Desaladora Aguas Marítimas: inversión de US$ 5.000 millones marca hito hídrico en Antofagasta y proyecta operación por 70 años

Desaladora Aguas Marítimas se instala como uno de los proyectos más ambiciosos del desarrollo hídrico e industrial en Chile, tras obtener la aprobación ambiental unánime de la Comisión de Evaluación Ambiental (Coeva) de Antofagasta. La iniciativa, impulsada por la empresa Cramsa, no solo destaca por su magnitud —con una inversión estimada en US$ 5.000 millones—, sino también por su alcance territorial y su impacto estructural en una de las regiones con mayor estrés hídrico del país. Luego de más de cuatro años en evaluación ambiental, el proyecto avanza hacia su fase de ejecución con la promesa de transformar el suministro de agua para consumo industrial y urbano, en un contexto donde la minería y las ciudades del norte enfrentan crecientes restricciones hídricas. La planta apunta a convertirse en un soporte crítico para la continuidad operacional de diversas faenas, al tiempo que abre espacio a nuevas inversiones productivas en la macrozona norte.

Infraestructura de gran escala para una demanda crítica

El proyecto contempla la construcción de una planta desalinizadora con capacidad de producción de 700.000 metros cúbicos diarios, posicionándose como la mayor de su tipo en el país. La captación de agua se realizará en el sector de Caleta Bolfin, a unos 15 kilómetros del límite urbano de Antofagasta, desde donde se desplegará un extenso sistema de conducción.

Entre sus principales componentes destacan:

  • Un sistema de tuberías de aproximadamente 480 kilómetros

  • 17 estaciones de bombeo a lo largo del trazado

  • 350 kilómetros de líneas de transmisión eléctrica

  • Infraestructura complementaria para distribución industrial

El suministro estará orientado a las comunas de Antofagasta, Sierra Gorda y Calama, zonas fuertemente ligadas a la actividad minera. La iniciativa busca reducir la presión sobre fuentes continentales, facilitando el acceso a agua desalinizada para industrias y operaciones mineras ubicadas en el corredor del proyecto.

Cronograma: construcción intensiva y operación de largo plazo

Según el cronograma presentado en el Informe Consolidado de Evaluación (ICE), la construcción comenzaría en el primer semestre de 2027 y se extendería hasta la primera mitad de 2032. Durante este periodo, se proyecta una alta demanda laboral, alcanzando un peak de 8.550 trabajadores diarios.

En paralelo, la empresa estima iniciar operaciones parciales en la primera mitad de 2029, anticipando así el ingreso progresivo de suministro al sistema. La vida útil del proyecto se proyecta en 70 años, extendiéndose hasta 2099, con una dotación operacional cercana a 200 trabajadores por jornada.

Este horizonte de largo plazo refuerza el carácter estratégico de la iniciativa, alineándose con las proyecciones de demanda hídrica de la minería y el crecimiento urbano en el norte de Chile.

Contexto sectorial y relevancia para la minería

La aprobación de Aguas Marítimas se da en un momento clave para la industria minera, que ha intensificado su transición hacia el uso de agua de mar, ya sea directa o desalinizada. En este escenario, proyectos de gran escala como este resultan determinantes para sostener la producción futura de cobre y otros minerales críticos.

El proyecto ha sido identificado como el mayor dentro de los catastros recientes de desalación en Chile, consolidando una tendencia donde la inversión en infraestructura hídrica se vuelve tan relevante como la propia expansión minera. En línea con este fenómeno, el desarrollo de soluciones como la desalación ha sido abordado en profundidad en el análisis sobre el crecimiento de la desalación en la minería chilena, donde se proyecta un aumento sostenido en la participación de estas fuentes en la matriz hídrica del sector.

Asimismo, el avance de iniciativas de gran escala se vincula con la necesidad de garantizar suministro a proyectos estructurales, como se detalla en el seguimiento a inversiones mineras en el norte grande, donde la disponibilidad de agua aparece como uno de los principales factores habilitantes.

Nuevas aprobaciones energéticas y operacionales en la región

En la misma sesión, la Coeva de Antofagasta aprobó otros tres proyectos que, en conjunto, suman una inversión de US$ 341 millones. Entre ellos, destaca el “Sistema de Almacenamiento de Energía Águila Mora”, con un presupuesto de US$ 336 millones, lo que refuerza la tendencia hacia el almacenamiento energético como complemento clave para energías renovables.

Además, se dio luz verde a una iniciativa de Enaex Servicios en la Planta Río Loa por US$ 2 millones, y al proyecto de continuidad operacional de la Planta Cerro Dominador por US$ 3 millones.

Estos desarrollos reflejan una cartera diversificada que combina soluciones hídricas, energéticas y operacionales, consolidando a Antofagasta como un polo estratégico para la inversión en infraestructura crítica, tal como se ha evidenciado en el análisis sobre proyectos energéticos en evaluación ambiental en el norte, donde la región lidera en volumen de inversión.

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