Hidrógeno verde en Chile enfrenta un escenario de avance más lento de lo proyectado inicialmente. Pese al entusiasmo generado tras el lanzamiento de la estrategia nacional en 2020, los desarrollos concretos en el país siguen siendo limitados y la industria comienza a ajustar sus expectativas frente a una realidad tecnológica, económica y de mercado más compleja de lo previsto.
La primera Estrategia Nacional de Hidrógeno Verde fue presentada durante el segundo gobierno de Sebastián Piñera por el entonces ministro de Energía Juan Carlos Jobet, con el objetivo de posicionar a Chile como uno de los principales exportadores mundiales de este combustible limpio hacia 2040. Desde entonces, el plan ha sido actualizado en dos ocasiones y ha impulsado una amplia cartera de iniciativas que buscan aprovechar el potencial del país en energías renovables, particularmente en las regiones del norte y la Patagonia.
Sin embargo, los avances regulatorios y ambientales muestran un contraste significativo con el volumen de proyectos anunciados. De acuerdo con estimaciones del sector, solo dos iniciativas cuentan actualmente con permisos ambientales aprobados: el proyecto Volta de MAE y la planta de combustibles sintéticos Cabo Negro desarrollada por HIF Global.
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Movimientos gremiales reflejan la desaceleración del sector
La desaceleración también comenzó a reflejarse en la estructura gremial de la industria. Durante esta semana, la Asociación de Productores de Hidrógeno Verde y sus Derivados de Magallanes (H2V Magallanes) anunció que suspenderá temporalmente sus actividades hasta que exista mayor dinamismo en los mercados internacionales del hidrógeno.
El movimiento ocurre en un contexto donde la demanda global por este combustible aún se encuentra en fase temprana y los costos de producción siguen siendo elevados en comparación con los combustibles fósiles.
En paralelo, el principal gremio del sector a nivel nacional, H2 Chile, también enfrenta ajustes en su composición. Su director ejecutivo, Marcos Kulka, confirmó que algunas compañías han decidido retirarse de la asociación. Aunque la entidad mantiene más de 70 socios, en su momento de mayor expansión llegó a superar los 100 miembros.
Entre las empresas que dejaron el gremio se encuentra la eléctrica Engie, según fuentes del sector. También lo hizo Copec, que confirmó su salida aunque aseguró que continuará desarrollando iniciativas relacionadas con el hidrógeno verde, incluyendo la instalación de la primera hidrolinera para camiones de alto tonelaje en Chile.
Expertos llaman a ajustar expectativas
Diversos especialistas coinciden en que el desarrollo del hidrógeno verde sigue siendo una oportunidad estratégica, pero advierten que el ritmo de avance será más gradual que el proyectado inicialmente.
El exministro de Obras Públicas y de Minería Hernán de Solminihac, quien integró el comité estratégico del hidrógeno verde en 2023, plantea que la industria atraviesa una fase de maduración en la que las expectativas iniciales comienzan a ajustarse a las condiciones reales del mercado.
“El avance fue más lento de lo presupuestado originalmente y hay que ajustar las expectativas a esa nueva realidad”, señala.
En la misma línea, la economista Bettina Horst, directora ejecutiva de Libertad y Desarrollo, afirma que la evolución tecnológica ha sido más lenta de lo anticipado. A su juicio, la competitividad del hidrógeno verde depende de alcanzar economías de escala que permitan reducir costos y competir con fuentes de energía tradicionales.
Mientras esos avances tecnológicos no se consoliden, explica, el desarrollo de la demanda global seguirá siendo limitado.
Por su parte, la académica Anahí Urquiza, directora de innovación de la Universidad de Chile, agrega que el contexto geopolítico y energético global también ha influido en el ritmo de la transición energética.
“La agenda climática ha perdido mucha fuerza”, afirma, señalando que algunos países han reactivado centrales a carbón o reforzado el uso de combustibles fósiles frente a crisis energéticas recientes.
Megaproyectos en pausa en Magallanes
Las mayores inversiones proyectadas en hidrógeno verde en Chile se concentran en la Región de Magallanes. Dos iniciativas destacan por su magnitud: HNH Energy y el proyecto de TotalEnergies H2, que en conjunto contemplan inversiones cercanas a US$27.000 millones.
Ambos proyectos, sin embargo, suspendieron temporalmente su tramitación ambiental ante el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA). HNH Energy solicitó una pausa en su evaluación hasta el 31 de marzo, mientras que la iniciativa liderada por TotalEnergies extendió su suspensión hasta diciembre.
HNH Energy es desarrollado por un consorcio integrado por Copenhagen Infrastructure Partners (CIP), Austria Energy y Ökowin. La empresa señaló que la pausa responde a una etapa de priorización técnica orientada a avanzar en el proceso de evaluación ambiental y obtener la Resolución de Calificación Ambiental (RCA), considerada un hito clave para continuar con el proyecto.
En paralelo, el proyecto impulsado por TotalEnergies —el mayor presentado hasta ahora ante el SEA— enfrenta revisiones internas sobre la continuidad de la inversión debido al aumento de exigencias técnicas y ambientales durante su tramitación.
El escenario se volvió aún más complejo tras la decisión de AES Andes de descartar el megaproyecto INNA, una iniciativa de aproximadamente US$10.000 millones, que había sido presentada como uno de los desarrollos emblemáticos del sector.
Una industria con potencial, pero aún en fase temprana
Pese al ritmo más lento de avance, los analistas coinciden en que Chile mantiene ventajas estructurales relevantes para el desarrollo del hidrógeno verde, especialmente por su abundancia de recursos renovables y su potencial exportador.
No obstante, el desarrollo de esta industria dependerá de varios factores que todavía están en evolución:
- reducción de los costos de electrólisis
- consolidación de la demanda internacional
- desarrollo de infraestructura logística y portuaria
- avances regulatorios y ambientales
- financiamiento para proyectos de gran escala
En ese contexto, el hidrógeno verde sigue siendo visto como una oportunidad estratégica para la transición energética, pero su consolidación probablemente requerirá más tiempo, inversión y maduración tecnológica de lo que se anticipaba hace cinco años.
