La demanda de petróleo enfrenta su mayor ajuste desde la pandemia, mientras la oferta global sufre una contracción sin precedentes a raíz del conflicto en Medio Oriente y el cierre parcial del Estrecho de Ormuz. Así lo advierte el más reciente informe del mercado petrolero de la Agencia Internacional de Energía (AIE), que proyecta una caída de consumo de hasta 1,5 millones de barriles diarios (mb/d) en el segundo trimestre de 2026, en paralelo a un shock de suministro que ha tensionado al máximo los precios internacionales. El escenario combina destrucción de demanda, interrupciones logísticas y un alza histórica en los precios del crudo, con el Brent acercándose a los US$150 por barril en el mercado físico. La magnitud del impacto no solo refleja la fragilidad del sistema energético global, sino también la alta dependencia de rutas críticas como Ormuz, por donde transitaban más de 20 mb/d antes de la crisis y que hoy opera a una fracción de su capacidad.
Shock de oferta: la mayor caída registrada en la historia
El informe describe una contracción abrupta de la producción global de petróleo en marzo, con una caída de 10,1 mb/d que llevó el suministro total a 97 mb/d. Este desplome constituye la mayor disrupción registrada en la historia del mercado petrolero moderno, superando incluso episodios como la crisis financiera de 2008 o el impacto inicial del Covid-19.
Dentro de este ajuste, la producción de la alianza OPEP+ retrocedió en 9,4 mb/d, mientras que los países fuera del cartel registraron una caída adicional de 770 mil barriles diarios. Las causas principales radican en ataques a infraestructura energética en la región y las severas restricciones al tránsito marítimo en el Golfo Pérsico.
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El impacto también se ha extendido a la capacidad de refinación. Durante abril, las refinerías en Medio Oriente y Asia redujeron su actividad en aproximadamente 6 mb/d, lo que llevó el procesamiento global a 77,2 mb/d. Para el conjunto de 2026, se proyecta una disminución promedio de 1 mb/d en las corridas de refinación, reflejando la dificultad para acceder a insumos clave.
Demanda debilitada por precios récord y disrupciones logísticas
En paralelo al shock de oferta, la demanda global de crudo comienza a resentirse con fuerza. La AIE ajustó su proyección anual, anticipando una contracción de 80 mil barriles diarios en 2026, lo que implica un recorte de 730 kb/d respecto de estimaciones previas.
El deterioro es más evidente en el corto plazo. En marzo, el consumo global cayó en 800 kb/d en términos interanuales, mientras que en abril se estima una contracción aún mayor de 2,3 mb/d. Este retroceso está impulsado por:
- Reducción en el consumo de nafta y combustibles para transporte.
- Menor uso de GLP en industrias y hogares.
- Caída en la demanda de combustible de aviación por cancelación de vuelos.
- Ajustes en la industria petroquímica frente a costos elevados.
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El fenómeno, conocido como “destrucción de demanda”, se intensifica en contextos de precios elevados y restricciones de suministro, generando un círculo de ajuste en la actividad económica global.
Inventarios bajo presión y rutas críticas colapsadas
El impacto sobre los inventarios ha sido significativo. Durante marzo, las reservas globales cayeron en 85 millones de barriles, con una fuerte reducción de 205 millones fuera del Golfo de Medio Oriente debido a la interrupción de flujos.
En contraste, el almacenamiento flotante en la región aumentó en 100 millones de barriles, mientras que China incrementó sus reservas en 40 millones, en una estrategia para asegurar suministro ante la incertidumbre.
El cuello de botella sigue siendo el Estrecho de Ormuz. A inicios de abril, los flujos apenas alcanzaban los 3,8 mb/d, muy por debajo de los más de 20 mb/d previos al conflicto. Si bien rutas alternativas han elevado sus exportaciones hasta 7,2 mb/d, la pérdida neta supera los 13 mb/d, una cifra que explica la magnitud del desequilibrio actual.
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Precios disparados y escenario incierto para 2026
El mercado ha reaccionado con extrema volatilidad. El crudo registró en marzo su mayor alza mensual histórica, con el Brent en torno a US$130 por barril y transacciones físicas que rozaron los US$150. En paralelo, los destilados medios alcanzaron niveles récord, especialmente en Asia.
Pese al anuncio de un alto al fuego temporal, la AIE advierte que la normalización de los flujos sigue siendo incierta. Su escenario base contempla una recuperación parcial hacia mediados de año, aunque sin retornar a los niveles previos al conflicto. Sin embargo, el organismo también plantea un escenario alternativo más adverso, en el que una prolongación del conflicto podría generar disrupciones sostenidas en los mercados energéticos y afectar el crecimiento económico global.
En este contexto, el mercado petrolero entra en una fase de alta fragilidad estructural, donde la seguridad de suministro y la diversificación energética vuelven a posicionarse como prioridades estratégicas para gobiernos e industrias.



