Desde la agitación social en Perú hasta la intervención en la industria en Panamá, América Latina se está convirtiendo en un destino más difícil para los grandes excavadores.
América Latina ha sido durante mucho tiempo un destino favorito para las grandes mineras como fuente confiable de metales, especialmente de cobre. Pero cada vez más, está convirtiéndose en un punto problemático. Desde el aumento de impuestos en Chile hasta la agitación social en Perú y la intervención en una mina masiva en Panamá, todo no está bien.
El problema es claro. La infraestructura estatal, las pensiones, la educación y la atención médica eran escasas en gran parte de la región incluso antes de una pandemia que expuso profundas desigualdades. La inflación, todavía alta, está empeorando la situación y los gobiernos han hecho promesas costosas a las que ahora están bajo presión para financiar. Comprensiblemente, las preocupaciones sociales y medioambientales están también en la mente de las comunidades locales.
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