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El hidrógeno y el tránsito hacia una visión eléctrica renovable

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“En 2030 en Chile podríamos llegar desde el actual 43% al 75% de generación de energía renovable, lo que conllevaría a una reducción de la intensidad de emisiones de generación entre 27% y 40%”, subraya Claudio Seebach.

En estos últimos años hemos vivido grandes avances en el sector de energía, y como Asociación de Generadoras de Chile tenemos una clara visión de futuro: será más eléctrico, con energía más eficiente, renovable, confiable y sustentable. Como gremio que representa a las empresas de generación que operan en Chile, integrado por un grupo amplio y diverso de empresas que producen el 90% de la electricidad del país, buscamos inspirar y liderar la transición energética, promoviendo políticas públicas y buenas prácticas de industria para el mejor uso y generación de energía.

Hace pocos días conocimos el último reporte del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC): la humanidad tiene 12 años para mantener el calentamiento global por debajo de 1.5°C. Si sobrepasamos este límite el riesgo de inundaciones, sequías y olas de calor aumentará significativamente produciendo daños catastróficos. Hoy la energía en su conjunto representa cerca del 80% de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) del país, siendo la generación eléctrica alrededor de un tercio de estas emisiones.

Pero estamos transitando hacia un futuro eléctrico renovable. Uno de nuestros más recientes estudios muestra que en 2030 en Chile podríamos llegar desde el actual 43% al 75% de generación de energía renovable, lo que conllevaría a una reducción de la intensidad de emisiones de generación entre 27% y 40%. En 2040 la electricidad podría alcanzar un factor de emisión de 14 tonCO2eq/TJ, equivalente a la meta exigida por el Acuerdo de París al 2050 para todo el sector energía para cumplir con el escenario de 2ºC. Así, el sector generación eléctrica de Chile es el que más marcadamente se está descarbonizando.

Surge, por lo tanto, una conclusión evidente: usar la electricidad para descarbonizar y descontaminar la matriz energética. Hoy la electricidad representa solo el 22% del consumo final de energía. Del resto, el 57% corresponde a derivados del petróleo como el diésel y la bencina, además de un importante consumo de leña, ambas las principales fuentes de contaminación de nuestras ciudades. Una sociedad que desplace el uso de esos combustibles será más descontaminada y con menos emisiones de GEI. Existen múltiples ámbitos donde lograremos esto, a través de la electrificación de los hogares y muchos procesos industriales, junto con la gran oportunidad de la electromovilidad para un transporte público y privado más limpio y sustentable.

Es por esto que como gremio nos planteamos la siguiente pregunta ¿existe una forma de transformar energía eléctrica en otro vector energético que luego pueda ser utilizado en aquellas aplicaciones donde la electrificación directa no es factible? La respuesta se llama hidrógeno y producido por energía eléctrica renovable, se llama hidrógeno “verde”. 

Así, para resolver los problemas de cambio climático y crear hidrógeno como combustible, surge la oportunidad de usar la electricidad, a través de la electrólisis, proceso consistente en la utilización de una corriente eléctrica para separar agua (H2O) en hidrógeno (H2) y oxígeno (O). Es decir, este proceso permite transformar energía eléctrica en energía química que no contiene “carbono” y que, en su punto de consumo final, no produce CO2 sino nuevamente agua.

El hidrógeno es un vector energético, un combustible y materia prima. Si se produce a partir de energía eléctrica renovable, puede evitar emisiones de gases de efecto invernadero, fortalecer la independencia energética y mitigar los desafíos de la variabilidad de los sistemas renovables. El hidrógeno permite la integración sectorial (“sector coupling”), ya que ofrece una opción limpia, sustentable y flexible para convertir electricidad renovable en un portador de energía química para su uso en movilidad, uso residencial y aplicaciones industriales no electrificables, que algunos estiman en cerca de 30% de la demanda final de energía. Por lo tanto, es un componente clave para avanzar a un sistema energético 100% descarbonizado. En aquellas regiones del mundo donde el potencial renovable sea abundante y económico, como el caso de Chile, la generación eléctrica podrá ser transformada en hidrógeno verde, dando lugar a un nuevo mercado. De acuerdo a la visión del Hydrogen Council (www.hydrogencouncil.com), la economía del hidrógeno al 2050 podría representar 18% de la demanda final global de energía y abatir cerca del 20% de las emisiones de CO2, creando un gigantesco nuevo mercado y consecuentes puestos de trabajo. Vemos así también como en Chile ha surgido un creciente debate sobre esta gran oportunidad, incluidos estudios, seminarios e, incluso, la creación de un nuevo gremio, la Asociación Chilena de Hidrógeno, H2 Chile.

La transición energética es un desafío, pero también una oportunidad. Chile, con un potencial renovable de cerca de más de 2.000 GW sobre una potencia instalada actual de cerca de 24 GW tiene todas las condiciones para transformarse en un país líder en la generación de hidrógeno verde tanto para consumo interno, como externo. ¿Cuánto mercado mundial de hidrógeno seremos capaces de capturar?

Fuente Economía y Negocios
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