Antártida: satélites europeos detectan aguas verdes entre el hielo marino en el mar de la Cooperación

Una imagen captada por Copernicus, el programa de observación terrestre de la Unión Europea, mostró el 2 de marzo de 2026 una amplia zona de aguas verdosas entre el hielo marino en el mar de la Cooperación, frente a la costa oriental de la Antártida. La escena fue registrada por un satélite Sentinel-3 y luego complementada con una toma de Sentinel-2 del mismo día.

Qué mostró la imagen tomada desde el espacio

De acuerdo con la ficha oficial difundida por Copernicus como “Image of the Day” el 8 de marzo de 2026, la vista general permitió identificar una gran mancha de aguas teñidas de verde extendiéndose entre el hielo flotante. La imagen de mayor detalle, obtenida también el 2 de marzo, dejó ver filamentos y trazos verde pálido que serpentean entre los fragmentos de hielo marino y siguen el desplazamiento de las corrientes superficiales.

El ciclo natural detrás del color verde

Según la explicación oficial de Copernicus, el fenómeno responde a floraciones estacionales de fitoplancton, organismos microscópicos que realizan fotosíntesis y cumplen un papel central en los ecosistemas marinos. En los mares que rodean la Antártida, estas floraciones se desarrollan cuando regresa la luz solar al final de la noche austral y el deshielo del hielo marino libera nutrientes hacia las aguas superficiales. Cuando la concentración es alta, el agua puede adquirir un tono verdoso visible incluso desde el espacio.

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Por qué los satélites pueden detectar este cambio

Los satélites Sentinel-3 incorporan el instrumento OLCI (Ocean and Land Colour Instrument), que mide el color del océano y permite estimar parámetros bioópticos como la concentración de fitoplancton a partir de la clorofila, su pigmento fotosintético. EUMETSAT, operador de Sentinel-3 en nombre de la Comisión Europea, indica que estos datos sirven para monitorear la salud de los ecosistemas acuáticos, la calidad del agua y procesos vinculados al clima.

Seguimiento del océano Austral

Copernicus señaló que estas observaciones satelitales permiten detectar y vigilar floraciones de fitoplancton en océanos polares remotos, una capacidad relevante para seguir la evolución de los ecosistemas marinos australes y evaluar su respuesta frente a cambios ambientales. En paralelo, la ESA recuerda que el hielo marino polar es un indicador y también un factor del cambio climático, seguido desde hace más de 40 años mediante observación satelital.

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