La crisis energética reabrió en Europa el debate sobre cómo reducir la dependencia de combustibles fósiles importados. En ese escenario, la fusión nuclear volvió a instalarse como una alternativa de largo plazo, impulsada por proyectos como el de la startup alemana Proxima Fusion y por el respaldo político que comenzó a tomar fuerza en Alemania.
Qué ofrece la fusión nuclear frente a otras tecnologías
La fusión nuclear genera energía al unir núcleos atómicos ligeros, a diferencia de la fisión, que libera energía al dividir núcleos pesados. De acuerdo con el Organismo Internacional de Energía Atómica, esta tecnología puede generar cuatro veces más energía por kilogramo de combustible que la fisión y casi cuatro millones de veces más que la combustión de petróleo o carbón. El mismo organismo plantea además que los diseños magnéticos más comunes para futuras centrales son los tokamak y los stellarator.
En ese marco, la fusión aparece como una opción atractiva por su potencial para operar sin emisiones de CO2 y sin residuos radiactivos de larga duración, aunque todavía no existe a escala comercial. El principal obstáculo sigue siendo técnico y económico: crear y sostener una reacción de fusión exige enormes cantidades de energía y aún debe demostrarse que el sistema puede entregar un balance energético neto positivo y un modelo rentable.
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Proxima Fusion y la apuesta por los stellarator
Proxima Fusion, con sede en Múnich y nacida en 2023 como escisión del Instituto Max Planck de Física de Plasmas, trabaja con tecnología stellarator en vez de tokamak, que hoy domina la mayoría de los grandes desarrollos internacionales. Según la propia compañía, su hoja de ruta apunta primero al demostrador Alpha y luego a Stellaris, concebida como una futura central comercial.
La diferencia central entre ambas tecnologías está en la forma en que estabilizan el plasma. Los stellarator son más complejos de diseñar y fabricar, pero ofrecen operación continua y estabilidad intrínseca. El OIEA ha señalado que, pese al predominio actual de los tokamak, los stellarator podrían convertirse en la opción preferente para una futura planta de fusión, un punto que coincide con la estrategia que impulsa Proxima Fusion.
- Alpha está planteado como el dispositivo previo a una primera central de fusión con condiciones de operación comerciales.
- Stellaris apunta a entrar en operación en la segunda mitad de la década de 2030, después del desarrollo de Alpha.
Alemania acelera su respaldo a la fusión
El proyecto también coincide con un cambio en la política energética alemana. Tras completar su apagón nuclear de fisión en abril de 2023, el país comenzó a mover recursos hacia la fusión. En octubre de 2025, el Gobierno alemán incorporó esta tecnología a su estrategia industrial y tecnológica, y en una explicación oficial de la Hightech Agenda Deutschland indicó que más de 2.000 millones de euros deberían destinarse hasta 2029 a investigación en fusión y a nuevas infraestructuras.
La futura planta Stellaris está prevista en los terrenos de una antigua central de fisión en Gundremmingen, mientras Proxima Fusion sostiene que el objetivo no es solo demostrar la física del proceso, sino construir un proyecto con viabilidad económica y capacidad de escalar. Esa apuesta se da en medio de una discusión todavía abierta sobre los costos reales de esta industria emergente.
El escepticismo sobre los costos sigue presente
Pese al renovado interés político y empresarial, la discusión económica sigue lejos de cerrarse. Un estudio publicado recientemente en Nature Energy advierte que las proyecciones sobre el abaratamiento futuro de las centrales de fusión podrían estar sobrestimadas. El trabajo sostiene que las tasas de aprendizaje plausibles estarían más cerca de un rango de entre 2% y 8%, por debajo del 8% al 20% asumido en análisis previos.
Uno de los autores, Lingxi Tang, atribuye parte de esa brecha a la falta de fundamentos sólidos en algunos estudios anteriores y a un posible “sesgo de optimismo”, especialmente en el mundo de la inversión privada. Ese punto introduce cautela en medio de una narrativa que presenta a la fusión como una respuesta futura para la seguridad energética europea.
