La mina Caserones, propiedad de la compañía canadiense Lundin Mining, se encuentra en su octavo día de huelga sin señales de terminar, a diferencia de la situación en Minera Escondida, la mina de cobre más grande del mundo, donde se llegó a un acuerdo tras una paralización de 72 horas. El Sindicato Mina Caserones, que representa al 29% de los empleados de la mina, inició la huelga después de que las negociaciones para un nuevo contrato colectivo fracasaran. Aunque la empresa anunció que presentaría una nueva propuesta, aún no ha habido acercamientos con los trabajadores.
Las demandas de los trabajadores
Al igual que los trabajadores de Minera Escondida, quienes lograron aumentar sus bonos y reajustes salariales a través de una huelga, los trabajadores de Caserones exigen una bonificación de $24,5 millones y un aumento salarial del 2,7%. La última oferta de la empresa era un reajuste del 2,5% y un bono de $18,5 millones, lo cual fue considerado insuficiente por los trabajadores.
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El efecto BHP en las aspiraciones del sindicato
Algunos atribuyen el aumento de las demandas del sindicato de Caserones al «efecto BHP», ya que en Minera Escondida lograron mejorar sus bonos y reajustes salariales a través de una huelga. Sin embargo, hay otro efecto de la compañía BHP en el conflicto de Caserones que no se ha mencionado: la alianza entre Lundin Mining y la minera australiana para el desarrollo de proyectos en el distrito minero que incluye Caserones. Una carta enviada por Lundin Mining a sus empleados durante el conflicto laboral ha sido considerada inoportuna por algunos ejecutivos, ya que agrega complicaciones a la negociación con los trabajadores en huelga.



