
Actualización 20 de Julio 2026
El sistema regional pasó de 143,93 a 435,14 millones de m³ al 20 de julio de 2026. Limarí concentró el 87,4% del agua incorporada durante el evento, con fuertes aumentos en La Paloma, Recoleta y Cogotí.
Los nueve principales embalses de la Región de Coquimbo acumularon 435,14 millones de metros cúbicos al 20 de julio de 2026, a las 18:00 horas, elevando su nivel conjunto desde 10,6% hasta 32,2% de su capacidad total. El sistema frontal dejó hasta ese momento un aporte directo de 291,21 millones de metros cúbicos, volumen que triplicó las reservas disponibles antes del evento.
El resultado supera ampliamente el escenario central calculado durante el desarrollo inicial del frente, que situaba el sistema regional cerca de 27,5%. La magnitud real de los ingresos confirma que las cuencas del Limarí respondieron con una escorrentía considerablemente mayor a la contemplada en la primera estimación.
Pese al aumento, todavía quedan cerca de 916,86 millones de metros cúbicos de capacidad disponible en el sistema regional. La mayor parte de esa holgura se concentra en La Paloma, Puclaro y Cogotí, mientras Recoleta, Corrales y Culimo se aproximan a sus máximos de almacenamiento.
El nuevo estado de los embalses
La capacidad conjunta de las nueve obras consideradas alcanza 1.352 millones de metros cúbicos. Antes del frente almacenaban 143,93 millones, mientras que el último registro disponible eleva esa cifra a 435,14 millones.
| Embalse | Capacidad máxima Hm³ | Volumen previo Hm³ | Volumen actual Hm³ | Aporte del evento Hm³ | Nivel actual | Espacio disponible Hm³ |
|---|---|---|---|---|---|---|
| La Laguna | 38,2 | 8,98 | 9,26 | 0,28 | 24,2% | 28,94 |
| Puclaro | 209,0 | 24,38 | 34,63 | 10,25 | 16,6% | 174,37 |
| Recoleta | 100,0 | 10,42 | 85,87 | 75,45 | 85,9% | 14,13 |
| La Paloma | 750,0 | 36,13 | 140,08 | 103,95 | 18,7% | 609,92 |
| Cogotí | 150,0 | 14,94 | 90,00 | 75,06 | 60,0% | 60,00 |
| Valle Hermoso | 20,1 | 5,08 | 8,79 | 3,71 | 43,7% | 11,31 |
| Corrales | 50,0 | 24,97 | 42,32 | 17,35 | 84,6% | 7,68 |
| El Bato | 25,5 | 15,59 | 16,42 | 0,83 | 64,4% | 9,08 |
| Culimo | 9,2 | 3,44 | 7,77 | 4,33 | 84,5% | 1,43 |
| Total regional | 1.352,0 | 143,93 | 435,14 | 291,21 | 32,2% | 916,86 |
El mayor aporte absoluto se registró en La Paloma, con 103,95 millones de metros cúbicos. Sin embargo, debido a su capacidad de 750 millones, el embalse pasó desde apenas 4,8% hasta 18,7%.
La situación es distinta en Recoleta. Con una capacidad de 100 millones de metros cúbicos, incorporó 75,45 millones durante el evento y subió desde 10,4% hasta 85,9%. Cogotí también mostró una variación significativa, al avanzar desde 10% hasta 60%.
Limarí recibió más de 254 millones de metros cúbicos
La cuenca del Limarí concentró 254,46 millones de metros cúbicos, equivalentes al 87,4% de todo el aporte medido en la región. Su almacenamiento combinado pasó de 61,49 a 315,95 millones de metros cúbicos.
| Sistema hidrográfico | Capacidad Hm³ | Volumen previo Hm³ | Volumen actual Hm³ | Aporte Hm³ | Nivel previo | Nivel actual |
|---|---|---|---|---|---|---|
| Elqui | 247,2 | 33,36 | 43,89 | 10,53 | 13,5% | 17,8% |
| Limarí | 1.000,0 | 61,49 | 315,95 | 254,46 | 6,1% | 31,6% |
| Choapa | 95,6 | 45,64 | 67,53 | 21,89 | 47,7% | 70,6% |
| Quilimarí | 9,2 | 3,44 | 7,77 | 4,33 | 37,4% | 84,5% |
| Total regional | 1.352,0 | 143,93 | 435,14 | 291,21 | 10,6% | 32,2% |
El salto del Limarí modifica el escenario hídrico inmediato para la provincia, aunque no elimina el déficit acumulado. La Paloma todavía dispone de casi 610 millones de metros cúbicos libres y continúa bajo el 20% de llenado, por lo que sigue siendo el principal factor que limita el promedio regional.
