Crisis energética global retrasa esfuerzos de descarbonización y transforma prioridades económicas

Las interrupciones en el suministro energético están afectando los esfuerzos globales por reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, ya que los países están priorizando la seguridad en el suministro, según Geraldine Slattery, presidenta de las operaciones australianas de BHP, la mayor minera del mundo.

Impacto de las crisis energéticas en la descarbonización

Durante una conferencia en Canberra, Slattery destacó que la fragmentación geopolítica ha transformado a los recursos y la energía, dejándolos de ser meramente mercancías comerciables para convertirse en “instrumentos de poder nacional”. En este contexto, aseguró que “la seguridad y la asequibilidad de los recursos y la energía han superado la descarbonización de las cadenas de suministro como la prioridad política dominante en muchas de las principales economías”.

Este cambio de enfoque tiene “reales implicaciones para las decisiones de inversión y para el ritmo y las vías de la descarbonización”, añadió Slattery. Las incertidumbres actuales en los mercados de petróleo y gas, atribuidas a conflictos en Oriente Medio y restricciones en el crucial Estrecho de Ormuz, están llevando a algunos países a limitar las exportaciones de combustibles y a otros en Asia a recurrir nuevamente al carbón. Mientras que los consumidores avanzan en la adopción de tecnologías verdes como autos eléctricos y sistemas solares, los sectores industriales más grandes enfrentan desafíos importantes.

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Desafíos tecnológicos y el papel de la minería

BHP, con sede en Melbourne, ha logrado reducir más de un tercio de sus emisiones operativas tomando como base el año fiscal 2020. Entre sus estrategias se incluye la transición de sitios importantes hacia energías renovables y la implementación de equipos eléctricos como camiones de acarreo de gran tamaño. Sin embargo, la empresa ha reconocido las dificultades para reducir significativamente el uso de vehículos a diésel, situación que llevó a la minera a informar a sus inversionistas el año pasado que el gasto en descarbonización disminuirá hasta la década de 2030, reflejando el lento avance tecnológico.

Por otra parte, Rio Tinto, otro gigante minero, revisó en diciembre pasado su proyección de inversión para la reducción de emisiones de aquí a 2030, ajustándola de entre $5.000 millones y $6.000 millones, a un rango de $1.000 millones a $2.000 millones. En ese sentido, Slattery afirmó que “la descarbonización de los grandes sectores industriales depende de tecnologías que aún no son comercialmente viables a gran escala, que se basan en cadenas de suministro inmaduras o carecen de mercados establecidos”. Además, señaló que el desplazamiento del diésel en el transporte a gran escala y las emisiones fugitivas de la minería del carbón siguen siendo temas técnicos y comerciales complejos de abordar.

  • La volatilidad energética y los conflictos geopolíticos están reconfigurando las prioridades económicas globales.
  • BHP y Rio Tinto ajustan sus estrategias de descarbonización por desafíos tecnológicos y comerciales.
  • La transición energética en sectores industriales permanece como un reto crucial para el futuro próximo.
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