Un presunto ataque coordinado entre Estados Unidos e Israel contra objetivos en Irán elevó abruptamente la tensión en Medio Oriente durante la madrugada del 28 de febrero, según reportes coincidentes de medios israelíes y estadounidenses. La cadena CNN informó que la ofensiva israelí fue coordinada con Washington, versión que también replicó Ynet News en Israel. Hasta el momento, autoridades estadounidenses no han emitido confirmación oficial.
El canal estatal iraní IRINN confirmó impactos en Teherán tras lo que Israel describió como un “ataque preventivo”. Durante la transmisión en directo se observaron columnas de humo y se reportaron explosiones en distintos puntos de la capital. La señal sufrió una breve interrupción antes de retomar su programación habitual, incorporando mensajes de unidad nacional y declaraciones de archivo del líder supremo, Ali Khamenei.
Sirenas en Israel y despliegue militar estadounidense
En paralelo, sirenas antiaéreas sonaron en diversas ciudades israelíes alrededor de las 08:15 hora local, ante la amenaza de un posible contraataque con misiles. El ministro de Defensa, Israel Katz, sostuvo que la operación buscó “eliminar amenazas contra el Estado de Israel”, en referencia a capacidades balísticas y nucleares iraníes.
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Trump ordenó además el mayor despliegue militar estadounidense en la región desde la invasión de Irak en 2003, reforzando activos navales y aéreos, aunque sin detallar públicamente la necesidad inmediata de una acción armada.
Antecedentes y riesgo de escalada regional
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, había advertido en semanas previas sobre la amenaza que representan los misiles balísticos iraníes y manifestó su oposición a un acuerdo que se limite exclusivamente al ámbito nuclear. Teherán, por su parte, rechazó discutir restricciones a su programa de misiles y a su apoyo a aliados regionales como Hamás, Hezbolá, milicias en Irak y hutíes en Yemen, argumentando que tales exigencias vulneran su soberanía.
En junio pasado, Israel e Irán protagonizaron la denominada “Guerra de los 12 Días”, conflicto que derivó en ataques estadounidenses contra instalaciones nucleares iraníes. El nuevo episodio reaviva el riesgo de una escalada directa o por intermediarios en varios frentes simultáneos.
Incertidumbre diplomática
El momento del ataque introduce incertidumbre sobre la continuidad de las conversaciones nucleares previstas para la próxima semana. Irán advirtió que responderá “con fuerza” ante cualquier agresión, mientras analistas internacionales observan con preocupación la posibilidad de que la confrontación derive en un conflicto regional más amplio.
A falta de confirmación oficial por parte de Washington, el episodio ya marca un punto de inflexión en la frágil arquitectura de seguridad de Medio Oriente, en un contexto donde los equilibrios estratégicos se mantienen bajo presión constante.
