Más de 190 países se reunieron en Cali, Colombia, en la COP16 de la Convención sobre la Diversidad Biológica, entre ellos, una importante delegación de Chile. Esta conferencia no sólo nos recuerda la vital importancia de conservar nuestra biodiversidad, sino que nos impulsa a tomar medidas urgentes ya que los objetivos de la COP16 no pueden lograrse sin una colaboración multisectorial, en la que las empresas tienen un rol clave.
Según la ONU, la humanidad enfrenta la amenaza de perder cerca de un millón de especies, afectando la estabilidad de los ecosistemas, la economía y a las comunidades que dependen de ellos. América Latina y el Caribe, albergan aproximadamente el 60% de la biodiversidad global, y experimentan una deforestación masiva y una preocupante disminución de vida silvestre. Para Chile, donde el 23% del territorio terrestre y el 42% de la zona económica exclusiva marina están protegidos, estos riesgos son latentes.
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Esta situación crítica ha llevado a la COP16 a establecer metas ambiciosas como la «meta 30×30», que plantea proteger el 30% de los ecosistemas del planeta para 2030. Sin embargo, lograrlo exige el compromiso de todas las partes, en especial del sector privado, que debe alinearse con el Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal. La Meta 15 del Marco Mundial establece que las empresas deben evaluar sus riesgos, impactos y dependencias con la naturaleza y divulgar esta información de forma transparente. En Chile, esto representa un llamado directo a todas las industrias a incluir la biodiversidad en su gestión de riesgos, considerando que un ecosistema saludable es esencial para la sostenibilidad de sus operaciones.



