Israel lanzó este jueves una nueva oleada de ataques sobre territorio iraní, en una escalada que coincidió con nuevas declaraciones de Donald Trump sobre una eventual negociación para poner fin a la guerra. La ofensiva se produjo mientras Irán mantenía su rechazo público a abrir conversaciones y el conflicto seguía presionando al mercado energético global.
Ataques sobre Irán y nueva respuesta con misiles
El ejército israelí informó una “serie de ataques a gran escala” contra Irán durante la madrugada de este jueves, incluyendo objetivos en Isfahán, según reportó Associated Press. En paralelo, un ataque con misiles iraníes activó las sirenas en el centro de Israel, en Tel Aviv y en sectores de Jerusalén, en los primeros lanzamientos detectados desde Irán en más de 14 horas.
La ofensiva se enmarca en un conflicto que ya completa cuatro semanas, después de que una operación conjunta de Estados Unidos e Israel iniciara la guerra el 28 de febrero. Desde entonces, Irán ha enfrentado bombardeos casi diarios, mientras la confrontación se ha expandido a otros países de Oriente Medio.
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Trump insiste en negociaciones, pero Teherán lo niega
Durante una cena con legisladores republicanos, Trump sostuvo que Irán sí está negociando y que quiere llegar a un acuerdo, aunque, a su juicio, lo estaría ocultando por temor. “Ellos están negociando, por cierto, y quieren llegar a un acuerdo con muchas ganas. Pero tienen miedo de decirlo”, afirmó el mandatario estadounidense.
La respuesta iraní fue inmediata. El ministro de Relaciones Exteriores, Abás Araqchi, dijo que su país “no tiene la intención de negociar”. En ese mismo contexto, Reuters informó que Pakistán transmitió a Teherán una propuesta estadounidense de 15 puntos para detener los combates, aunque un funcionario iraní citado por Press TV aseguró que la respuesta fue negativa y calificó el plan como “unilateral e injusto”.
La tensión militar también siguió repercutiendo en la economía. El avance del conflicto y la incertidumbre sobre una salida diplomática mantuvieron la presión sobre los mercados, con el petróleo en alza y nuevas señales de volatilidad en bolsas internacionales, en una guerra que sigue elevando el riesgo sobre el suministro energético y el comercio en la región.
