Mercado Pago volvió a poner presión sobre el negocio financiero masivo en Chile y esta vez el objetivo quedó dicho sin demasiados rodeos: conquistar al usuario que históricamente ha operado con la CuentaRUT. La señal no es menor, porque el producto de BancoEstado sigue siendo, por lejos, el más extendido del país, con 15,5 millones de clientes, una escala que lo mantiene como pieza central de la inclusión financiera chilena. Pero al frente aparece un actor que creció con velocidad en pagos, cuenta digital y tarjetas prepago, y que ahora busca dar el siguiente salto con más crédito, más productos y una experiencia de uso pensada para capturar al cliente cotidiano. La ofensiva además llega respaldada por el anuncio de US$750 millones de inversión en Chile durante 2026 y 1.200 nuevos empleos, el mayor desembolso de Mercado Libre en el país hasta ahora. En otras palabras, la disputa ya no se limita al comercio electrónico ni a las maquinitas de cobro: ahora apunta de lleno al corazón del sistema de pagos de las personas.
La CuentaRUT sigue siendo el gigante, pero el avance digital ya abrió una grieta competitiva
El punto de partida de esta historia es simple: BancoEstado todavía corre con ventaja estructural. La CuentaRUT tiene una presencia que ningún actor privado ha logrado replicar, porque combina capilaridad, masividad y una lógica de acceso transversal que durante años la convirtió en el plástico de entrada al sistema financiero para millones de chilenos. Sin embargo, el mercado cambió. Las tarjetas prepago dejaron de ser un nicho y pasaron a competir de hecho con productos bancarios tradicionales, en un entorno donde la experiencia móvil, los pagos digitales y la facilidad de uso pesan tanto como la red de sucursales. La propia CMF mantiene estadísticas del segmento de prepago no bancario, reflejando un mercado cada vez más relevante dentro del ecosistema financiero chileno. En ese terreno, Mercado Pago ha tomado ventaja y ya no se presenta solo como una billetera digital asociada a Mercado Libre, sino como una plataforma financiera con ambición de uso diario. La clave no está solo en emitir tarjetas, sino en quedarse con la relación principal del cliente: donde recibe, paga, ahorra, financia y opera mes a mes.
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La apuesta de Mercado Pago mezcla cuenta digital, crédito y una ofensiva directa sobre los usuarios masivos
Lo más interesante del movimiento de Mercado Pago es que no busca destruir a la CuentaRUT, sino seducir al mismo público con una propuesta más amplia. En la entrevista base de esta noticia, Matías Spagui, director senior de Mercado Pago en Chile, plantea que la compañía ve espacio para transformarse en una alternativa realmente relevante frente a BancoEstado y que, si se mantienen las tendencias actuales, incluso podría superarlo más adelante. En esa misma conversación, el ejecutivo explica que el crecimiento reciente de la firma en Chile fue “realmente fabuloso”, impulsado primero por la cuenta digital y luego por el ecosistema de pagos, y anticipa que parte de la nueva inversión irá a reforzar el negocio financiero con el lanzamiento de una tarjeta de crédito y una mayor oferta de financiamiento para personas y empresas. Esa combinación cambia el tablero, porque permite a Mercado Pago dejar de competir solo en prepago y empezar a disputar terreno en crédito, servicios y fidelización. Para el usuario de CuentaRUT, el mensaje es claro: ya no se trata solo de tener una cuenta funcional, sino de elegir un ecosistema financiero que ofrezca más herramientas para mover dinero, pagar cuentas y acceder a nuevas soluciones desde el celular.
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Finanzas abiertas, menos efectivo y más presión sobre la banca tradicional
El trasfondo de esta carrera va mucho más allá de una pelea comercial entre dos marcas. Lo que está en juego es qué actor dominará la siguiente etapa de la bancarización chilena. Desde Mercado Pago empujan la idea de que el desarrollo de las finanzas abiertas puede acelerar mejores condiciones de competencia, especialmente en crédito y en acceso a información financiera, un punto que podría favorecer a fintechs con fuerte capacidad tecnológica y menor dependencia de la estructura bancaria clásica. A eso se suma otro fenómeno clave: el lento pero persistente reemplazo del efectivo, especialmente en comercios pequeños, emprendedores y pagos cotidianos. En ese espacio, la batalla no se resuelve solo por cantidad de clientes, sino por quién logra quedarse con la costumbre de uso. BancoEstado tiene aún una fortaleza histórica difícil de mover, pero Mercado Pago viene construyendo una propuesta cada vez más completa, apoyada en pagos, QR, herramientas para vender y una cuenta digital que incluso ofrece rentabilidad sobre saldos bajo ciertas condiciones. Si ese modelo sigue escalando y suma crédito masivo, la presión sobre la banca tradicional podría intensificarse justo en el segmento donde antes parecía intocable.
Qué significa esta disputa para los usuarios de CuentaRUT y para el mercado chileno
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Para millones de personas, esta competencia puede terminar siendo una buena noticia. Cuando un actor con escala desafía a otro que domina el mercado, normalmente se acelera la mejora en comisiones, beneficios, usabilidad y acceso a productos. BancoEstado ya movió una ficha relevante al anunciar la eliminación del cobro de $300 por transferencias electrónicas desde CuentaRUT hacia otros bancos, una señal de que la presión competitiva existe y obliga a reaccionar. Del lado de Mercado Pago, el plan no parece orientado a una ofensiva simbólica, sino a una expansión concreta sostenida por inversión, empleo y desarrollo de nuevos productos. El desafío, eso sí, no será menor: superar a la CuentaRUT no implica solo captar usuarios, sino reemplazar una relación histórica construida sobre cobertura nacional, confianza institucional y rol social. Pero la banca chilena ya aprendió que los liderazgos masivos no son eternos cuando cambia la tecnología y cambia el hábito del usuario. Por eso, más que una anécdota corporativa, esta pulseada empieza a perfilarse como una de las disputas financieras más relevantes de 2026 en Chile: la del viejo producto universal frente al nuevo ecosistema digital que quiere quedarse con la billetera completa del país.



