La guerra en Irán y las restricciones a la conectividad están generando un preocupante vacío informativo que afecta tanto a las personas dentro del país como a la percepción global de la crisis. El acceso limitado a internet y el control sobre el flujo de imágenes e información han provocado una desconexión significativa entre los eventos que ocurren en el terreno y lo que llega al resto del mundo.
Restricciones digitales y el impacto en la narrativa
Desde el inicio del conflicto el pasado 28 de febrero, la mayoría de los iraníes han estado prácticamente desconectados de internet global. Según NetBlocks, el tráfico de internet desde Irán ha caído al 1% de los niveles registrados a principios de febrero. Solo aquellos con acceso a satélites, VPN costosos o que forman parte de las «listas blancas» del gobierno han podido conectarse. Instituciones como el Centro para los Derechos Humanos en Irán han señalado que esta estrategia limita la visibilización del impacto humano de la guerra. “No estamos viendo el lado humano de esta guerra”, explicó Bahar Ghandehari, directora de defensa de dicha organización.
El gobierno iraní no solo ha implementado una especie de apagón digital; también ha penalizado la filmación o reporte de ataques, según reporta la agencia estatal Mizan. Aquellos que intentan compartir información enfrentan arrestos y represalias, según RSF, organización enfocada en la libertad de los medios. Sin embargo, algunos pocos videos de civiles han logrado salir del país, aunque estos suelen ser tomas lejanas de misiles o ataques cuya ubicación es difícil de determinar.
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Una perspectiva limitada y manipulada
La falta de imágenes reales y no filtradas dificulta comprender la realidad en Irán y crea una percepción “higienizada” del conflicto, como mencionó Alexa Koenig, directora del Centro de Derechos Humanos de la Universidad de California en Berkeley. A menudo, lo único que se difunde ampliamente son imágenes autorizadas por el régimen iraní, que organiza visitas controladas a zonas afectadas por los ataques para medios alineados con sus intereses. Estas imágenes suelen mostrar los efectos de los misiles estadounidenses e israelíes, encajando perfectamente en el discurso propagandístico del gobierno.
Organizaciones como Mnemonic, que preservan publicaciones de redes sociales y páginas web relacionadas con derechos humanos, han destacado que su archivo iraní tiene significativamente menos contenido comparado con conflictos similares. Por ejemplo, su archivo palestino, enfocado en un área mucho menor que Irán, contiene tres veces el número de enlaces respecto al iraní. Según Kelly Liu, gerente de programas de Mnemonic, “deberíamos estar viendo una gran cantidad de contenido desde Irán”, pero el vacío informativo es evidente.
Implicaciones globales y memoria colectiva
El vacío de información no solo afecta las percepciones actuales, sino también la construcción de la memoria colectiva sobre este conflicto. “Las imágenes que no estamos viendo formarán una laguna en nuestra memoria colectiva”, indicó Eliot Higgins, fundador de Bellingcat, organización especializada en investigaciones de código abierto. Higgins subrayó que la falta de diversidad y calidad en las imágenes disponibles dificulta la verificación y el entendimiento preciso de los eventos en tiempo real.
Esta situación contrasta notablemente con otros conflictos recientes, como la invasión rusa a Ucrania en 2022, donde el uso de imágenes satelitales y redes sociales permitió un nivel considerable de transparencia. “Este es un momento único de control de información desde arriba, tanto por parte de Irán como de Estados Unidos”, afirmó Sam Woolley, profesor y experto en propaganda computacional en la Universidad de Pittsburgh.
- Conectividad en Irán reducida al 1% en comparación con febrero.
- Prohibición de grabar o reportar ataques en el país.
- 3 veces menos contenido en el archivo iraní de Mnemonic respecto al palestino.
- Propaganda y acceso controlado dominan la narrativa oficial.
La ausencia de imágenes y relatos no solo limita la capacidad de empatizar con los civiles iraníes, sino que también impide documentar de manera precisa una crisis de enormes proporciones. Este vacío informativo pone en evidencia la importancia de garantizar acceso a información libre e imparcial en contextos de conflicto.