En Choapa, el sistema alcanzó 70,6%, mientras Culimo llegó a 84,5%. Estas cuencas tienen menor capacidad absoluta y pueden alcanzar niveles elevados con aportes considerablemente menores que los requeridos por La Paloma o Puclaro.
La nueva proyección después del aporte observado
La estimación debe actualizarse utilizando como punto de partida los 435,14 millones de metros cúbicos ya registrados, en lugar de proyectar únicamente desde la lluvia pronosticada.
Todavía pueden producirse ingresos adicionales por escorrentía tardía, desplazamiento del agua desde las partes altas, derretimiento parcial de nieve y nuevos pulsos de precipitación. No obstante, sin mediciones completas del equivalente en agua de la nieve y de los caudales de entrada, no resulta técnicamente prudente incorporar todo el deshielo futuro dentro de una cifra única.
La siguiente tabla presenta una proyección condicionada al ingreso residual como proporción del aporte ya observado.
| Escenario | Supuesto de aporte adicional | Nuevo ingreso Hm³ | Volumen final estimado Hm³ | Llenado regional |
|---|---|---|---|---|
| Conservador | 5% adicional sobre el aporte observado | 14,56 | 449,70 | 33,3% |
| Central | 15% adicional sobre el aporte observado | 43,68 | 478,82 | 35,4% |
| Alto | 30% adicional sobre el aporte observado | 87,36 | 522,50 | 38,6% |
El escenario central actualizado sitúa el sistema en torno a 35,4%, con cerca de 479 millones de metros cúbicos almacenados. Un desarrollo especialmente favorable podría acercar el nivel regional a 39%, sin considerar un eventual aporte importante del deshielo de primavera.
Fundamentos y límites de la estimación
| Elemento | Tratamiento utilizado | Razón técnica |
|---|---|---|
| Volumen actual | Se considera fijo en 435,14 Hm³ | Corresponde al almacenamiento ya medido |
| Aporte del evento | Base de 291,21 Hm³ | Permite proyectar desde la respuesta real de las cuencas |
| Escorrentía residual | Entre 5% y 30% del aporte observado | Representa ingresos posteriores al máximo de lluvia |
| Nieve cordillerana | No se incorpora completamente | Falta conocer su equivalente líquido y tasa de deshielo |
| Vertimientos | No se descuentan | Los nueve embalses registraban 0 m³/s al momento del corte |
| Capacidad máxima | Se mantiene en 1.352 Hm³ | Permite comparar los escenarios bajo una misma base |
| Operación futura | No se proyectan extracciones | Los desembalses para riego pueden modificar los niveles posteriores |
Recoleta, Corrales y Culimo requieren en conjunto apenas 23,24 millones de metros cúbicos adicionales para alcanzar matemáticamente sus capacidades máximas. Nuevos aportes concentrados en esas cuencas podrían generar vertimientos o maniobras operacionales, aunque el sistema regional todavía tenga una elevada capacidad libre.
Efecto para la actividad productiva regional
El incremento mejora de manera sustancial la disponibilidad para riego y entrega mayor respaldo a la actividad agrícola de las provincias del Limarí y Choapa. También puede reducir durante los próximos meses la presión sobre pozos y acuíferos utilizados en periodos prolongados de escasez.
Para la minería, el efecto es principalmente territorial. Una mayor seguridad hídrica disminuye la presión competitiva entre consumo humano, agricultura y actividades productivas, especialmente en comunas donde las faenas y proyectos deben convivir con sistemas rurales de agua y economías agrícolas.
