Royalty minero comenzó a materializar uno de sus principales objetivos en Chile: redistribuir la riqueza generada por la gran minería hacia los territorios. Durante abril se concretaron los primeros pagos correspondientes a este mecanismo, alcanzando un total de $113.267 millones transferidos a 309 municipios del país. Esta inyección de recursos marca un hito en el fortalecimiento del financiamiento local, permitiendo a las comunas aumentar su capacidad de inversión en infraestructura, servicios básicos y desarrollo social. La medida no solo apunta a compensar los impactos de la actividad extractiva, sino también a reducir brechas históricas entre territorios, una problemática que ha sido abordada en distintos análisis sobre el impacto económico de la minería en Chile publicados por REDIMIN.
Cómo se distribuyen los recursos del royalty
El esquema de reparto considera dos instrumentos principales, diseñados para responder a distintas realidades territoriales:
- Fondo Comunas Mineras (FCMI): distribuyó $27.458 millones entre 45 comunas directamente vinculadas a la actividad minera. Su objetivo es compensar externalidades como presión sobre infraestructura, servicios y medioambiente.
- Fondo de Equidad Territorial (FET): asignó $85.808 millones a 302 comunas del país, con foco en reducir desigualdades presupuestarias y fortalecer la gestión municipal.
En conjunto, el royalty minero contempla una distribución anual cercana a US$450 millones, posicionándose como uno de los mecanismos más relevantes de descentralización fiscal en el país.
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La selección de comunas beneficiadas por el FCMI se basa en criterios técnicos definidos por la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), que consideran la presencia de operaciones mineras activas y su ubicación en regiones con alta actividad extractiva.
Las comunas que lideran la recepción de recursos
De acuerdo con los montos asignados en esta primera etapa, las comunas que recibirán mayores ingresos por concepto de royalty minero son:
- Puente Alto
- Calama
- Maipú
- Copiapó
- La Pintana
- Rancagua
- Huasco
- El Bosque
- Tierra Amarilla
- Cerro Navia
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Este listado refleja una combinación de comunas con fuerte presencia minera —como Calama, Copiapó o Tierra Amarilla— y otras con alta densidad poblacional y mayores necesidades de financiamiento, especialmente en la Región Metropolitana.
Impacto en inversión local y desarrollo territorial
La llegada de estos recursos abre nuevas oportunidades para los municipios, particularmente en áreas críticas como:
- Infraestructura urbana y vial
- Mejoramiento de servicios básicos
- Proyectos de desarrollo social y comunitario
- Iniciativas de sostenibilidad ambiental
- Fortalecimiento de capacidades de gestión municipal
En comunas mineras, el royalty también cumple un rol compensatorio, permitiendo abordar desafíos asociados al crecimiento acelerado de la actividad extractiva, como la demanda por vivienda, salud y educación.
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Un cambio estructural en la relación minería-territorio
El despliegue del royalty minero representa un cambio relevante en la forma en que Chile gestiona los beneficios de su principal industria. A diferencia de esquemas anteriores, este modelo incorpora criterios de equidad territorial y busca generar impactos visibles en la calidad de vida de las comunidades.
Este enfoque se alinea con una tendencia global donde la minería no solo es evaluada por su aporte económico, sino también por su capacidad de generar valor compartido en los territorios. En ese contexto, la correcta ejecución de estos fondos será clave para consolidar la legitimidad social de la industria y asegurar que la riqueza minera tenga un impacto duradero más allá de la operación misma.



