Investigadores de la Universidad de California en Santa Bárbara (UCSB) han revolucionado el almacenamiento de energía solar al desarrollar un fluido que almacena esta fuente energética directamente como calor durante meses. Este avance, basado en moléculas de pirimidinona modificadas, podría redefinir cómo gestionamos y aprovechamos la energía térmica en el futuro.
Sistema MOST: almacenamiento solar avanzado
El sistema, denominado almacenamiento solar-térmico molecular (MOST, por sus siglas en inglés), elimina la necesidad de baterías tradicionales. Según explicaron los investigadores liderados por Grace Han, el fluido contiene moléculas que reaccionan a la exposición solar y cambian de forma a una configuración rica en energía, similar a un muelle microscópico tensado. Este estado energético puede mantenerse por meses, incluso más de un año, sin pérdida apreciable de energía.
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La energía almacenada se libera aplicando un estímulo, como calor o un catalizador ácido. En laboratorio, el sistema demostró su capacidad para hervir agua utilizando únicamente el calor almacenado, destacando por su alta densidad energética de 1,6 MJ por kilogramo, aproximadamente el doble que una batería de ion-litio convencional. Este logro establece un hito al evitar pérdidas habituales en la conversión energética, como las observadas en las transiciones electricidad-química-electricidad.
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Ventajas y aplicaciones potenciales
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Entre las principales ventajas del sistema destaca su escalabilidad. Al ser un fluido, basta con aumentar el volumen de solución para incrementar la capacidad energética, lo cual implica un diseño sencillo y adaptable a infraestructuras ya existentes. Esto hace que el líquido pueda circular por tuberías, almacenarse en depósitos o transportarse como cualquier fluido industrial.
El potencial de esta tecnología abarca tanto el ámbito doméstico como el industrial. Entre sus aplicaciones se encuentran agua caliente sanitaria, calefacción, procesos térmicos industriales y posibles combinaciones con sistemas termoeléctricos para generar electricidad según demanda. Una de sus aplicaciones más interesantes es el almacenamiento estacional: cargar energía solar en verano para utilizarla en invierno, algo que no suelen gestionar eficientemente las baterías eléctricas.
- Agua caliente sanitaria y calefacción doméstica.
- Procesos industriales de baja y media temperatura.
- Posibilidad de integración con generadores termoeléctricos.
- Almacenamiento estacional de energía solar.
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Impacto en la transición energética
Si esta innovación supera la fase de pruebas y se adapta a escala industrial, su contribución a la transición hacia energías limpias puede ser significativa. Este sistema ofrece soluciones energéticas limpias y sostenibles que complementan tecnologías actuales como la fotovoltaica, solar térmica y bombas de calor, minimizando emisiones y dependencias de combustibles fósiles.
“No es magia. Es química bien pensada, aplicada con criterio”, destacan los investigadores sobre el avance. Este desarrollo subraya las posibilidades de una energía térmica eficiente, reutilizable y práctica como una alternativa para enfrentar los desafíos energéticos globales actuales.



