Construcción naval en Chile fue uno de los conceptos centrales que marcó el inicio oficial del “Mes del Mar”, encabezado esta semana en la Región del Biobío por el comandante en Jefe de la Armada de Chile, el almirante Fernando Cabrera. Durante la ceremonia, la autoridad naval enfatizó que el desarrollo marítimo del país debe entenderse como una política estratégica de largo plazo, vinculada no solo a la defensa, sino también a la industria, la soberanía y el crecimiento económico. En esa línea, destacó el avance de la Política Nacional Continua de Construcción Naval impulsada por la institución y la relevancia que tiene el Biobío como eje industrial marítimo. Cabrera sostuvo que “el mar no es una opción de futuro, es una condición absoluta de desarrollo”, reforzando el rol que Chile busca consolidar en el Pacífico Sur mediante infraestructura naval construida localmente. El almirante también confirmó los nombres de los nuevos buques multipropósito que actualmente se fabrican en los astilleros de ASMAR: “Magallanes” y “Rapanui”, proyectos que forman parte del fortalecimiento de capacidades marítimas nacionales.
El Biobío toma protagonismo en la estrategia marítima nacional
La elección de la Región del Biobío para dar inicio al “Mes del Mar” no fue casual. Según explicó Cabrera, Talcahuano se ha consolidado históricamente como uno de los principales polos industriales y estratégicos del país en materia marítima y naval. La zona alberga instalaciones clave para la operación de la Armada y concentra capacidades técnicas vinculadas a la reparación, mantención y construcción de embarcaciones de alto estándar.
Durante su intervención, el comandante en Jefe remarcó que el océano constituye un espacio esencial para la economía, el comercio exterior y la proyección internacional de Chile. Bajo esa lógica, planteó que la visión marítima del país debe integrar sus dimensiones continentales, antárticas y oceánicas, relevando además la presencia institucional en territorios como Rapa Nui y la Antártica.
El almirante también vinculó esta estrategia con el fortalecimiento de la industria local y la generación de capacidades tecnológicas propias. En ese contexto, la construcción naval aparece como uno de los pilares más relevantes de la planificación marítima chilena, especialmente considerando el impacto industrial y laboral que generan iniciativas desarrolladas en astilleros nacionales como ASMAR.
El rompehielos “Almirante Viel” y los nuevos buques multipropósito
Uno de los hitos destacados por Cabrera fue la construcción del rompehielos “Almirante Viel”, considerado el primer buque de este tipo fabricado en el sur del Pacífico. La nave representa uno de los proyectos de ingeniería naval más complejos desarrollados en Chile y refuerza la capacidad operativa de la Armada en la Antártica, una zona que el país considera estratégica tanto desde el punto de vista científico como geopolítico.
El jefe naval señaló que este tipo de desarrollos demuestra que Chile cuenta con capacidades industriales para avanzar hacia una política continua de construcción naval. A ello se suman los nuevos buques multipropósito actualmente en construcción en ASMAR, que llevarán los nombres “Magallanes” y “Rapanui”.
Estas embarcaciones buscan fortalecer la capacidad logística y operativa de la institución, permitiendo desarrollar labores de transporte, apoyo humanitario, conectividad territorial y despliegue estratégico. El anuncio se suma a otras iniciativas vinculadas al fortalecimiento marítimo nacional, en un escenario donde la industria naval chilena intenta posicionarse como un actor relevante para el desarrollo tecnológico e industrial del país.
La autoridad naval concluyó su discurso señalando que “Chile no tiene en el mar una frontera que nos separa, sino una vocación que nos une”, enfatizando que el “Mes del Mar” debe entenderse también como una instancia para proyectar el futuro marítimo de Chile desde una perspectiva estratégica e industrial.