La Región de Coquimbo, con su geografía única y diversa, nos permite obtener una intensa radiación solar y condiciones óptimas de viento en la zona costera. Ese privilegio nos erige como un faro de progreso en el ámbito de las energías renovables que sin duda debemos fortalecer y consolidar. Es que nuestra región es un ejemplo a seguir, y un campo fértil para la innovación y el desarrollo sostenible. Con un potencial estimado de 160 mil MW en energía solar y eólica distribuidos en 631 mil hectáreas, Coquimbo está en la vanguardia de la transición energética de Chile, contribuyendo significativamente a la descarbonización del país y avanzando hacia la meta de carbono-neutralidad para el año 2050.
En este escenario clave en para nuestro desarrollo, el rol de la mujer en este largo proceso es insustituible. Su participación y liderazgo no sólo son fundamentales para el éxito de la transición energética, sino que también son cruciales para el crecimiento y la equidad en la región. Aumentar el capital humano, especialmente entre las mujeres, es uno de nuestros desafíos más apremiantes, al hacerlo, estamos invirtiendo en el futuro de la energía y el progreso de la región de Coquimbo, asegurando que los profesionales emergentes encuentren oportunidades diversas en los proyectos energéticos que se están desarrollando o estén por realizarse.
La actualización del mapa de vulnerabilidad energética es un paso vital hacia la reducción de las brechas de desigualdad en el acceso a la energía. Estimamos que aproximadamente 6 mil hogares en la región aún carecen de electricidad, una situación que estamos decididos a cambiar.
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