Wall Street volvió a cerrar en máximos históricos este miércoles, con el S&P 500 asentado sobre los 7.000 puntos, en una rueda marcada por renovadas expectativas de avance diplomático en Medio Oriente. En Chile, el IPSA retrocedió 0,2%, aunque llegó a la sesión después de cinco alzas consecutivas y tras tocar sus mejores niveles desde comienzos de febrero.
El mercado estadounidense volvió a tomar riesgo
La referencia principal en Nueva York fue el cambio de tono frente al conflicto. De acuerdo con Reuters, el S&P 500 cerró en un nuevo máximo histórico, mientras el Nasdaq también terminó en récord y el Dow Jones quedó levemente en rojo. El mercado leyó como una señal favorable la posibilidad de retomar conversaciones entre Washington y Teherán, en línea con lo que ya venía anticipando la cobertura sobre las conversaciones para extender la tregua más allá del 22 de abril.
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Ese movimiento consolidó el rebote que Wall Street había venido construyendo desde la semana pasada, cuando los activos de riesgo comenzaron a reaccionar a una menor presión sobre el petróleo y a una eventual reapertura más estable del flujo comercial en la zona. Ese giro ya se había hecho visible cuando los mercados globales saltaron y el crudo corrigió con fuerza tras la tregua en Medio Oriente.
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En Santiago, la rueda fue distinta. El IPSA cerró con una baja marginal de 0,2%, en una toma de utilidades que no borró la recuperación acumulada en las últimas jornadas. La bolsa chilena venía de subir 1,83% sobre los 11.336 puntos en la sesión previa, en su quinta jornada consecutiva al alza, una secuencia que la había devuelto a máximos desde principios de febrero.
La diferencia entre ambos mercados volvió a mostrar que la plaza local sigue muy expuesta al cruce entre apetito global por riesgo, materias primas y flujos defensivos. En ese cuadro, el comportamiento del precio del cobre y del petróleo sigue siendo una referencia inmediata para medir cuánto soporte puede mantener la renta variable chilena en sesiones marcadas por eventos geopolíticos.
La atención sigue puesta en la tregua y en el pulso de la energía
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El avance de Wall Street y la pausa del IPSA dejaron una misma señal de fondo: la dirección de los mercados sigue dependiendo de la lectura sobre Medio Oriente y del impacto que ese conflicto pueda tener en energía, inflación y tasas. Por eso, el foco inmediato quedó puesto en si las negociaciones logran sostener o extender el alto el fuego vigente, cuyo plazo expira el 22 de abril.



