marcado por crecientes desafíos ambientales y sociales, necesitamos de empresas que tomen el desafío de innovar, apostando por soluciones impensadas hace unos años y convirtiéndose en “punta de lanza” para otras inversiones.
En Atacama solemos mirar y hablar de minería porque es la principal palanca productiva de la región. Pero también tenemos una consolidada agricultura, una industria turística que está construyendo una oferta sólida y productos con sello propio, como piscos y vinos que triunfan en degustaciones alrededor del mundo. ¿Y qué pasa con nuestro mar? ¿Podemos pensar en desarrollar una industria ligada a los productos que se extraen de nuestras costas?
Hace poco conocí ACUINOR, compañía chilena, atacameña, pionera en la acuicultura del pez Dorado, especie endémica y relacionada ancestralmente con nuestras costas. Su producción se realiza en tierra, no en jaulas en el océano, libre de antibióticos, vacunas o cualquier otro tratamiento. Pero más allá de sus logros productivos, esta empresa se destaca por su enfoque integral y sustentable.



