Cobre sobre US$6: la intensa semana del metal rojo termina con su mayor caída en ocho semanas tras tocar máximos históricos

El cobre sufrió su peor caída diaria en casi dos meses, arrastrado por la toma de utilidades y un fortalecimiento del dólar, aunque terminó la semana con un leve avance acumulado.

Cobre volvió a demostrar esta semana por qué sigue siendo uno de los activos más sensibles del mercado global. Apenas dos días después de alcanzar máximos históricos, el metal rojo registró su peor caída diaria en casi dos meses, arrastrado por una combinación de toma de utilidades, fortalecimiento del dólar y señales de menor dinamismo en la demanda china. El movimiento sorprendió por su velocidad: la libra cayó 3,09% este viernes en la Bolsa de Metales de Londres, cerrando en US$6,14, mientras que en el mercado Comex de Nueva York los futuros llegaron a retroceder cerca de 5% intradía. Pese al ajuste, el cobre terminó la semana con un avance acumulado de 0,89% y completó ocho jornadas consecutivas por encima de la barrera psicológica de los US$6 por libra, un nivel que hasta hace poco parecía lejano para el mercado.

La volatilidad refleja un escenario cada vez más complejo para el principal producto de exportación chileno. Aunque el mercado sigue respaldado por restricciones de oferta global y expectativas de alta demanda ligada a la electrificación, los inversionistas comenzaron a recoger ganancias tras el rally histórico de las últimas semanas. A ello se suma la incertidumbre geopolítica en Medio Oriente y el fortalecimiento del dólar frente a las principales monedas, factores que suelen presionar a la baja el precio de las materias primas.

La presión del dólar y China frenan el rally del cobre

El principal soporte estructural del cobre continúa siendo la estrechez de oferta global. Las dificultades operacionales en distintas minas, junto con la escasez de ácido sulfúrico —insumo clave para procesos hidrometalúrgicos— mantienen al mercado en tensión. Sin embargo, en el corto plazo aparecieron factores correctivos que moderaron el optimismo extremo que dominó los últimos días.

En su último reporte semanal, la Comisión Chilena del Cobre indicó que el avance del metal “fue moderado por toma de utilidades, fortalecimiento del dólar y preocupación por una inflación más persistente en Estados Unidos”. La combinación no es menor: tasas altas por más tiempo en EE.UU. suelen fortalecer al dólar y encarecer las materias primas para compradores internacionales.

A esto se suma un enfriamiento parcial de la demanda física china. Según explicó Felipe Cáceres, analista de mercados de Capitaria, los elevados precios comenzaron a generar cierta resistencia compradora en el gigante asiático. El fenómeno ya empieza a ser visible en algunos indicadores de consumo y compras spot. En paralelo, el mercado continúa atento a las señales que puedan surgir tras la reunión entre Donald Trump y Xi Jinping en Pekín, especialmente respecto de comercio internacional y posibles medidas arancelarias sobre minerales estratégicos.

El impacto para Chile también es inmediato. El cobre sigue siendo uno de los principales soportes del peso chileno y cualquier ajuste fuerte en su precio tiende a presionar el tipo de cambio al alza. En semanas recientes, el comportamiento del metal había ayudado a contener parcialmente la depreciación de la moneda local.

Oferta limitada mantiene expectativas alcistas para el corto plazo

A pesar de la corrección de los últimos días, el consenso del mercado sigue apuntando a precios históricamente elevados para el cobre durante los próximos meses. La razón principal continúa siendo la falta de nueva oferta suficiente para responder al crecimiento estructural de la demanda asociado a redes eléctricas, electromovilidad, almacenamiento energético y transición energética global.

El drenaje de inventarios en Asia sigue siendo uno de los principales focos de atención. En particular, el mercado observa con cautela la evolución de los stocks en Shanghái y las importaciones chinas de cobre refinado, variables que pueden anticipar nuevos episodios de presión alcista.

Además, persiste preocupación por el suministro de ácido sulfúrico luego de que China redujera significativamente sus exportaciones del insumo, una situación que ya comienza a impactar costos y disponibilidad para operaciones mineras y refinadoras en distintas regiones. Este escenario se suma a los problemas estructurales que enfrenta la industria minera mundial para desarrollar nuevos proyectos con rapidez.

En este contexto, también cobran relevancia las advertencias que apuntan a un déficit de cobre hacia fines de la década, especialmente considerando que grandes economías continúan acelerando programas de electrificación y expansión de infraestructura energética. De hecho, el mercado ya había comenzado a internalizar este escenario tras el reciente rally del metal, tema que también fue abordado en el análisis sobre cómo la electrificación global podría empujar el cobre hacia niveles cercanos a US$7 por libra publicado por REDIMIN.

Medio Oriente y la FED seguirán marcando el rumbo del mercado

Más allá de los fundamentos propios del cobre, el comportamiento del metal durante las próximas semanas dependerá en gran medida de variables macroeconómicas y geopolíticas. El conflicto entre Estados Unidos e Irán continúa elevando la tensión en los mercados energéticos, particularmente por el riesgo asociado al estrecho de Ormuz, zona clave para el transporte mundial de petróleo.

Un petróleo persistentemente alto no solo incrementa costos logísticos y energéticos para la minería, sino que también eleva las presiones inflacionarias globales. Esto podría limitar eventuales recortes de tasas por parte de la Reserva Federal estadounidense, fortaleciendo nuevamente al dólar y afectando a los commodities.

Cochilco advirtió que el mercado seguirá monitoreando especialmente:

  • La evolución del conflicto entre Estados Unidos e Irán.
  • La situación operacional del estrecho de Ormuz.
  • El comportamiento del dólar y las tasas de la FED.
  • La continuidad de la caída de inventarios en Shanghái.
  • Las importaciones chinas de cobre refinado.
  • Eventuales aranceles al cobre en Estados Unidos.

Mientras tanto, el cobre sigue consolidándose como uno de los termómetros más sensibles de la economía mundial. Y aunque la volatilidad volvió con fuerza esta semana, el mercado aún parece convencido de que el superciclo del metal rojo está lejos de terminar.

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