El precio medio de la gasolina en Estados Unidos volvió a cruzar un umbral que no se veía desde 2022. La referencia nacional superó los US$4 por galón en un contexto de tensión sobre el suministro mundial de crudo, mientras la Casa Blanca y las agencias federales activaron medidas para intentar contener el impacto sobre los consumidores.
El alza devolvió los precios a niveles no vistos desde agosto de 2022
De acuerdo con los datos publicados por AAA, el promedio nacional se ubicó el lunes en US$4,018 por galón, equivalente a 3,78 litros. La marca representa la primera vez que el combustible supera ese nivel desde agosto de 2022, en medio de una escalada que, según los antecedentes entregados, comenzó tras el inicio de las operaciones militares a fines de febrero. AAA ya había advertido el 26 de marzo que el valor promedio había subido un dólar en un mes, pasando de US$2,98 el 26 de febrero a US$3,98.
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La subida coincide con un nuevo salto del petróleo. El WTI cerró el lunes en US$102,88 por barril, superando los US$100 por primera vez desde 2022, en una sesión marcada por el temor del mercado a interrupciones más severas en Medio Oriente. Reuters reportó además que el estrecho de Ormuz, por donde pasa cerca de una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas natural, sigue siendo el principal foco de riesgo para los operadores.
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La administración de Trump activó alivios regulatorios para contener el impacto
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Frente al repunte, el Gobierno estadounidense comenzó a mover piezas para dar mayor flexibilidad al mercado de combustibles. La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) informó el 25 de marzo una exención de emergencia que permite temporalmente ventas nacionales de mezclas E15 y E10, además de flexibilizar exigencias de volatilidad de verano y restricciones asociadas a mercados regionales de gasolina. La agencia sostuvo que la medida busca fortalecer el suministro doméstico de combustible y dar alivio en surtidores sin alterar las protecciones ambientales vigentes.
En ese marco, Lee Zeldin advirtió, según la información entregada, la posibilidad de una interrupción en el suministro de combustible estadounidense, argumento con el que justificó la flexibilización temporal. Por su parte, el vicepresidente JD Vance reconoció en un acto en Auburn Hills, Michigan, que se viene un período complejo para los precios, aunque lo describió como un episodio transitorio. Reuters informó el 18 de marzo que Vance habló de un “rough road ahead” para la gasolina y defendió que el alza sería temporal.
El mercado sigue pendiente de Ormuz y de la pausa anunciada por Trump
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La presión sobre los combustibles se mantiene ligada a la evolución del conflicto con Irán. Según los antecedentes entregados, Donald Trump extendió hasta el 6 de abril una pausa en los ataques contra infraestructura energética iraní, pero al mismo tiempo advirtió a Teherán que Estados Unidos podría destruir sus pozos petroleros, centrales eléctricas y la isla de Jark si no se reabre el estrecho de Ormuz.
La atención del mercado sigue puesta en ese corredor marítimo, porque cualquier restricción prolongada amenaza con seguir empujando el crudo y, por arrastre, los precios en las estaciones de servicio. Reuters indicó este martes que la guerra ya llevó el promedio nacional de la gasolina por encima de los US$4 y que el encarecimiento del combustible volvió a convertirse en un problema económico y político de primer orden en Estados Unidos.



