Cumbre entre Xi Jinping y Trump podría destrabar acuerdos agrícolas, pero China limita compras de soja estadounidense

La esperada cumbre entre el presidente chino Xi Jinping y el mandatario estadounidense Donald Trump podría abrir espacio para nuevos acuerdos agrícolas entre ambas potencias, aunque el mercado considera poco probable que Beijing incremente significativamente sus compras de soja estadounidense más allá de los compromisos ya acordados el año pasado.

La reunión, que se desarrollará esta semana en China, es seguida de cerca por operadores de commodities, exportadores agrícolas y mercados financieros debido a la importancia estratégica de la relación comercial entre ambas economías. Aunque agricultura sigue siendo una de las áreas menos conflictivas dentro de las tensiones geopolíticas entre Washington y Beijing, persisten dudas sobre el alcance real de cualquier nuevo acuerdo.

Analistas sostienen que el foco de las negociaciones podría desplazarse hacia otros productos agrícolas como maíz, sorgo, trigo, carne vacuna y aves de corral, mientras la soja enfrenta un escenario más complejo debido a la desaceleración de la demanda china y a la fuerte competencia de Brasil.

China reduce su dependencia de la soja estadounidense

La soja continúa siendo el principal producto agrícola exportado por Estados Unidos hacia China, pero el peso estadounidense dentro del mercado chino ha disminuido drásticamente durante los últimos años.

Antes del primer mandato de Donald Trump, cerca del 41% de las importaciones chinas de soja provenían de Estados Unidos. Sin embargo, en 2024 esa participación cayó a aproximadamente 20%, y el año pasado descendió aún más hasta apenas 15%.

El principal beneficiado de ese cambio ha sido Brasil, que logró consolidarse como el principal proveedor global de soja para el gigante asiático gracias a precios más competitivos y una oferta abundante.

El mercado sigue además atento a cómo China cumplirá el compromiso asumido en octubre pasado de adquirir 25 millones de toneladas métricas anuales de soja estadounidense hasta 2028, volumen que representaría el mayor nivel de compras desde 2022.

Sin embargo, analistas advierten que aún existen dudas sobre los detalles concretos de ese acuerdo y sobre si las metas corresponden a años calendario o ciclos agrícolas.

El maíz y las carnes aparecen como foco principal de nuevos acuerdos

Operadores y consultoras consideran que el margen real para nuevos compromisos comerciales estaría concentrado en otros productos agrícolas estadounidenses distintos de la soja.

Even Rogers Pay, director de la consultora Trivium China, sostuvo que todavía existe espacio para acuerdos de compras de productos como maíz, sorgo y trigo de molienda, además de carnes y aves de corral.

En conjunto, esos productos representaron cerca de US$ 4.500 millones en compras chinas durante 2024, cifra considerablemente menor frente a los cerca de US$ 12.000 millones asociados a la soja.

La expectativa del mercado es que Beijing pueda utilizar nuevos compromisos agrícolas como una herramienta para reducir tensiones comerciales con Washington sin comprometer excesivamente su estrategia de diversificación de proveedores.

La reunión también incluirá a importantes ejecutivos del sector agroindustrial estadounidense, entre ellos Brian Sikes, presidente de Cargill, reflejando la relevancia que mantiene el comercio agrícola dentro de la relación bilateral.

Los mercados agrícolas reaccionan ante expectativas de nuevas compras

La posibilidad de nuevas adquisiciones chinas ya comenzó a impactar parcialmente sobre los mercados agrícolas internacionales. Los futuros de soja en Chicago se mantienen cerca de máximos de dos meses debido a las expectativas de una eventual aceleración de compras por parte de Beijing.

Virginia Houston, directora de asuntos gubernamentales de la American Soybean Association, afirmó que el sector agrícola estadounidense espera que la reunión permita acercarse nuevamente a niveles históricos de exportaciones hacia China.

Sin embargo, el contexto actual es muy distinto al de años anteriores. China ha fortalecido considerablemente su seguridad alimentaria y diversificado proveedores globales tras años de tensiones comerciales y arancelarias con Estados Unidos.

El escenario ocurre además mientras Beijing continúa ajustando estratégicamente sus importaciones de materias primas y alimentos debido al impacto de la guerra en Medio Oriente y a las restricciones logísticas globales, fenómeno que también está afectando mercados energéticos y minerales. En paralelo, China ha comenzado a modificar sus patrones de importación de commodities industriales y petróleo debido a la crisis en el Estrecho de Ormuz, como ya ocurre con el fuerte cambio en sus compras de crudo y metales industriales.

La agricultura se mantiene como puente estratégico entre Washington y Beijing

A diferencia de sectores tecnológicos, defensa o semiconductores, la agricultura sigue siendo considerada una de las áreas con mayor posibilidad de cooperación entre China y Estados Unidos.

El comercio de alimentos continúa siendo estratégico para ambas economías. China necesita garantizar seguridad alimentaria para su enorme población, mientras Estados Unidos busca sostener mercados clave para sus productores agrícolas.

Aun así, los analistas sostienen que cualquier acuerdo que surja de la cumbre probablemente tendrá un alcance moderado y estará diseñado más para estabilizar relaciones bilaterales que para transformar radicalmente el comercio agrícola global.

Mientras los mercados esperan definiciones concretas, la reunión entre Xi Jinping y Donald Trump vuelve a demostrar cómo las decisiones geopolíticas entre ambas potencias siguen influyendo directamente sobre precios, flujos comerciales y mercados internacionales de materias primas.

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