El Cuerpo Militar del Trabajo (CMT) volvió al centro del debate público tras el inicio del gobierno del presidente José Antonio Kast, quien ordenó utilizar esta unidad del Ejército para ejecutar las primeras obras del denominado Plan Escudo Fronterizo en la frontera norte de Chile. La medida contempla inicialmente la excavación de 600 metros de zanja en el sector de Chacalluta, en la Región de Arica y Parinacota, junto con la construcción de un muro utilizando el mismo material extraído de la excavación. La llegada de maquinaria militar pesada a la zona el viernes 13 de marzo marcó el primer despliegue visible del nuevo gobierno en materia de control migratorio, una de las promesas centrales de su campaña.
El Mandatario solicitó formalmente al comandante en jefe del Ejército, general Pedro Varela, la colaboración de la institución para reforzar las acciones en la macrozona norte. El encargo incluyó tanto el aumento de personal como la ejecución de obras físicas destinadas a impedir el ingreso irregular al país. Para concretar esa instrucción, el alto mando activó al Cuerpo Militar del Trabajo, una unidad especializada en infraestructura que desde hace décadas ejecuta proyectos civiles en zonas aisladas o de difícil acceso.
La visita presidencial prevista a la frontera busca supervisar el inicio de estas obras, que forman parte de un plan más amplio coordinado por los ministerios de Defensa, Obras Públicas y Seguridad.
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El CMT tiene su origen en una decisión adoptada a comienzos de la década de 1950. En 1953, el entonces presidente Carlos Ibáñez del Campo impulsó la creación del Servicio Militar del Trabajo, organismo que posteriormente adoptó su denominación actual. Desde entonces, su misión principal ha sido desarrollar infraestructura vial en territorios aislados, particularmente en zonas extremas del país donde la complejidad geográfica dificulta la presencia de empresas privadas o de obras públicas tradicionales.
Dependiente de la División de Ingenieros del Ejército, el CMT reúne principalmente a personal militar especializado en ingeniería, construcción y logística. Sin embargo, también incorpora profesionales civiles, especialmente ingenieros y técnicos, que participan en el diseño y ejecución de proyectos.
En su estructura institucional, la unidad depende del Comando de Apoyo a la Fuerza, mientras que su conducción técnica recae en la División de Ingenieros del Ejército. Actualmente cuenta con cinco subjefaturas operativas distribuidas a lo largo del país:
- Arica
- Santiago
- Puerto Montt
- Aysén
- Magallanes
Esta distribución permite desplegar maquinaria y personal en distintos territorios según las necesidades del Estado.

Obras en zonas extremas
La labor histórica del CMT ha estado vinculada a proyectos de conectividad en territorios de difícil acceso. Sus trabajos incluyen construcción de caminos, puentes y obras viales, con el objetivo de integrar localidades aisladas al resto del país.
Entre las obras más emblemáticas realizadas por esta unidad destaca la Carretera Austral, cuya construcción fue encargada al CMT en 1976. Esta infraestructura permitió conectar amplias zonas de la Patagonia chilena que hasta entonces permanecían prácticamente aisladas.
Actualmente el organismo mantiene diversos proyectos en ejecución en distintas regiones del país. Entre ellos se encuentran:
- Mejoramiento del camino hacia Ollagüe, en el norte de Chile.
- Construcción de la ruta Puelo – Paso El Bolsón, en la Región de Los Lagos.
- Obras viales para conectar Río Tranquilo con Lago Brown, en la Región de Aysén.
- Desarrollo de la ruta Vicuña – Bahía Yendegaia, en Magallanes.
- Trazado del camino hacia Pampa Guanaco en Tierra del Fuego.
Estas iniciativas siguen la lógica histórica del CMT: habilitar infraestructura en territorios remotos donde las condiciones geográficas hacen más compleja la ejecución de obras tradicionales.
Obras financiadas por otros organismos del Estado
Aunque el CMT pertenece al Ejército, su funcionamiento está estrechamente vinculado a otros organismos públicos. La mayoría de sus proyectos se ejecuta mediante convenios con el Ministerio de Obras Públicas (MOP) u otras entidades del Estado.
El marco legal que regula su funcionamiento establece que cualquier organismo de la administración pública puede solicitar la ejecución de obras a través del CMT. Sin embargo, los recursos para esos proyectos deben provenir del presupuesto de la institución que los encarga.
Esto significa que, aunque la ejecución esté a cargo del Ejército, el financiamiento corre por cuenta del ministerio o servicio solicitante. Ese mismo esquema se aplicaría en el caso de las zanjas fronterizas en Arica, donde el CMT ejecuta las obras mientras el MOP administra y financia el proyecto.
Participación en emergencias y reconstrucción
A lo largo de su historia, el Cuerpo Militar del Trabajo también ha sido convocado en diversas situaciones de emergencia nacional.
Tras el terremoto del 27 de febrero de 2010, el gobierno recurrió a esta unidad para apoyar la reconstrucción de infraestructura dañada en la Región del Biobío. En esa oportunidad, además del personal militar, el CMT contrató trabajadores civiles para acelerar los trabajos.
Algo similar ocurrió en 2014, cuando el organismo participó en las primeras labores de reconstrucción tras el megaincendio que afectó a Valparaíso, colaborando en obras de infraestructura y recuperación urbana.
Ahora, más de siete décadas después de su creación, el CMT vuelve a asumir un rol visible en una política pública de alto impacto: la construcción de barreras físicas en la frontera norte, una iniciativa que busca marcar el inicio del nuevo enfoque del gobierno en materia de control migratorio.