BHP: “Que las mineras en Chile paren no es bueno para el país, para los trabajadores y no es bueno para el mundo”

Daniel Malchuk, presidente de BHP Minerals Américas está orgulloso de las medidas que ha adoptado la compañía para enfrentar el coronavirus, las que se han flexibilizado de acuerdo avanza la pandemia.

Atareado, complicado y preocupado ha estado Daniel Malchuk, presidente de BHP Minerals Americas. El ejecutivo chileno que ha escalado más alto en la minería internacional y que está a cargo de todos los activos de la gigante BHP en la región, incluida Escondida -la mayor operación minera de cobre privada del mundo-, defiende el actuar del sector minero en esta pandemia y recalca que la industria solo tiene un 1% de contagios, rango muy por debajo de la media del país. Por eso, en conversación con Pulso Domingo, el ejecutivo afirma que es perfectamente compatible que el sector siga operando y también que continúe preocupado por la salud de sus trabajadores. “La industria minera puede seguir operando en la medida en que sigamos siendo muy rigurosos y disciplinados con las medidas que hemos aplicado”, indica Malchuk.

Además, asegura que si bien hasta ahora han seguido operando de manera normal, la pandemia sí generará un impacto en sus operaciones, ya que BHP en Chile cuenta con el 38% de su dotación desmovilizada. “Nosotros nos hemos arreglado bastante bien, pero eso no significa que esto sea absolutamente normal, eso quiero dejarlo bien en claro. Hemos podido sortear bien, estoy muy orgulloso de lo que se ha hecho, pero cuando se trabaja con el 38% menos de gente, hay cosas que se han dejado de hacer”, reconoce.

Junto con eso, destaca los buenos resultados que ha arrojado la estrategia impulsada por la compañía, que se ha centrado en testear, trazar y aislar a los trabajadores con el objetivo de contener el virus. Hoy, la minera cuenta con 229 casos activos, de los cuales 108 han sido sintomáticos y 121 asintomáticos, proporción que ha crecido de manera significativa, destaca el ejecutivo.

La industria minera ha vivido semanas intensas, donde ha estado en el debate por el nivel de contagios y por las peticiones de paralización. ¿Son justas esas críticas?

-Entendemos que este es un contexto inédito y entendemos que existe mucha presión en todos los sectores, porque es una situación compleja, pero como compañía tenemos la tranquilidad que estamos haciendo lo correcto. Hemos tomado 100 medidas con una estrategia de control y prevención muy robusta. Muchas de esas medidas han sido sugeridas por nuestros propios trabajadores, lo que le da una robustez distinta a nuestro programa y hemos desplegado un plan muy exhaustivo y lo hemos ido refinando a través del tiempo. El foco ha sido siempre compatibilizar la seguridad y la salud de las personas con la continuidad operacional, y los resultados a la fecha nos dan la razón en el sentido que, de alguna manera, eso es posible.

¿El impacto y magnitud de la pandemia han sido peores a las estimaciones base que tenían al inicio del coronavirus en Chile?

-Creo que lo que ha sido una tónica en estos meses es la incertidumbre y la dificultad de poder establecer los escenarios a futuro. Cuando estábamos sentados en marzo, nadie entendía mucho la extensión y la magnitud que esto podía alcanzar. Nosotros hemos diseñado algunos escenarios, pero el secreto acá es mantenerse flexible y poder ir reaccionando en forma progresiva de acuerdo a cómo se manifiesta esta crisis.

¿Cuál será el impacto en la industria?

-Hay que entender que esto no se va a resolver en uno o dos meses más. También hay que entender que esto va a tener un legado más o menos largo y que es imposible decir cuánto tiempo será. Lo mejor que podemos hacer es mantenernos con la flexibilidad que hemos demostrado y que nos ha dado muy buenos resultados, y tratar de hacer lo mejor posible, porque entendemos también nuestra responsabilidad con el país. Tendremos tiempos difíciles por delante, eso está claro. Todas las cifras económicas que ha entregado el Banco Central y las cifras que han entregado muchos expertos claramente indican que habrá una recesión importante y la industria minera va a jugar un rol muy importante en esa recuperación.

