Hace una semana tuve la oportunidad de visitar la ciudad de Iquique por el encuentro de la Macrozona Norte. Hacía varios años que no viajaba a esa ciudad y quedé gratamente impactado desde la llegada. Me encontré con un aeropuerto remodelado de nivel internacional, con cerca de nueve mangas y excelentes salones de espera, entregando una señal de prosperidad y bienvenida a quienes visitan la región de Tarapacá.
Se me vinieron muchas cosas a la cabeza, por ejemplo, el problema de conectividad aérea que tenemos entre las regiones de la Macrozona Norte, la cual es baja y no abarca a toda el área, siendo Atacama la más postergada y con vuelos únicamente hacia Santiago; y también una sana envidia por la capacidad de esa región para aprovechar y adecuarse a la inversión minera, el turismo y la pesca, además de los servicios que requiere la Zofri y los turistas limítrofes de Perú, Bolivia y Argentina.
Publicidad
Es inevitable la comparación con nuestro aeropuerto, donde encontramos una infraestructura que no es suficiente para nuestra región. Si llegan dos vuelos juntos, alcanza su máxima capacidad, sin mangas y con un nivel más cercano al de un aeródromo. Tenemos bajas frecuencias de vuelos y dos líneas aéreas con vuelos a Santiago, sin conectividad con Arica, Iquique, Calama, Antofagasta o La Serena.
Te puede interesar
Publicidad




