En los últimos años, las empresas chilenas han enfrentado serios desafíos en su operatividad logística, evidenciando que la denominada «política del parche»—soluciones temporales y reactivas—ha resultado insuficiente. Este enfoque ha llevado a ineficiencias operativas, pérdidas económicas significativas y una disminución en la competitividad internacional.
Incremento de costos y problemas de abastecimiento afectan a la mayoría de las empresas
Un estudio realizado por la Cámara Nacional de Comercio (CNC) reveló que un 77,9% de las empresas en Chile experimentaron problemas de abastecimiento en los últimos 12 meses. Además, el 97% de las compañías reportó un incremento en sus costos operacionales, con un aumento promedio del 30%. Estos incrementos se atribuyen a factores como el alza en el precio de los combustibles, costos logísticos elevados y la falta de materiales. Para mitigar estos efectos, las empresas han optado por absorber parte de los costos, trasladando solo un 18% al precio final, lo que ha impactado negativamente en sus márgenes de ganancia.
Fallas en sistemas críticos generan retrasos y pérdidas millonarias
La infraestructura tecnológica deficiente ha sido otro factor determinante en las fallas logísticas. En noviembre de 2023, una caída en el sistema informático de Aduanas provocó serios problemas logísticos y costos adicionales para las empresas de envíos. La Asociación de Transporte Expreso (Atrex) calificó la situación como «grave» y destacó el daño a la reputación de Chile en el comercio internacional.
Asimismo, en mayo de 2024, el subsecretario del Interior, Manuel Monsalve, abordó las críticas por la supuesta «pasividad» del Gobierno frente al bloqueo que trabajadores eventuales mantuvieron por más de 50 días en el Puerto Coronel, en la Región del Biobío. Este conflicto generó daños incalculables al ecosistema productivo y exportador, con pérdidas estimadas en al menos US$75 millones.
Casos emblemáticos evidencian la vulnerabilidad del sector
El incidente del buque Maersk Saltoro en diciembre de 2024 puso en evidencia la fragilidad de la cadena logística chilena. El buque, que transportaba 1.352 contenedores de cerezas frescas con destino a China, sufrió una avería en alta mar, retrasando su llegada en más de 50 días. Este retraso resultó en la pérdida total de la carga, valorada en millones de dólares, y afectó gravemente la reputación de los exportadores chilenos en el mercado asiático.
Otro caso relevante es la demanda presentada en octubre de 2023 por 23 exportadoras de frutas chilenas contra Mediterranean Shipping Company (MSC), la naviera más grande del mundo. Las empresas acusaron a MSC de retrasos deliberados en los cargamentos y cobros injustificados durante la temporada de exportaciones 2021-2022, lo que les generó pérdidas por US$38 millones.
Expertos abogan por una modernización integral del sistema logístico
Ricardo Mewes, expresidente de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), ha señalado que Chile enfrenta un estancamiento logístico que pone en riesgo su competitividad. Destaca la necesidad de modernizar puertos, aduanas, bodegaje e infraestructura, así como de implementar una política de largo plazo para reactivar el comercio exterior.
Por su parte, Julio Villalobos, director del Centro de Transporte y Logística de la Universidad Andrés Bello, enfatiza la importancia de avanzar hacia una digitalización más sofisticada en el sector logístico chileno. Señala que la adopción de tecnologías emergentes y la mejora en la gestión de datos son fundamentales para enfrentar los desafíos actuales y futuros.
Proyecciones y medidas para fortalecer la logística nacional
Ante este panorama, es imperativo que las empresas chilenas adopten estrategias proactivas y de largo plazo para mejorar su operatividad logística. La inversión en infraestructura moderna, la digitalización de procesos y la capacitación del personal son pasos esenciales para superar las deficiencias actuales. Además, una mayor coordinación entre el sector público y privado permitirá desarrollar políticas que fortalezcan la cadena de suministro y aseguren la competitividad de Chile en el mercado global.