¿La paralización de operaciones sigue estando dentro de los potenciales escenarios que se puedan gatillar si la pandemia se mantiene?

-Yo no puedo descartar ningún escenario, porque honestamente los escenarios son muy cambiantes, pero en base a lo que veo hoy, con la manera como hemos respondido y como hemos sorteado las distintas vallas que se nos han puesto, es completamente compatible seguir operando y poder, a la vez, proteger la salud y la seguridad de nuestros trabajadores y colaboradores. No veo ninguna razón por lo cual eso no se pueda seguir dando a futuro.

Al inicio de la crisis en el sector se hablaba que el peor escenario era paralizar la actividad, lo que afectaba los buenos augurios que había hasta ese minuto en la industria.

-Probablemente la paralización de una industria que es la única que está generando la actividad del país, no es buena para el país. La industria minera puede seguir operando en la medida en que sigamos siendo muy rigurosos y disciplinados con las medidas que hemos aplicado. Vuelvo a insistir, los números nos dan la razón y hemos ido aprendiendo también. Esto ha sido muy dinámico, lo que pensábamos en marzo o en abril y las medidas que estábamos pensando en ese momento son distintas. Hoy estamos pensando totalmente distinto, por eso cuesta describir los escenarios. La paralización es un escenario, pero me cuesta pensar que se dé. Que las empresas mineras paren no es bueno para el país, para los trabajadores y no es bueno para el mundo.

El mismo Banco Central salió a decir el impacto negativo que tendría para el país que una industria como la minera parara sus operaciones. ¿Ese mensaje dio más de tranquilidad a la industria?

-Por supuesto, pero tampoco vamos a tomar decisiones irresponsables, la seguridad y el bienestar de nuestra gente siempre están por delante, pero también entendemos que sin el cobre que producimos, la recuperación va a ser mucho más lenta y los impactos de esta crisis van a ser mucho más profundos.

El precio del cobre ha tenido un buen año y ahora ha reaccionado a la incertidumbre de que Chile pueda parar sus operaciones. ¿Las decisiones que toman también involucran ese factor?

-Nuestras decisiones se basan siempre en la seguridad y salud de nuestros trabajadores y, hasta ahora, hemos podido compatibilizar bien la continuidad operacional. El mercado está bastante impactado por las percepciones del mercado global y el cobre, en general, es un commodity sensible no solo a los temas físicos de la industria, sino a los financieros. Hubo problemas de oferta en los meses de abril y mayo, sobre todo en Perú y en otras jurisdicciones que son importantes en producción de cobre, y eso también ha aportado a mantener un balance de cobre bastante acotado. En el caso de China, en general la recuperación ha sido bastante buena, pero los mercados fuera de China se ven bastante lentos. Si bien China ha dominado la demanda de cobre, el otro 50%, que es el resto del mundo, está muy deprimido y eso juega un rol.

Impacto en Escondida

BHP es una de las compañías que tiene mayores contagios. ¿Preocupa ese escenario?

-De acuerdo con el Consejo Minero, el nivel de contagios en toda la industria es de un 1%, que es menor que la media nacional. Ahora, efectivamente tenemos bastantes contagios, pero creo que hay que hacer distinciones. Desde hace unas seis semanas hemos ido en forma progresiva aumentando nuestro número de testeos. Hacemos operativos masivos con testeos rápidos y a la fecha tenemos 42.230 test realizados y a las personas que dan positivas les hacemos seguimiento con test PCR y a través de eso hemos detectado una serie de casos: si miramos las últimas cuatro semanas, hemos detectado muchos más casos asintomáticos. De hecho, tenemos 229 casos activos y de ellos, 121 son asintomáticos, esta proporción ha aumentado significativamente, lo que valida nuestros esfuerzos de vigilancia activa.

