Camp Century volvió a entrar en el radar público tras una imagen obtenida por la NASA que mostró, con un nivel de detalle inédito, la huella de una antigua instalación militar estadounidense enterrada bajo la capa de hielo de Groenlandia. La base —construida en 1959 y abandonada en 1967— quedó sepultada por la acumulación de nieve y hoy se ubica a al menos 30 metros de profundidad.
Qué detectó la NASA y por qué no fue un “descubrimiento” desde cero
La instalación no es nueva para la historia: Camp Century era conocida por investigadores y autoridades desde hace décadas. Lo novedoso fue la forma en que se volvió a observar.
Durante un vuelo científico en abril de 2024, un equipo de la agencia captó un mapa radar que permitió distinguir estructuras individuales alineadas con el diseño de túneles del campamento. El registro se produjo mientras se probaba instrumentación destinada a estudiar el hielo y su evolución. La explicación y los detalles del hallazgo están resumidos en el reporte de la NASA Earth Observatory sobre la nueva vista de la “ciudad bajo el hielo” (New View of the “City Under the Ice”).
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Camp Century: qué fue, cuándo operó y qué se dejó enterrado
Camp Century fue un campamento construido por el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos dentro del hielo, en el contexto de la Guerra Fría. Funcionó como plataforma para probar construcción en ambiente ártico y, al mismo tiempo, estuvo vinculado a planes estratégicos de despliegue militar en el Ártico.
Al cerrarse en 1967, la instalación quedó abandonada con infraestructura y residuos bajo la premisa —típica de la época— de que el hielo actuaría como “sello” permanente.
El radar UAVSAR: la tecnología que permitió ver la estructura bajo el hielo
La observación se realizó con UAVSAR (Uninhabited Aerial Vehicle Synthetic Aperture Radar), un radar de apertura sintética que permite mapear superficies y capas internas mediante retornos de ondas de radio.
En sus parámetros técnicos, UAVSAR opera en banda L y se reporta alrededor de 1,26 GHz con un ancho de banda del orden de 80 MHz, además de un barrido de decenas de kilómetros por pasada en configuraciones típicas, según fichas técnicas e información de referencia instrumentales (UAVSAR instrument).
Riesgos ambientales: el punto que vuelve a Camp Century relevante hoy
El interés actual no se limita a lo histórico. La preocupación se vincula a lo que permanece bajo el hielo y a la posibilidad de que, en escenarios de calentamiento, el sitio deje de estar aislado.
En un inventario de residuos asociado a la instalación, se estimó la presencia de:
- 200.000 litros de diésel.
- 240.000 litros de aguas residuales, incluyendo aguas servidas.
- Presencia probable de PCBs y un volumen no precisado de residuos radiactivos de bajo nivel asociados a refrigerantes del sistema nuclear de la época.
Ese desglose y el escenario de exposición futura fueron expuestos por el Cooperative Institute for Research in Environmental Sciences (CIRES) al presentar el estudio de referencia sobre el tema (Greenland and the Legacy of Camp Century).
Qué significa para la agenda de riesgo y pasivos: un paralelo inevitable para la industria
Aunque Camp Century no es un caso minero, la discusión de fondo es comparable: infraestructura crítica abandonada, residuos, y un entorno que cambia con el clima, lo que altera supuestos de “encapsulamiento” a largo plazo.
En Chile, esta conversación se cruza con debates regulatorios y de gestión de riesgo que ya están en curso, desde el enfoque de política pública del Plan Sectorial de Cambio Climático hasta la práctica de un cierre responsable de minas y la discusión regional sobre protección de glaciares y certezas regulatorias, como se ha visto en el debate por la Ley de Glaciares en Argentina.
