Hacia La Nueva Normalidad en Minería: ¿Cómo reducir el riesgo de impacto operacional del COVID19 y futuras pandemias, situando al empleado en el centro?

La minería actualmente aporta aproximadamente un 10% al PIB de Chile. Por tanto, adicionalmente al impacto en la salud de los trabajadores, el COVID-19 representa también un riesgo de impacto económico en uno de los sectores más relevantes de nuestro país.

La caída de la demanda de China, USA y Europa dibuja un escenario de potencial impacto económico en la minería de Chile, así como en industrias relacionadas: construcción, transporte, gastronomía, entre otras, así como en empresas tercerizadas. Situación similar se observa en otros países de tradición minera que detuvieron su operación poniendo en riesgo sus exportaciones para los próximos meses.

Mientras convivamos con el COVID-19, esta amenaza permanecerá, y según los expertos, será cuestión de tiempo para que aparezca una nueva pandemia.

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Las empresas mineras deberán abordar desafíos que van desde la preparación de los equipos profesionales y protocolos para atender la contingencia, facilitando de este modo la sincronización y comunicación con sus equipos que les permita actuar rápidamente, con protocolos estandarizados para generar aislamiento y autocuidado, a contar con tecnología que les permita monitorear y hacer tracking de sus operarios. En esto, la distribución ágil y masiva de servicios digitales a sus empleados juega un rol importante, al igual que la posibilidad de medir y proyectar el potencial impacto que tendría la pandemia en sus operaciones. Con el objetivo último de disminuir el riesgo.

Para enfrentar estos desafíos y amenazas, se hace necesario la implementación de un modelo de vigilancia epidemiológica para la Industria Minera, con un enfoque holístico basado en los siguientes pilares:

  • Reaccionar rápidamente: Un SWAT Team preparado para actuar siguiendo protocolos claros, accesibles y fácilmente actualizables y distribuibles.
  • Buscar y aislar: Gestionar de manera rápida a los empleados asintomáticos y sintomáticos, habilitar espacios de cuarentena y aislamiento con políticas claras y tecnología que permita el registro de los movimientos de los empleados y sus contactos.
  • Pruebas Masivas y Rutinarias: Estrategia para la realización de tests rápidos y masivos, aislar las zonas de pruebas (tests en autos sin necesidad de bajarse, kits a domicilios, laboratorios móviles).
  • Higiene y Sanitización: Abastecimiento y distribución en puntos focales de: EPP, alcohol gel, protocolos de higiene, así como probar tecnologías innovadoras de Sanitización: túneles y pruebas de concepto con tecnología innovadoras como FAR-UVC.
  • Distanciamiento Social: Infraestructura y Tecnología para facilitar el trabajo remoto, seguimiento y acompañamiento de empleados durante el aislamiento, planes con información clara, y rápidamente distribuible.
  • Soluciones de Vigilancia Epidemiológica: que permitan poner y articular la situación poniendo a los empleados en el centro para: garantizar su protección, contención, tratamiento, seguimiento y acompañamiento, así como el rastreo por proximidad de sus contactos, protegiendo también a sus familiares y cumpliendo con las exigencias de confidencialidad de la información y protección de datos.

Sin duda, las tecnologías disruptivas juegan y jugarán un papel relevante en la recuperación de esta pandemia y en la vuelta a la “nueva normalidad” en el trabajo. Es por esto que en todo el mundo se han desarrollado diferentes soluciones tecnológicas en pro de estos pilares.

Existen experiencias exitosas como la de Singapur, donde la tecnología está contribuyendo a llevar el seguimiento de los contactos por proximidad, permitiendo generar un mapa de riesgo e identificación rápida de los contactos de una persona diagnosticada.

Sin embargo, serán aquellas empresas que adopten soluciones que integren: autoevaluación, testing, seguimiento, trazabilidad, monitoreo e Inteligencia Artificial para la predicción, y que por otro lado cumplan con las políticas de protección de datos, las que enfrentarán de manera más adecuada los desafíos y amenazas. Y las soluciones, la pieza fundamental del modelo de control y vigilancia epidemiológico, que permitirá, proteger a los trabajadores, reducir el riesgo de impacto operacional y contribuir a la vuelta a la nueva normalidad.

Antonio Martínez,  Líder de la Industria de Salud y Ciencias de la Vida de Deloitte

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