¿Cómo conversa eso con los planes de reconversión?
-Empezamos a hacernos cargo del desafío de la transición energética, buscando otra solución que no era, necesariamente, la salida de la unidad. Primero porque tenemos conciencia del aporte importante que hace Guacolda al suministro eléctrico, un aporte importante desde el punto de vista técnico y de seguridad de suministro al sistema. Otra cosa relevante para nosotros es mantener las fuentes laborales. Tenemos una planilla de trabajadores de 200 trabajadores internos, 700 trabajadores de contratistas directos que trabajan en la operación, sumando servicios, compras y actividades de relacionamiento comunitario, llega a más de 4.000 personas. En una ciudad de 11.000 personas, es casi un 40%. En eso aparece entonces esta idea de hacer la reconversión, que no es un invento nuestro, es una cosa que lo están haciendo otros países, como Japón y Corea, de manera muy decidida, como parte de sus políticas públicas. Y nosotros tenemos la suerte de que nuestras máquinas son japonesas y hemos tenido entonces también la claridad de poder trabajar con ellos para ir desarrollando esta tecnología.
¿Ya está definida esta reconversión a un mix entre carbón y amoníaco verde?
-Sí, es importante señalar que esto es un proyecto; hay cosas que nosotros no manejamos, y otras que sí, y la factibilidad del proyecto va a depender de que todas las cosas se den positivamente. Tenemos un contrato con Mitsubishi que ya llevamos más de un año trabajando, con prefactibilidad lista. Ellos, por su parte, están avanzando en el desarrollo de la tecnología, y en algún minuto se va a liberar la comercialización de estos quemadores. Cuando los japoneses tengan el producto ya patentado, nosotros estamos ahí anotados con los primeros quemadores.
¿Hay certeza de que van a llegar en tiempo y forma?
-Sí, esa es la parte que menos nos preocupa, porque los japoneses son bastante serios y están decididos. Tenemos otras cosas que igual dependen de nosotros, pero necesitan de voluntad política, y también de las comunidades, de aceptación. Me refiero a la evaluación de impacto ambiental. Nosotros ya hemos empezado a trabajar en una participación temprana. Hemos hecho ya más de 20 reuniones con las distintas juntas de vecinos, con la comunidad en general, para mostrarles el proyecto y en general hemos tenido superbuena aceptación por todos los beneficios que trae. La gente valora mucho el tema del empleo…
No ha sido tan buena la recepción del mundo de las ONG.