Litio en el Salar de Atacama: industria promete reducir 50% del uso de agua y avanzar hacia “cero agua continental”

La discusión sobre el futuro del litio en Salar de Atacama dejó de centrarse únicamente en crecimiento productivo. Hoy, la principal presión sobre la industria pasa por cuánto impacto ambiental puede soportar uno de los ecosistemas más sensibles del norte de Chile y cuánto margen existe para mantener legitimidad social en medio de la crisis hídrica que enfrenta la zona.

Ese fue uno de los principales ejes abordados durante el conversatorio “Sostenibilidad hídrica e innovación para el futuro de la producción de litio en el salar”, instancia que reunió a representantes del sector privado, académicos e investigadores ligados al desarrollo de tecnologías para extracción de litio.

Durante el encuentro, empresas y especialistas coincidieron en que el crecimiento futuro de la industria dependerá cada vez más de su capacidad para reducir consumo hídrico, disminuir extracción de salmuera y operar con mayores niveles de transparencia ambiental.

Industria apunta a reducir extracción de agua y salmuera

Uno de los anuncios más relevantes fue realizado por Novandino Litio, empresa que aseguró haber reducido en un 50% el uso de agua fresca dentro de la cuenca del Salar de Atacama.

El gerente de Medio Ambiente de la compañía, Julio García, indicó además que la empresa proyecta disminuir en otro 50% la extracción de salmuera hacia 2028.

“Estamos avanzando hacia el uso cero de agua continental”, afirmó el ejecutivo.

Según explicó García, el proyecto Salar Futuro contempla la incorporación de tecnologías destinadas incluso a permitir la reincorporación de salmuera al salar, una de las materias que hoy concentra mayor atención ambiental dentro de la industria del litio.

El debate ocurre mientras la demanda global de litio continúa creciendo impulsada por baterías, vehículos eléctricos, almacenamiento energético y transición hacia energías limpias.

Sin embargo, paralelamente aumentan las exigencias ambientales y sociales sobre los salares del norte chileno, especialmente respecto a disponibilidad hídrica y conservación de ecosistemas altoandinos.

Empresas y academia advierten que no existe una solución única

Desde Novandino Litio, el gerente de Desarrollo y Planificación Estratégica, Patricio Saavedra, sostuvo que el desafío hídrico no podrá resolverse mediante una sola innovación tecnológica.

“La solución está en integrar distintas herramientas que permitan mejorar eficiencia y reducir uso de recursos naturales”, señaló.

Uno de los puntos más reiterados durante el encuentro fue la necesidad de fortalecer evidencia científica y mejorar acceso público a la información ambiental relacionada con los salares.

El director ejecutivo del Instituto Nacional del Litio y Salares, Hernán Cáceres, advirtió que actualmente existe abundante información técnica, pero dispersa entre distintas instituciones y actores.

“Hoy existe mucha información, pero está fragmentada. El desafío es integrarla para tomar decisiones con mayor certeza”, indicó.

Cáceres agregó que la sostenibilidad futura de la industria dependerá de equilibrar simultáneamente variables económicas, ambientales y sociales.

Universidad Católica del Norte llama a moderar expectativas

Desde la academia también hubo advertencias respecto a la velocidad con que nuevas tecnologías podrían implementarse en operaciones reales.

El director del Centro Lithium I+D+i de la Universidad Católica del Norte, Jaime Chacana, sostuvo que la innovación debe avanzar de manera gradual y validarse en terreno.

“Lo que funciona en laboratorio no siempre funciona igual en la industria”, afirmó.

El investigador señaló además que el desarrollo tecnológico debe responder no solo a necesidades productivas, sino también a las condiciones del territorio y a las preocupaciones de las comunidades locales.

Legitimidad social sigue siendo el principal desafío

Más allá de la tecnología, uno de los temas de fondo que atravesó el encuentro fue la confianza pública hacia la industria del litio.

Los participantes coincidieron en que la legitimidad social seguirá siendo un factor crítico para la expansión futura de proyectos en el Salar de Atacama.

“La confianza se construye día a día. No basta con entregar información”, sostuvo Julio García.

La conclusión compartida por empresas, académicos y autoridades fue clara: el futuro del litio chileno dependerá no solo de cuánto logre producir la industria, sino también de cuánto consiga reducir su impacto hídrico y ambiental en uno de los ecosistemas más frágiles y estratégicos del país.

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