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Aeropuertos de zonas mineras quedan bajo observación por grietas, hundimientos y desgaste en pistas

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La DGAC detectó observaciones técnicas en terminales clave para la conectividad del norte, entre ellos Antofagasta, Calama, Atacama y La Serena. Los hallazgos no implican cierre ni operación insegura, pero reabren la discusión sobre mantenimiento aeroportuario en regiones mineras.

Los principales aeropuertos que sostienen la conectividad aérea del norte minero quedaron bajo observación técnica luego de que un informe interno de la Dirección General de Aeronáutica Civil, DGAC, identificara deterioros en pistas, calles de rodaje, ayudas visuales y zonas operacionales en distintos terminales del país.

El documento, fechado el 26 de enero de 2026 y elaborado a partir de inspecciones realizadas durante 2025, registra problemas como grietas, hundimientos, señalización desgastada, acumulación de caucho, luminarias fuera de servicio, contaminación por combustibles, obstáculos y elementos sobresalientes dentro de áreas de seguridad.

El foco para la industria minera está en que varias de estas observaciones afectan aeropuertos usados intensivamente por trabajadores, contratistas, proveedores y ejecutivos vinculados a la minería del cobre, litio, oro y hierro en la macrozona norte.

Infraestructura crítica para el norte minero

Según la información conocida públicamente, las observaciones alcanzan a terminales como el aeropuerto Andrés Sabella de Antofagasta, el aeropuerto El Loa de Calama, el aeródromo Desierto de Atacama y el aeropuerto La Florida de La Serena.

Estos recintos forman parte de la infraestructura logística que permite conectar faenas, centros urbanos, proveedores y servicios técnicos con operaciones mineras ubicadas en Antofagasta, Calama, Sierra Gorda, Mejillones, Copiapó, Tierra Amarilla, Vallenar y Coquimbo.

La relevancia no es menor. La red aeroportuaria primaria del país está compuesta por 17 recintos, entre aeropuertos y aeródromos, que concentran cerca del 99,5% de los pasajeros registrados oficialmente. En el norte, esa red cumple una función económica adicional: sostener turnos mineros, movilidad laboral, viajes técnicos, conexiones con Santiago y traslados asociados a proveedores especializados.

En el caso de Antofagasta y Calama, la relación con la minería es directa. Andrés Sabella sirve a una de las regiones con mayor concentración de producción de cobre y litio del país, mientras que El Loa es la puerta aérea natural para operaciones vinculadas al distrito de Calama, Chuquicamata, Radomiro Tomic, Ministro Hales, Sierra Gorda y el entorno del Salar de Atacama.

Qué detectaron las inspecciones

El informe interno de la DGAC consolidó observaciones levantadas en inspecciones AYVIS, asociadas a ayudas visuales, y AGA, vinculadas a ayudas terrestres e infraestructura operacional. Entre los hallazgos reportados aparecen deterioros de pavimentos, diferencias en sistemas de aproximación, fallas de iluminación, señalética desgastada y acumulación de caucho en zonas de contacto de aeronaves.

En la Región de Antofagasta, las observaciones alcanzan al aeropuerto Andrés Sabella y al aeropuerto El Loa. En ambos casos se identificaron deficiencias relacionadas con aproximación, ayudas visuales, señalización, pavimentos y elementos sobresalientes que requieren acciones correctivas.

La situación más compleja en la zona norte fue asociada al aeródromo Desierto de Atacama, que sirve a Copiapó y Caldera. Allí se reportaron luminarias fuera de servicio, señalización deteriorada, hundimientos de pavimento y contaminación por combustibles en plataformas.

En La Serena, el aeropuerto La Florida también aparece con observaciones relevantes, entre ellas grietas, cámaras eléctricas sobresalientes y presencia de árboles que comenzaban a interferir con aproximaciones de aeronaves. De acuerdo con lo informado, durante mayo se ejecutaron trabajos nocturnos de mejoramiento en ese recinto.

La DGAC ha precisado que este tipo de observaciones forma parte de inspecciones periódicas y no significa que los aeropuertos estén operando en condiciones inseguras. El objetivo de estos controles es advertir deterioros y exigir correcciones antes de que comprometan la operación.