El frente no resolvió por completo la sequía regional, pero cambió su magnitud inmediata. El sistema pasó de almacenar poco más de uno de cada diez metros cúbicos de capacidad a superar los tres de cada diez. La evolución de La Paloma y los aportes derivados de la nieve serán ahora los principales indicadores para determinar cuánto de esta recuperación podrá sostenerse durante la próxima temporada.
Artículo Original 17 de Julio 2026
La estimación técnica sitúa el resultado regional entre 19% y 40% de llenado. La primera subida dependerá de la escorrentía generada por las lluvias, mientras una parte del aporte cordillerano quedará almacenada como nieve.
El sistema de embalses de la Región de Coquimbo podría pasar desde el actual 10,3% hasta aproximadamente 27,5% de su capacidad como resultado del sistema frontal que afecta al centro-norte de Chile. Este escenario central supone el ingreso acumulado de unos 230 millones de metros cúbicos, considerando tanto la escorrentía generada durante las lluvias como los aportes posteriores asociados al deshielo.
La proyección no corresponde a un pronóstico oficial de llenado, sino a una estimación hidrológica construida a partir de la capacidad disponible, los volúmenes iniciales, los montos de precipitación esperados y la respuesta observada en eventos anteriores.
El rango calculado es amplio. En un escenario conservador, los embalses podrían terminar cerca de 19% de llenado. Bajo condiciones especialmente favorables de precipitación, saturación de suelos y escorrentía, el almacenamiento regional podría aproximarse al 40%.
El sistema parte con 138,5 millones de metros cúbicos
Los ocho embalses considerados tienen una capacidad conjunta de 1.339 millones de metros cúbicos, pero antes de la fase más intensa del frente almacenaban solamente 138,5 millones.
La disponibilidad teórica alcanza, por tanto, unos 1.200,5 millones de metros cúbicos. El problema no es la falta de espacio para acumular agua, sino cuánto de la precipitación conseguirá llegar efectivamente hasta las obras de regulación.
| Embalse | Capacidad, millones m³ | Volumen inicial, millones m³ | Llenado inicial | Espacio disponible, millones m³ |
|---|---|---|---|---|
| La Laguna | 38 | 9,0 | 24% | 29,0 |
| Puclaro | 209 | 24,1 | 12% | 184,9 |
| Recoleta | 100 | 10,3 | 10% | 89,7 |
| La Paloma | 750 | 35,9 | 5% | 714,1 |
| Cogotí | 156 | 15,2 | 10% | 140,8 |
| Culimo | 10 | 3,4 | 34% | 6,6 |
| El Bato | 26 | 15,6 | 61% | 10,4 |
| Corrales | 50 | 25,0 | 50% | 25,0 |
| Total regional | 1.339 | 138,5 | 10,3% | 1.200,5 |
La mayor capacidad se concentra en Limarí. La Paloma representa por sí sola cerca del 56% del almacenamiento regional, pero se encontraba apenas al 5%. Cada punto porcentual adicional en este embalse requiere aproximadamente 7,5 millones de metros cúbicos.
Esto explica por qué incluso una lluvia extraordinaria puede producir una mejora relevante sin acercar al sistema regional a su capacidad máxima.
Fundamentos utilizados en la proyección
La estimación considera acumulados totales de entre 150 y 300 milímetros en distintas localidades, además de una posible acumulación de tres a cinco metros de nieve en sectores cordilleranos. El evento se desarrolla mediante varios pulsos, condición que puede favorecer la saturación progresiva de los suelos y aumentar la escorrentía durante las etapas finales.
Sin embargo, los máximos pronosticados en una localidad no pueden aplicarse uniformemente sobre toda la cuenca. La precipitación varía con la altitud, orientación de las laderas y trayectoria de cada pulso.
