El mayor productor de cobre del mundo y el segundo de litio acaba de formalizar con Washington un paso que muchos esperaban: un Memorándum de Entendimiento (MOU) para impulsar la cooperación en minerales críticos y tierras raras. La firma ocurrió este lunes en la Cancillería chilena con autoridades de ambos países, y coloca a Chile en el centro de una de las disputas geopolíticas más intensas del siglo: el control de los materiales que alimentan la transición energética global.
El acuerdo, sin embargo, no es vinculante. No obliga a exportar hacia Washington ni establece preferencias comerciales. Y eso, en el contexto de la relación que Chile mantiene con China —su principal comprador de cobre—, no es un detalle menor.
Lo que firmaron Chile y EE.UU. este lunes
El MOU establece un marco de cooperación para promover la inversión, el intercambio de experiencias técnicas y el desarrollo de capacidades en distintas etapas de la cadena de valor minera: exploración, extracción y procesamiento. El canciller Francisco Pérez Mackenna lo describió como «un paso más en la consolidación de una Política de Estado en minerales críticos, orientada a fortalecer cadenas de suministro resilientes y seguras, avanzar hacia una mayor generación de valor agregado y generar los entornos propicios para la atracción y desarrollo de inversiones».
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La ceremonia fue encabezada por Pérez Mackenna, con la representación estadounidense del subsecretario de Estado para el Control de Armas, Thomas DiNanno, y el embajador Brandon Judd. El documento fue suscrito por la subsecretaria de Minería y el subsecretario de Relaciones Exteriores en representación chilena.
El MOU se conecta directamente con las cuatro líneas de trabajo definidas en la declaración conjunta de marzo: fortalecimiento de cadenas de suministro, identificación de proyectos prioritarios, gestión de chatarra de minerales críticos y exploración de mecanismos de financiamiento tanto públicos como privados.
Qué significa «no vinculante» en la práctica
Desde el Ministerio de Minería precisaron que el MOU no crea obligaciones al momento de exportar los materiales extraídos. Su implementación se realizará conforme al marco legal y regulatorio vigente en cada país.
En términos prácticos, el instrumento instala una mesa técnica permanente, no un contrato de suministro. Lo que Washington obtiene es un canal formal para discutir proyectos, inversión y abastecimiento con Santiago. Lo que Chile consigue es acceso a capital, tecnología y eventuales condiciones preferenciales de mercado, sin comprometer sus exportaciones a otros socios.
La definición de los minerales cubiertos es amplia: litio, cobre, cobalto, níquel y tierras raras, todos esenciales para fabricar baterías de vehículos eléctricos, turbinas eólicas, semiconductores y dispositivos electrónicos. La Estrategia Nacional de Minerales Críticos de Chile identifica 14 recursos estratégicos, una cartera diseñada precisamente para ordenar este tipo de conversaciones con socios internacionales.
Chile entre dos potencias: el dilema del cobre y el litio
El acuerdo con EE.UU. se firma en un momento delicado. Chile es el mayor productor mundial de cobre y el segundo en litio, y China es su principal comprador en ambos mercados. Mantener los equilibrios entre Washington y Beijing es uno de los principales retos diplomáticos del gobierno de José Antonio Kast, quien asumió el 11 de marzo pasado.
Chile es uno de los tres países de América Latina —junto a Perú y Costa Rica— que tienen Tratados de Libre Comercio (TLC) tanto con China como con Estados Unidos. Esa doble pertenencia otorga un margen de maniobra que no tienen otros países de la región, pero exige también no cerrar ninguna puerta.
Durante los últimos años, Chile ha suscrito acuerdos de cooperación en minerales críticos con Alemania, Arabia Saudita, Argentina, Brasil, Canadá, China, Corea del Sur, Japón, Perú, Sudáfrica y la Unión Europea. El MOU con EE.UU. suma un nuevo socio a esa red. El canciller fue explícito al señalar que la política chilena es «abierta, diversificada y no excluyente». Mientras tanto, el cobre cayó a US$13.273 por tonelada esta semana ante señales de demanda contenida desde China, recordatorio de cuán dependiente sigue siendo Chile del apetito chino por sus recursos, con independencia de los acuerdos que firme con otras potencias.
La carrera global que empuja el acuerdo
La firma no ocurre en el vacío. Washington viene acelerando su estrategia para reducir la dependencia de China en minerales estratégicos, que domina cerca del 70% de la producción mundial de tierras raras y una porción similar de la capacidad de refinación del litio. En febrero de 2026, EE.UU. ya había firmado acuerdos similares con once países, entre ellos Argentina, Paraguay y Ecuador.
La urgencia estadounidense tiene fundamento en proyecciones de largo plazo: la Agencia Internacional de Energía advirtió sobre déficits de hasta 40% en minerales clave proyectados para 2035, un escenario que convierte el acceso a proveedores confiables en una prioridad de seguridad nacional. A eso se suma que, según reportó Emol en base a la Cancillería chilena, el gobierno estadounidense anunció en paralelo la creación de una reserva estratégica de minerales críticos valorada en US$12.000 millones para usos civiles en situaciones de emergencia, lo que grafica la escala del movimiento que está ejecutando Washington.
El embajador Judd indicó en la ceremonia que Estados Unidos sigue buscando cómo puede «ayudar», sin especificar montos ni proyectos concretos. Esa vaguedad es parte del diseño del MOU: la mesa técnica se reunirá en los próximos días para empezar a definir los contornos reales del acuerdo.
El talón de Aquiles: la posición marginal de Chile en tierras raras
Si el cobre y el litio ubican a Chile entre los actores centrales del mercado global de minerales críticos, su posición en tierras raras es, por ahora, marginal. El país tiene presencia incipiente en esta categoría —17 elementos químicos clave para imanes de alta potencia, motores eléctricos y componentes electrónicos de alta tecnología— y su participación productiva no se acerca a la de China, que concentra cerca del 70% de la extracción global.
El interés de EE.UU. por asegurar acceso a tierras raras desde países aliados podría traducirse en inversiones exploradoras en Chile, pero eso requiere desarrollo geológico, marcos regulatorios claros y proyectos que aún están en etapas tempranas. Por ahora, la palanca real del país en este MOU sigue siendo el cobre y el litio.
Lo que el acuerdo deja en claro es que la agenda de minerales críticos ha pasado definitivamente del plano técnico al plano de Estado. El canciller Pérez Mackenna lo sintetizó con precisión: una política que se construye acuerdo a acuerdo, sin apuestas únicas y sin quemar puentes, buscando que Chile sea no solo proveedor de recursos, sino un país capaz de desarrollar capacidades tecnológicas, capital humano y etapas más avanzadas de procesamiento. Si ese objetivo se traduce en compromisos concretos dependerá de lo que ocurra en la primera ronda de consultas técnicas.

