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Subestación Rivera destraba 160 MW eólicos y evita retraso hasta 2032 en el sistema eléctrico

Subestación Rivera destraba 160 MW eólicos y evita retraso hasta 2032 en el sistema eléctrico

Por Cristian Recabarren Ortiz

4 min de lectura

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La aprobación de la subestación Rivera como obra urgente marca un punto de inflexión para la expansión renovable en el sur del país. El Coordinador Eléctrico Nacional dio luz verde a esta infraestructura clave, permitiendo destrabar la conexión del Parque Eólico Rarinco, un proyecto de 160 MW que, sin esta intervención, habría enfrentado retrasos hasta 2032. La decisión responde a una limitación estructural del sistema de transmisión, donde la falta de capacidad disponible impedía integrar nueva generación limpia. En este contexto, la subestación se convierte en un habilitador crítico para avanzar en la transición energética, evitando la postergación de inversiones relevantes y reduciendo los riesgos asociados a la incertidumbre regulatoria. Además, el impacto no se limita al proyecto en cuestión: el desarrollo anticipado de esta obra permitirá mejorar la eficiencia del sistema eléctrico en su conjunto, facilitando la incorporación de energías renovables en una zona con alto potencial eólico y contribuyendo a la reducción de costos marginales.

Cuello de botella en transmisión frenaba proyecto estratégico

El Parque Eólico Rarinco enfrentaba una barrera común en el desarrollo energético en Chile: la falta de infraestructura de transmisión disponible. Sin un punto de conexión viable al Sistema Eléctrico Nacional, el proyecto no podía materializar su operación, pese a contar con avances significativos en su desarrollo.

La subestación Rivera surge precisamente para resolver este tipo de restricciones. Su emplazamiento en la línea de 220 kV Charrúa – Celulosa Santa Fe, en las cercanías de Los Ángeles, permitirá habilitar la inyección de energía generada por el parque, desbloqueando así una inversión relevante en generación renovable. Este tipo de limitaciones ha sido recurrente en el país, tal como se ha evidenciado en el análisis sobre los cuellos de botella en transmisión eléctrica en Chile, donde múltiples proyectos han visto retrasada su entrada en operación por falta de capacidad en la red.

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Obra urgente cambia el horizonte de plazos

La clasificación de la subestación como obra urgente es el elemento decisivo que modifica el cronograma del proyecto. Bajo el esquema convencional de planificación de transmisión, la infraestructura habría sido incorporada en horizontes de largo plazo, con entrada en operación recién hacia 2032.

Con la aprobación excepcional, el escenario se adelanta de forma significativa. El Parque Eólico Rarinco proyecta su conexión para el segundo trimestre de 2029, lo que exige una ejecución anticipada de la subestación. Esta flexibilidad regulatoria permite al sistema adaptarse a las necesidades reales de expansión, evitando desalineaciones entre generación y transmisión que históricamente han afectado la competitividad del sector energético.

Este tipo de medidas se suma a otras iniciativas orientadas a acelerar inversiones en infraestructura crítica, en línea con discusiones recientes sobre proyectos de inversión en energías renovables en Chile y su impacto en la matriz energética.

Beneficios económicos y eficiencia sistémica

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El análisis técnico del Coordinador Eléctrico Nacional estima beneficios netos por al menos US$100 millones derivados de la ejecución conjunta del parque eólico y la subestación. Estas ganancias se explican por una mayor eficiencia en la operación del sistema, reducción de costos marginales y mejor aprovechamiento de recursos renovables.

Más allá del impacto directo, la expansión de la red de transmisión cumple un rol estructural. Permite integrar nueva capacidad de generación, reducir congestiones y optimizar el despacho eléctrico a nivel nacional. En zonas con alto potencial renovable, como el sur de Chile, estas inversiones resultan fundamentales para sostener el crecimiento del sector.

El desarrollo de infraestructura habilitante también ha sido destacado en reportes sobre el rol de la transmisión eléctrica en la transición energética, donde se subraya su importancia para garantizar un sistema más resiliente y competitivo.

Señal clave para el desarrollo renovable

La aprobación de la subestación Rivera envía una señal clara al mercado: existe disposición institucional para destrabar proyectos estratégicos mediante mecanismos excepcionales cuando el sistema lo requiere. Esto resulta especialmente relevante en un contexto donde la expansión de energías limpias depende no solo de la disponibilidad de recursos naturales, sino también de la capacidad de la red para absorberlos.

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En esa línea, decisiones como esta se alinean con la necesidad de acelerar la infraestructura crítica, un tema que también ha sido abordado en el seguimiento a proyectos energéticos en tramitación en Chile, muchos de los cuales enfrentan desafíos similares.

La subestación Rivera no solo permitirá viabilizar un parque eólico específico, sino que también contribuirá a fortalecer las bases del sistema eléctrico chileno, consolidando el avance hacia una matriz más limpia, eficiente y preparada para el crecimiento futuro.

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Sobre el autor

Cristian Recabarren Ortiz

Redacción — REDIMIN.cl

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