Soluciones tecnológicas avanzadas, digitalización y recirculación destacan en el sector minero para enfrentar el aumento proyectado en el consumo hídrico.
Desafíos y proyecciones en la gestión hídrica minera
La industria minera enfrenta una presión creciente por optimizar el uso del agua, en un contexto donde la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) estima que la demanda hídrica en la minería del cobre crecerá desde 18,5 m³/s en 2024 hasta 20,6 m³/s en 2034. Esta expansión responde tanto al ingreso de nuevos proyectos como a una caída sostenida en las leyes del mineral, factores que incrementan la necesidad de recursos hídricos.
Si bien la utilización de agua de mar ha sumado participación y se proyecta que represente el 67,6% del consumo minero del cobre al 2034, el desafío principal sigue centrado en mejorar los procesos internos para reducir pérdidas y recircular la mayor cantidad posible de recurso. El enfoque ya no está únicamente en buscar nuevas fuentes hídricas, sino en implementar soluciones eficientes y sustentables al interior de las operaciones.
Publicidad
Te puede interesar
Innovaciones en procesos y monitoreo operacional
Empresas tecnológicas y centros de investigación han profundizado en la eficiencia operacional de faenas mineras, especialmente en procesos de concentración y manejo de relaves, responsables de más del 80% del consumo de agua. Destacan iniciativas donde la ingeniería de procesos da paso a proyectos que privilegian la recirculación y disminución de pérdidas.
El Grupo JRI ha incorporado gemelos digitales y nuevas técnicas de uso de floculantes, mejorando la recuperación de agua en el espesamiento de relaves. Adicionalmente, la automatización de procesos como la bioconsolidación permite maximizar la expulsión y reutilización del recurso hídrico. En tanto, el Centro de Investigación en Minería Sustentable JRI (CIMS JRI) ha logrado avances experimentales en la optimización de espesadores, alcanzando recuperaciones superiores al 70% en plantas concentradoras. Estos resultados, aplicados en operación real, contribuyen significativamente a reducir el consumo de agua fresca.
Publicidad
Estas innovaciones están alineadas con la proyección de crecimiento de la demanda y con los nuevos estándares sectoriales que exigen mayor eficiencia, resiliencia y reportabilidad en la gestión del recurso hídrico.
Digitalización y monitoreo en tiempo real
El uso de herramientas digitales está modificando la manera en que las compañías monitorean y gestionan el agua. Soluciones como TRIIA, un gemelo digital de tranques de relaves, permiten simular el comportamiento del sistema y optimizar la recuperación hídrica. El monitoreo en tiempo real —incorporado por empresas como Hibring— entrega visibilidad sobre variables críticas como el comportamiento de agua y sedimentos en espesadores, anticipando eventos y estabilizando la operación.
El desarrollo de tecnologías autónomas de monitoreo se ha transformado en un estándar emergente del sector, fortaleciendo la trazabilidad y permitiendo ajustes ágiles frente a desviaciones operativas. La integración de estos sistemas ayuda a enfrentar los desafíos de un sector que ha debido incrementar su eficiencia en cada etapa del proceso productivo, con miras a la sostenibilidad futura.
Publicidad
Para profundizar en el contexto y las proyecciones sobre demanda hídrica en la industria, el artículo Gestión del agua en minería: demanda llegaría a 20,6 m³/s al 2034 y el desafío ya no está solo en desalar entrega análisis complementarios sobre fuentes y políticas de abastecimiento.
Desafíos pendientes y perspectivas
Aunque los avances en innovación tecnológica e integración digital han demostrado impactos positivos, aún faltan antecedentes públicos sobre la adopción masiva y los resultados económicos concretos de estas soluciones en faenas específicas. La escalabilidad y validación transversal de estas herramientas será clave para sostener la competitividad del sector frente a nuevas exigencias ambientales y regulatorias.
La proyección hasta 2034 anticipa una minería con menor dependencia del agua fresca, mayor recirculación y nuevas prácticas basadas en datos y automatización. Sin embargo, las brechas en maduración tecnológica y el impacto en costos operacionales requieren seguimiento sectorial y ajuste continuo de las estrategias de gestión hídrica.



