Glencore y Rio Tinto terminaron sin acuerdo las conversaciones para una combinación que, de haberse concretado, habría creado la minera listada más grande del mundo por valor de mercado (más de US$200.000 millones). El desenlace quedó formalizado el 5 de febrero de 2026, cuando Rio Tinto informó al mercado que ya no estaba considerando una fusión u otra combinación de negocios con Glencore. En paralelo, Glencore respondió que las partes no lograron los términos y que la propuesta no reflejaba adecuadamente el valor relativo de su aporte, con foco explícito en cobre y sinergias.
Qué estaba sobre la mesa (y por qué el tamaño importaba)
El atractivo del intento no era solo “más escala”. La operación apuntaba a reordenar el mapa global de metales, con el cobre como eje en un ciclo donde la consolidación vuelve a aparecer como respuesta a la presión de oferta y a la demanda estructural. En esa misma lógica, el mercado viene siguiendo megafusiones y reacomodos por portafolios, reservas y crecimiento de largo plazo, un contexto que ya había sido analizado en la nota sobre megafusiones mineras y la carrera por el cobre.
El quiebre: valoración, control y “premio” por tomar el mando
Las razones públicas y documentadas del quiebre son claras, y vienen desde ambos lados:
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- Rio Tinto sostuvo que determinó que no podía llegar a un acuerdo que entregara valor a sus accionistas, decisión que dijo evaluar bajo el marco de disciplina y retornos planteado en su Capital Markets Day de diciembre de 2025, en su comunicado de “no intención de oferta”.
- Glencore fue más específica: afirmó que los términos clave contemplaban que Rio Tinto retuviera los cargos de Chairman y CEO, y que la estructura de propiedad proforma subvaloraba el aporte relativo de Glencore incluso antes de considerar un premio de control. Añadió que no se valorizaba adecuadamente su negocio de cobre, su “growth pipeline” y el potencial de sinergias, en su respuesta formal al anuncio bajo la Regla 2.8.
- En mercado, el quiebre se reflejó de inmediato: Glencore cerró con una caída de 7% y Rio Tinto bajó 2,6% en Londres ese día, según Reuters.
Lo que “perdieron por igual”: el trato no cerró para ninguno
El resultado deja un hecho simple: ninguna de las dos compañías consiguió imponer su lectura del valor.
- Para Rio Tinto, el punto de quiebre fue no justificar, en términos de retorno para sus accionistas, un acuerdo que —según la contraparte— implicaba un premio insuficiente y una distribución de control que no equilibraba el aporte relativo. La propia empresa dejó por escrito que no encontró una fórmula que “entregara valor” a sus accionistas en su declaración al mercado.
- Para Glencore, el costo fue no concretar una salida corporativa bajo condiciones que considerara equivalentes a su aporte en metales (especialmente cobre) y a las sinergias, argumento central de su respuesta del 5 de febrero.
En síntesis: uno no convalidó el precio; el otro no convalidó el “premio” y la estructura de control.
El factor Chile: activos, permisos y continuidad operativa en cobre
Aunque la negociación era global, Chile sigue siendo parte del telón de fondo del cobre:
- Glencore mantiene exposición local y planes de continuidad: ingresó una DIA para extender Lomas Bayas hasta 2038, con una inversión informada de US$103 millones, incluyendo proyecciones de producción y logística de exportación, según el detalle en su plan de extensión en Lomas Bayas.
En paralelo, Rio Tinto continúa con desembolsos relevantes en su base de proveedores y proyectos, mostrando que su estrategia de escala e inversión no depende de una sola operación corporativa: en Australia Occidental reportó gasto récord con proveedores por más de US$6.000 millones en 2024, de acuerdo con su actualización de inversión en Australia Occidental.
Datos duros que dejó el intento
- La megafusión habría creado una compañía con valor de mercado superior a US$200.000 millones, según Reuters.
- El 5 de febrero de 2026, tras el fin de las conversaciones, las acciones cerraron con caídas de 7% (Glencore) y 2,6% (Rio Tinto en Londres), según Reuters.
- Rio Tinto dejó formalizado que su anuncio se realizó bajo la Regla 2.8 del marco de adquisiciones aplicable en Reino Unido, quedando sujeto a sus restricciones, según su declaración oficial.
