Fragilidad de repunte siderúrgico sugiere recuperación tambaleante en China

Detrás del auge de la producción de acero en China desde marzo -y de las esperanzas de una rápida recuperación económica- hay una historia de dos sectores divergentes: la demanda de construcción para proyectos de infraestructura ha sido fuerte, mientras que la fabricación se ha rezagado.

Este decalaje pone de relieve el desafío que tienen ante sí las autoridades económicas, ya que Beijing y los gobiernos locales pueden controlar el ritmo de los gastos en proyectos como carreteras, ferrocarriles y embalses, pero tienen opciones muy limitadas para apoyar las exportaciones o la demanda interna de maquinaria y aparatos.

Los analistas afirman que la debilidad de la reactivación del acero en China tras el brote de coronavirus se va a ver acentuada por la caída estacional en las obras de construcción, y apunta a que la recuperación de la segunda economía más grande del mundo tras la mayor pandemia en un siglo podría tardar más de lo previsto.

«La industria siderúrgica de China no puede hacer mucho mientras el resto del mundo se enfrenta a dificultades», dijo Daniel Hynes, estratega principal de materias primas de ANZ.

Engranaje crítico El gigantesco sector siderúrgico chino ha sido durante mucho tiempo un pilar central de la industria china, ya que emplea a cientos de miles de trabajadores que producen materias primas vitales para la industria y dan trabajo a decenas de empresas auxiliares de logística y procesamiento.

La economía retrocedió un 6,8% en el primer trimestre, lo que supuso la primera contracción en décadas, debido a la epidemia de coronavirus que surgió en China a finales del año pasado.

El aumento de la producción de acero a niveles sin precedentes de mayo elevó las esperanzas de que el núcleo del motor económico se está recuperando bien, y de que puede ayudar a resucitar el crecimiento en el país y en el mundo.

Sin embargo, la reciente actividad en el sector ha dependido en gran parte de una desproporcionada demanda de metal de las obras de construcción, lo que ha enmascarado parcialmente la debilidad de los fabricantes y pone en duda la solidez del auge del acero, así como la rapidez con la que China puede restablecer el crecimiento.

«Parece que el mercado depende demasiado del esperado estímulo de las infraestructuras en China para impulsar la demanda», sostuvo Hynes, de ANZ. Dependencia de la construcción La demanda de los principales productos de acero utilizados en la construcción —acero corrugado y alambrón— ha representado un promedio de más del 53% de la demanda total de acero desde finales de marzo, según cálculos basados en las cifras de la firma de análisis Mysteel.

Esta cifra contrasta con un promedio del 47,5% para todo el año 2019, y con el 51% para el mismo período en 2019. Al mismo tiempo, la demanda de los principales productos de acero utilizados por los fabricantes —bobinas laminadas en caliente (HRC) y bobinas laminadas en frío (CRC)— ha sido muy inferior a la normal, con un promedio del 35% de la demanda total desde finales de marzo, en comparación con el 40,4% de media en 2019.

Las reservas de acero corrugado también han caído más rápidamente que otros productos de acero, bajando un 51% desde que alcanzaron su punto máximo a mediados de marzo.

Dada la magnitud de los confinamientos en muchos de los socios comerciales de China, la lentitud de la demanda en las fábricas no es demasiado sorprendente y podría persistir durante muchos meses más.

Sin embargo, el aumento de la producción general de acero —impulsado por un salto del 59% en el acero corrugado y un aumento del 40% en la producción de alambrón desde mediados de marzo— sugiere que el sector corre el riesgo de abastecer excesivamente al mercado en un momento en que la demanda puede verse afectada por la lluvia en los lugares de trabajo, especialmente en todo el sur del país.

La temporada de monzones, que se extiende hasta agosto, llegó 10 días antes de lo normal en el sur de China este año, causando inundaciones generalizadas que ya han detenido la actividad en algunos sitios.

«Estamos a punto de entrar en la tradicional temporada de escasez de consumo de acero», dice Richard Lu, analista de la consultora CRU en Beijing. «Dependerá en gran medida del clima, pero lo normal es que veamos algún descenso al menos a partir de julio, o incluso a finales de junio».

El contrato más activo para el acero corrugado ha subido un 14% desde el 1 de abril. Depresión de la demanda Mientras que los materiales de construcción están perdiendo el impulso de la demanda, el uso de acero plano se ha visto obstaculizado por la contracción económica mundial y eso ha hecho que las fábricas de China no funcionen a capacidad plena.

Las ventas de artículos pesados de acero como automóviles y máquinas han caído este año. Las exportaciones de automóviles de China bajaron un 16,9% en los primeros cinco meses, y las exportaciones de electrodomésticos —por valor de 77.800 millones de dólares en 2019— declinaron un 9,1%.

Las exportaciones directas de metales también han caído. Para compensar la menor demanda mundial, las autoridades de China han puesto en marcha medidas de estímulo destinadas a reactivar el consumo y apoyar grandes proyectos de infraestructuras, en particular en las industrias clave. Sin embargo, la desigual demanda de acero muestra los límites del estímulo de Pekín, que conlleva sus propios riesgos, y apunta a una recuperación económica vacilante.

«El Gobierno chino no quiere gastar mucho en estimular la economía porque eso también significa tener que acumular deudas», dice Iris Pang, economista jefe de ING para China continental.

Fuente Diario Financiero

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