El veto minero en Minnesota quedó sin efecto después de que Donald Trump firmara la H.J.Res. 140, una resolución que revierte la prohibición de 20 años aplicada en 2023 sobre terrenos del Superior National Forest. La decisión reabre espacio para proyectos de cobre, níquel y cobalto, con Twin Metals, ligada a Antofagasta, como principal foco del mercado.
Trump elimina la restricción minera de 20 años
La Casa Blanca informó que el presidente firmó la H.J.Res. 140, norma que desaprueba una orden de la Bureau of Land Management de 2023. Esa orden había retirado aproximadamente 225.504 acres de tierras del National Forest System en los condados de Cook, Lake y Saint Louis, en Minnesota, de la posibilidad de arriendo minero y geotérmico por 20 años.
La medida revierte una de las principales decisiones ambientales adoptadas durante la administración de Joe Biden para esa zona del noreste de Minnesota. En 2023, el Departamento del Interior había justificado el retiro de terrenos por potenciales impactos sobre la cuenca, la vida silvestre, derechos tribales y actividades recreativas en torno al Boundary Waters Canoe Area Wilderness, según el anuncio original del Departamento del Interior.
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El giro legislativo ya había avanzado el 16 de abril, cuando el Senado aprobó por 50 votos contra 49 la resolución para deshacer la restricción. Ese paso completó la tramitación en el Congreso y dejó la decisión final en manos de Trump, después de una aprobación previa en la Cámara de Representantes.
Twin Metals vuelve al centro del debate minero en EE.UU.
El principal beneficiado por la eliminación del veto sería Twin Metals Minnesota, filial vinculada a Antofagasta Minerals, que busca desarrollar un proyecto subterráneo de cobre, níquel, cobalto y metales del grupo del platino en el noreste de Minnesota. El antecedente ya había sido abordado en el avance del trámite legislativo de Twin Metals en el Senado, donde se proyectaba una reactivación política para una inversión estimada en US$1.700 millones.
La compañía ha intentado por décadas avanzar en una operación minera en terrenos públicos del Duluth Complex, una zona reconocida por su potencial en minerales críticos. En ese contexto, el proyecto aparece dentro del mapa global de los mayores proyectos de níquel, con presencia relevante en un distrito donde el debate combina seguridad de suministro, permisos ambientales y oposición local.
La eliminación del veto no equivale a una autorización de construcción ni operación. Un reporte de AP señala que Twin Metals aún enfrenta obstáculos regulatorios y legales, incluidos permisos del Departamento de Recursos Naturales de Minnesota y litigios asociados a concesiones mineras canceladas durante la administración Biden.
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Minerales críticos y presión por suministro interno
La decisión de Trump se inserta en una política más amplia de Estados Unidos para reforzar el acceso doméstico a minerales críticos. Cobre, níquel y cobalto son insumos utilizados en vehículos eléctricos, centros de datos, turbinas eólicas y aplicaciones de defensa, sectores donde Washington busca reducir dependencia externa.
Minnesota, especialmente la zona de Duluth, concentra recursos relevantes de esos metales, pero gran parte permanece sin explotación por restricciones ambientales, judiciales y políticas. La administración Trump ha defendido una mayor apertura a proyectos extractivos, mientras el Congreso republicano ha empujado medidas para acelerar permisos y revertir bloqueos aprobados en años anteriores.
Ese enfoque también se conecta con el intento de Washington de ordenar alianzas internacionales en torno a suministros estratégicos, como el acuerdo plurilateral de minerales críticos que la administración estadounidense viene impulsando con socios seleccionados.
Oposición ambiental mantiene presión sobre Boundary Waters
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Los detractores del proyecto sostienen que la minería de sulfuros cerca del Boundary Waters Canoe Area Wilderness puede generar riesgos de contaminación en una zona protegida de alto valor ambiental. El área, ubicada en la frontera con Canadá, abarca cerca de 1 millón de acres y ha sido uno de los puntos más sensibles del debate minero estadounidense.
Las críticas apuntan a que incluso bajo estándares ambientales estadounidenses, una operación de cobre-níquel podría afectar cursos de agua conectados con la reserva. Para los opositores, el levantamiento del veto reabre una discusión que no quedó resuelta por la firma presidencial y que seguirá dependiendo de permisos, revisión ambiental, litigios y decisiones estatales en Minnesota.



