La ubicación del router dentro de la vivienda puede marcar una diferencia concreta en la calidad de la conexión. Aunque Chile viene mostrando un alto desempeño en conectividad fija a nivel internacional, la velocidad real dentro del hogar suele depender de factores mucho más básicos, como dónde está instalado el equipo, cuántos obstáculos tiene alrededor y qué aparatos pueden generar interferencias.
El punto ideal: central, elevado y despejado
La principal recomendación coincide en varias fuentes técnicas: el router debe ubicarse en un punto central de la casa, fuera del suelo y con la menor cantidad posible de barreras físicas alrededor. Microsoft señala que instalarlo en una zona central mejora la cobertura general de la red, mientras que tenerlo alejado de muros y objetos metálicos reduce la pérdida de señal. En la misma línea, HP recomienda elevarlo al menos a la altura del pecho o más.
Esto ocurre porque la señal WiFi se debilita al atravesar materiales de construcción. Cisco indica que una pared de ladrillo puede generar una atenuación típica de 10 dB, mientras que el hormigón puede llegar a 12 dB y el yeso, en condiciones normales, ronda los 3 dB. En términos prácticos, mientras más paredes, techos o estructuras densas haya entre el router y los dispositivos, peor será la cobertura.
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Qué lugares conviene evitar
Instalar el router en una esquina, debajo de un mueble o pegado a una pared no ayuda. Microsoft advierte que ponerlo en el suelo o cerca de superficies metálicas reduce la intensidad de la señal, y Movistar recomienda dejarlo en una zona lo más elevada posible para mejorar su difusión dentro del hogar.
Si el equipo tiene antenas externas, Movistar recomienda mantenerlas en posición vertical, en un ángulo de 90 grados respecto del suelo, evitando dejarlas dobladas o acostadas. Ese ajuste también influye en cómo se reparte la señal dentro de la vivienda.
El microondas sí puede afectar el WiFi
Uno de los aparatos que más interferencias puede generar es el microondas. Microsoft explica que parte del equipamiento de red funciona en la banda de 2,4 GHz, la misma frecuencia en la que operan la mayoría de los hornos microondas y varios teléfonos inalámbricos. Cuando estos aparatos están en uso, la señal inalámbrica puede sufrir interrupciones temporales o perder estabilidad.
Por eso, una de las recomendaciones más repetidas es no instalar el router cerca de la cocina ni junto a otros dispositivos electrónicos que puedan alterar la transmisión. HP también sugiere mantener una distancia prudente respecto de aparatos electrónicos y estructuras metálicas.
Si quiere más estabilidad, el cable sigue siendo la mejor opción
Aunque una mejor ubicación ayuda a distribuir de forma más pareja la señal, la forma más estable de conexión sigue siendo el cable de red. Para equipos que requieren mayor continuidad, como computadores de escritorio, consolas o televisores, conectarlos directamente al router mediante Ethernet o LAN evita parte de las pérdidas propias del WiFi y reduce el impacto de interferencias y obstáculos dentro de la casa.
Cómo probar si el cambio de lugar funcionó
Una forma simple de comprobar si la nueva ubicación mejora la red es medir el rendimiento antes y después del cambio. Speedtest by Ookla permite revisar en segundos la velocidad de descarga, la velocidad de subida y la latencia, tres indicadores útiles para saber si la conexión mejoró o si el problema sigue estando en la cobertura interna del hogar.