El rol del MOP y la conservación aeroportuaria

La administración técnica y la conservación de la infraestructura aeroportuaria pública involucra a distintos organismos. La Dirección de Aeropuertos del Ministerio de Obras Públicas es el servicio encargado del desarrollo y mantenimiento de la infraestructura aeroportuaria del país, mientras que la DGAC cumple funciones de fiscalización, certificación, seguridad operacional y control aeronáutico.

En términos prácticos, las observaciones levantadas por la DGAC deben traducirse en planes de corrección, obras de conservación o intervenciones programadas por las entidades responsables, dependiendo del tipo de recinto y de su régimen de administración.

El punto sensible para el norte minero es que la demanda por infraestructura aérea ha crecido junto con la expansión de operaciones, proyectos, servicios especializados y movilidad laboral. El desgaste de pistas y plataformas no responde solo al tráfico de pasajeros, sino también a la frecuencia de operaciones, condiciones climáticas, carga operacional y necesidad de mantener estándares de seguridad en zonas de alta importancia económica.

Antofagasta y Atacama ya tienen una concesión en marcha

El debate se cruza con una inversión relevante en infraestructura aeroportuaria. En noviembre de 2024, el Ministerio de Obras Públicas adjudicó la nueva concesión de los aeropuertos de Antofagasta y Atacama, bajo el proyecto Red Aeroportuaria Norte, con una inversión estimada en US$316 millones.

Ese contrato considera mejorar y ampliar las instalaciones del aeropuerto Andrés Sabella, en Antofagasta, y del aeródromo Desierto de Atacama. La iniciativa contempla obras para elevar capacidad, modernizar terminales y responder a la mayor demanda de pasajeros en dos regiones directamente vinculadas a minería, energía, servicios industriales y logística.

La adjudicación al consorcio Sacyr-Cointer incluye la operación y ampliación de ambos recintos. En la etapa de licitación, la Dirección General de Concesiones informó que el proyecto implicaba una inversión total de UF 7.012.000, equivalente entonces a unos US$316 millones.

La coincidencia entre las observaciones técnicas y una cartera de inversión aeroportuaria ya adjudicada refuerza la necesidad de distinguir entre mantenimiento correctivo de corto plazo y modernización estructural de largo plazo. Lo primero apunta a resolver deterioros específicos; lo segundo busca ampliar capacidad y estándar de servicio para las próximas décadas.

Por qué importa para la minería

La minería chilena depende de una red logística amplia, que incluye puertos, carreteras, ferrocarriles, plantas desaladoras, líneas eléctricas, ductos, campamentos y aeropuertos. En el caso del transporte aéreo, su peso es especialmente visible en operaciones remotas, turnos 7x7 o 4x3, viajes de emergencia, desplazamiento de especialistas y conexión de proveedores con faenas de alta complejidad.

Una interrupción relevante en terminales como Calama, Antofagasta o Copiapó no solo afectaría a pasajeros particulares. También podría generar efectos sobre planificación de turnos, disponibilidad de equipos técnicos, servicios críticos y tiempos de respuesta en operaciones mineras.

Por eso, las observaciones de la DGAC deben leerse como una alerta de gestión de activos. No necesariamente como una crisis operacional inmediata, pero sí como un recordatorio de que la infraestructura aeroportuaria del norte requiere mantenimiento permanente, financiamiento oportuno y coordinación entre fiscalizadores, concesionarios y organismos públicos.

Qué observará la industria

El próximo punto a seguir será si las observaciones detectadas durante 2025 derivan en planes de intervención específicos para cada terminal y si esas medidas se coordinan con la nueva etapa de concesiones en Antofagasta y Atacama.

También será relevante observar el avance de los trabajos en La Florida de La Serena y las medidas que se adopten en El Loa, considerando su papel en la conectividad de Calama y del distrito minero más relevante del país.

Para la minería, el mensaje es claro: la competitividad del norte no depende solo de nuevos proyectos mineros, permisos o precio del cobre. También depende de que la infraestructura que mueve personas, conocimiento técnico y servicios especializados funcione con estándares consistentes. En una zona donde las faenas operan lejos de los grandes centros urbanos, los aeropuertos son parte directa de la cadena productiva.