Las algas marinas de Groenlandia están mostrando una ruta concreta por la que el carbono capturado en bosques costeros puede terminar almacenado en aguas profundas del Atlántico Norte. Una investigación reciente documentó miles de “mantos” de macroalgas flotantes en el suroeste de Groenlandia y el mar de Labrador, y modeló cómo las corrientes y la mezcla vertical invernal pueden empujarlas a zonas donde finalmente se hunden.
Qué encontró el estudio y por qué el Ártico importa en el ciclo del carbono
El trabajo, publicado como artículo científico en Science of the Total Environment bajo el título “Ocean transport and vertical mixing connect Greenland’s macroalgae to deep ocean carbon sinks”, se enfocó en el suroeste de Groenlandia por una razón práctica: su costa rocosa alberga abundantes macroalgas y especies dominantes que, al desprenderse, pueden flotar y desplazarse mar adentro.
El punto central es que ese material vegetal no se queda “cerca de la orilla”. El mismo equipo reporta evidencia de macroalgas en sedimentos desde zonas someras hasta 1.460 metros de profundidad y a 350 km de la costa, lo que sugiere un aporte persistente al enterramiento de carbono en el Ártico.
Te puede interesar
Dalaroo amplía su proyecto Blue Lagoon en Groenlandia con nuevas licencias
Avión militar A400M logra histórico aterrizaje en banquisa ártica bajo extremas condiciones
Cifras clave: satélites, boyas y tiempos de transporte
La investigación combinó observación remota, seguimiento de corrientes y simulaciones para reconstruir el movimiento de estas macroalgas:
- 1.380 imágenes satelitales Sentinel-2 permitieron detectar 7.973 parches de macroalgas flotantes en la plataforma del suroeste de Groenlandia y el mar de Labrador.
- 305 dispositivos a la deriva y un modelo lagrangiano se usaron para estimar rutas y permanencias en superficie.
- El tiempo medio de residencia en superficie fue de 12,1 días en la plataforma del suroeste de Groenlandia y 63,6 días en el mar de Labrador, lo que respalda tránsitos del orden de 12 a 64 días antes de una degradación estructural relevante.
Estos resultados fueron difundidos también por el Plymouth Marine Laboratory, que destaca el valor de contar con datos abiertos y sostenidos en el tiempo para observar procesos en zonas remotas.
El mecanismo que las hunde: convección profunda y colapso de flotabilidad
Más allá del transporte horizontal por corrientes, el estudio abordó el “gatillo” que puede llevar las algas hacia abajo. Sus simulaciones de alta resolución (Large Eddy Simulation) indican que, en invierno, la convección oceánica profunda —mezcla vertical intensa impulsada por el enfriamiento superficial— puede arrastrar macroalgas flotantes a profundidades donde aumenta la presión y colapsan estructuras internas de flotabilidad (vesículas), acelerando el hundimiento.
En términos simples: el sistema no depende solo de que algo “se descomponga y caiga”, sino de una dinámica física estacional que conecta la costa con aguas profundas.
Por qué este hallazgo reabre el foco sobre “carbono azul” y fondos marinos
Para una agenda climática y de recursos, el tema cruza dos discusiones que ya están sobre la mesa:
- La relevancia del carbono azul como componente del balance climático, con ecosistemas costeros y oceánicos capturando y almacenando carbono por periodos largos.
- La presión creciente sobre el océano profundo y su biodiversidad, en un contexto donde el debate por la extracción en el fondo marino sigue abierto.
En ese marco, conviene leer este hallazgo junto con el análisis sobre los riesgos ambientales en la minería en aguas profundas y la discusión sobre fondos marinos como almacén de “carbono azul”, porque el estudio refuerza la idea de que las profundidades no son un “vacío” desconectado: reciben materia orgánica y carbono desde la franja costera.
Qué falta por medir para cuantificar el secuestro a largo plazo
El propio equipo plantea vacíos que hoy limitan llevar este tipo de evidencia a contabilidad climática robusta:
- Vida útil real de las macroalgas flotantes en mar abierto (cuánto resisten antes de fragmentarse).
- Velocidades de ascenso/descenso y tasas de hundimiento una vez colapsa la flotabilidad.
- Profundidad típica a la que ocurre el colapso de flotabilidad en condiciones reales.
- Escalamiento del fenómeno a otras costas y bosques de macroalgas, con distinta oceanografía.
La base satelital utilizada es parte del acceso abierto a datos de misiones Sentinel dentro del Copernicus Data Space Ecosystem, un componente clave para monitorear eventos y patrones a gran escala, especialmente en regiones donde las campañas oceanográficas son costosas y esporádicas.
Como antecedente complementario sobre procesos del Ártico profundo y su vínculo con el ciclo de carbono, también está el reporte sobre filtraciones ultraprofundas de metano en el mar de Groenlandia, que muestra cuánto se está moviendo la frontera del conocimiento en ambientes extremos.
