Las plantas industriales de América Latina enfrentan una presión creciente por ciberataques que ya no solo comprometen información, sino también producción, logística y continuidad operativa. En este escenario, la visibilidad de activos y la gestión de riesgos en entornos OT comienzan a instalarse como un eje más relevante para manufactura y otras industrias intensivas en operación.
La manufactura sigue entre los sectores más expuestos
La presión sobre las organizaciones manufactureras en la región viene aumentando en un contexto de mayor digitalización y de integración entre redes corporativas y sistemas operacionales. Los antecedentes entregados sitúan el promedio regional en 3.110 ciberataques semanales por organización, con un alza interanual de 33%. Esa cifra coincide con el reporte de Check Point Research para enero de 2026, que ubicó a América Latina como la región con más ataques semanales por organización, y con su actualización de febrero, donde la región se mantuvo como la más golpeada a nivel global.
El riesgo, además, no se limita al robo de datos o al secuestro de información. En ambientes industriales, una intrusión puede traducirse en detenciones de planta, retrasos logísticos, impacto en ingresos y tensión sobre la cadena de suministro. La exposición es especialmente sensible en manufactura por su dependencia de procesos continuos y por el peso que tiene la disponibilidad operativa sobre el negocio diario. En paralelo, IBM X-Force informó que la manufactura volvió a encabezar la lista de industrias más atacadas en 2025 por quinto año consecutivo, al concentrar 27,7% de los incidentes observados por la firma.
Te puede interesar
La convergencia entre IT y OT amplía la superficie de ataque
Uno de los factores que más preocupa a la industria es la convergencia entre sistemas IT y OT. Esa integración permite mejorar automatización, trazabilidad y monitoreo, pero también abre nuevas rutas para que amenazas originadas en redes corporativas alcancen capas críticas de la operación industrial. En la práctica, el desafío se vuelve más complejo en plantas con tecnologías de distintas generaciones, activos heredados, equipos fuera de soporte y ventanas de mantenimiento acotadas.
Ese escenario hace que brechas como inventarios incompletos, vulnerabilidades pendientes, configuraciones deficientes o accesos sin control adquieran un peso mayor. IBM también señaló que en 2025 la explotación de vulnerabilidades fue la principal causa de los ataques observados por X-Force, al explicar 40% de los incidentes, mientras sus pruebas de penetración detectaron debilidades persistentes en control de credenciales y configuración de software.
La visibilidad de activos gana espacio en la estrategia industrial
Frente a este cuadro, el foco comienza a desplazarse desde una lógica centrada solo en “parchar” hacia otra orientada a saber qué activos existen, cuáles son críticos y qué nivel de exposición presentan. Esa aproximación busca reducir riesgo sin intervenir de manera invasiva redes sensibles ni comprometer procesos en curso.
En esa línea, Rockwell Automation plantea que la protección de OT requiere visibilidad en tiempo real, priorización de riesgos y remediación con contexto operativo. La compañía describe su plataforma SecureOT como una solución orientada a inventario de activos, gestión de vulnerabilidades y priorización de remediación en ecosistemas heterogéneos, incluyendo dispositivos heredados, componentes ocultos y redes segmentadas. También indica que esta capa permite consolidar datos de riesgo y contexto operativo para apoyar decisiones sobre actualización, endurecimiento, soporte y cumplimiento.
Con ello, la ciberseguridad industrial empieza a integrarse más directamente con la gestión operacional. En sectores como manufactura, minería, energía e infraestructura crítica, la protección de entornos OT pasa a ser parte de la continuidad del negocio, en un contexto marcado por amenazas persistentes, mayor interconexión y exigencias crecientes sobre resiliencia operativa.