¿Cómo ha golpeado financieramente la pandemia a Escondida, dada la necesidad de diseñar un plan de egreso excepcional?

-Nosotros nos hemos arreglado bastante bien, pero eso no significa que esto es absolutamente normal, eso quiero dejarlo bien en claro. Hemos podido sortear bien, estoy muy orgulloso de lo que se ha hecho, pero cuando se trabaja con el 38% menos de gente, hay cosas que se han dejado de hacer. Ahora, con los planes de egreso que son excepcionales, de alguna manera lo que buscamos es proteger a los trabajadores que con la incertidumbre del momento han levantado la mano para hacernos llegar sus inquietudes. Es una medida que responde a una situación muy particular y que Escondida ha tomado para hacer frente al contexto que estamos atravesando.

¿Estaban analizando la opción de despedir a trabajadores como una forma de paliar el impacto de la crisis y como consecuencia de ello nace esta idea?

-No. Básicamente nace a través de muchas conversaciones. Hace mucho tiempo que existen los planes de retiro e incluso están considerados en los contratos, y lo que hicimos es que, dada la contingencia, estamos ampliando esto y estamos dando la posibilidad a un poco más de gente que tiene que cumplir con ciertas condiciones: cierto nivel etario, con un número de años en la compañía, etc. Cualquiera puede postular a este plan y la idea es que sea con condiciones mejoradas en comparación con una salida normal.

¿Tienen un universo estimado de gente que se pueda acoger al plan?

-No, vamos a ver cuál es la respuesta y cuál es el interés, y con eso vamos a tomar la decisión. El plazo para tomar el plan excepcional es solo durante julio.

Hace unos días anunciaron la reducción de actividades en Cerro Colorado, ¿qué pasará con la faena pospandemia?

-Cerro Colorado tiene un permiso ambiental con uso de agua acuífero hasta diciembre del año 2023 y eso estaba en los planes. Efectivamente el tema del Covid y la incertidumbre que existe aceleraron un poco esa decisión, pero lo de Cerro Colorado responde a la transición natural de un depósito que le quedan esencialmente tres años de vida. El plan minero nos permite optimizar lo que nos queda de recursos y también se toma, porque ya lo hemos dicho, no vamos a seguir usando agua de acuíferos. Eventualmente, podría haber un escenario donde podamos seguir operando más allá del año 2023, pero cualquier escenario asume que vamos a tener que utilizar agua de mar.

¿Los plazos dan para poder extender esa operación, considerando que quedan tres años?

-Ese análisis no lo empezamos hoy, hemos estado trabajando desde hace unos años en el tema y el tiempo dirá si las condiciones financieras son apropiadas y si existen los permisos a tiempo. Eso es difícil decirlo ahora, pero seguimos trabajando de forma paralela.

Minería pospandemia

¿La crisis sanitaria va a cambiar la forma de operar de la minería, como sucederá en otros sectores de la economía?

-Creo que la industria ha reaccionado bien. Esto ha sido un remezón, no puedo dejar de aceptar eso, porque esta es una situación inédita que nadie se la esperaba. Pero hay muchos aprendizajes interesantes y sí creo que habrá cambios. Es difícil pensar en alguna actividad que no se verá impactada de alguna manera.

¿Hacer lo mismo con menos gente podría ser una opción?

-Eso es algo que estamos revisando todo el tiempo, porque tenemos que mantenernos competitivos, pero también más que pensar en menos gente, es en hacer las cosas mejor. Creo que hay ciertos caminos que está tomando la industria, como tener una digitalización y automatizar ciertas cosas que venían de antes de la pandemia y que esto implicará que tengamos que mirarlo con más detalle. Indudablemente, lo que nos ha enseñado esta pandemia es que ciertas actividades es posible hacerlas de una manera mejor.

Fuente Pulso