| Variable | Consideración aplicada | Efecto sobre el cálculo |
|---|---|---|
| Precipitación proyectada | 150 a 300 mm en distintas localidades | Define el potencial máximo, pero no equivale a lluvia media de cuenca |
| Nieve cordillerana | Acumulación de 3 a 5 metros | Retrasa parte del aporte hasta primavera y verano |
| Suelos inicialmente secos | Elevada infiltración durante las primeras horas | Reduce la escorrentía inmediata |
| Pulsos sucesivos | Lluvias distribuidas durante varios días | Puede elevar la escorrentía después de saturarse el terreno |
| Capacidad disponible | Más de 1.200 millones de m³ | Permite almacenar aportes importantes, salvo en los embalses menores |
| Referencia histórica | Aumento regional de 68,9 millones de m³ en junio de 2024 | Entrega una base empírica para dimensionar la respuesta |
Durante junio de 2024, precipitaciones que fluctuaron aproximadamente entre 37 y 184 milímetros en estaciones representativas elevaron el almacenamiento conjunto de estos ocho embalses en cerca de 68,9 millones de metros cúbicos entre mayo y junio.
El evento actual tiene un potencial pluviométrico superior y una mayor acumulación nival proyectada. Aun así, la relación no puede escalarse linealmente, porque una parte de la precipitación caerá fuera de las áreas aportantes, otra se infiltrará y una fracción permanecerá temporalmente retenida como nieve.
Tres escenarios para el llenado regional
La proyección separa el aporte inmediato, observable durante las lluvias y semanas posteriores, del volumen total que eventualmente podría incorporarse durante el deshielo.
| Escenario | Aporte inmediato estimado | Aporte total con deshielo | Volumen regional final | Llenado regional final |
|---|---|---|---|---|
| Conservador | 80 millones m³ | 110 millones m³ | 248,5 millones m³ | 18,6% |
| Central | 160 millones m³ | 230 millones m³ | 368,5 millones m³ | 27,5% |
| Alto | 260 millones m³ | 400 millones m³ | 538,5 millones m³ | 40,2% |
Al terminar las lluvias, el sistema regional podría ubicarse entre 16% y 30%, dependiendo de la escorrentía inmediata. La diferencia hasta los porcentajes finales correspondería principalmente al aporte gradual de la nieve y a caudales que podrían mantenerse durante los meses siguientes.
El escenario central contempla alrededor de 160 millones de metros cúbicos de ingreso inicial y otros 70 millones asociados a aportes diferidos, llevando el almacenamiento hasta unos 368,5 millones.
Limarí concentraría el mayor aumento en volumen
La distribución del agua no será homogénea. Limarí tiene la mayor capacidad y, al mismo tiempo, el déficit más profundo. Choapa y Quilimarí parten con mejores niveles relativos, pero cuentan con poco espacio libre.
| Sistema | Llenado inicial | Escenario conservador | Escenario central | Escenario alto |
|---|---|---|---|---|
| Elqui: La Laguna y Puclaro | 13,4% | 21,5% | 31,6% | 47,8% |
| Limarí: Recoleta, La Paloma y Cogotí | 6,1% | 12,6% | 20,5% | 33,2% |
| Choapa y Quilimarí | 51,2% | 80,2% | 97,7% | 100% |
| Total regional | 10,3% | 18,6% | 27,5% | 40,2% |
Estas cifras corresponden a sistemas hidrográficos y no a una asignación definitiva para cada embalse. El reparto real dependerá de los caudales de cada tributario, la operación de compuertas, las obras de conducción y las eventuales descargas de seguridad.
En Choapa y Quilimarí, el escenario central podría ocupar prácticamente todo el espacio disponible. Si los aportes superan esa capacidad, una parte del agua continuará aguas abajo o deberá ser administrada operacionalmente.
Una mejora relevante que no termina con la sequía
Un aumento hasta 27% o 28% cambiaría de manera significativa el panorama inmediato para el riego y la seguridad hídrica regional, pero mantendría a Coquimbo por debajo de un tercio de su capacidad total.
Para la minería, el efecto sería principalmente indirecto. Los embalses considerados están destinados mayoritariamente al riego, pero una mayor disponibilidad superficial puede reducir la presión sobre acuíferos, mejorar las condiciones de las comunidades y aliviar la competencia entre actividades productivas.
La primera señal confiable aparecerá en los caudales que ingresen durante los próximos días. La segunda se conocerá al medir el equivalente en agua de la nieve acumulada. Hasta entonces, el 27,5% representa el escenario central más razonable, mientras el rango entre 19% y 40% recoge la elevada incertidumbre propia de un evento que todavía se encuentra en desarrollo.