Litio: US$523 millones quedaron en suspenso tras la salida de BYD y Tsingshan y el “factor 2030”

El valor agregado al litio en Chile perdió sus dos apuestas industriales más avanzadas luego de que BYD y Tsingshan (Yongqing Technology) desistieran de…

Cristian Recabarren Ortiz
Senior Editor y Fundador
Ingeniero de Minas y fundador de Revista Digital Minera REDIMIN (2011). Especialista en tecnologías de la información aplicadas a la minería, inteligencia artificial y puentes de...
- Senior Editor y Fundador

El valor agregado al litio en Chile perdió sus dos apuestas industriales más avanzadas luego de que BYD y Tsingshan (Yongqing Technology) desistieran de levantar plantas en la Región de Antofagasta, iniciativas que en conjunto contemplaban US$523 millones de inversión y alrededor de 1.000 empleos comprometidos bajo el esquema de “Productor Especializado” asociado al suministro de litio disponible hasta 2030.

Qué se cayó y por qué era relevante para la cadena del litio

Los proyectos de BYD y Tsingshan se enmarcaron en el mecanismo impulsado por Corfo para atraer inversiones que transformaran parte del carbonato de litio producido en Chile en materiales de mayor valor, como cátodos y componentes para baterías. En esa lógica, ambas compañías buscaban viabilizar plantas con acceso a un volumen anual de suministro a precio preferente y con un horizonte contractual acotado al término del arriendo vigente en el Salar de Atacama.

En la práctica, estos planes concentraban la posibilidad inmediata de “bajar” industrialización a territorio chileno, y por eso el retroceso golpeó el objetivo de avanzar más allá de la extracción, tal como se planteó cuando se lanzó la estrategia pública para el sector.

Te puede interesar

Dólar en Chile cae $5 y cierra en $900: el nivel que mirará el mercado tras el feriado

Producción industrial cae 3,4% en Chile: cobre y alimentos explican la baja de marzo

Campaña “Empecemos por Casa” busca reducir cortes de luz en invierno: 30% se asocia a ramas y árboles

El caso BYD: del contrato de 2023 a la pérdida del estatus

BYD fue la primera seleccionada por Corfo en 2023 para desarrollar una planta de cátodos en Antofagasta, con un diseño de producción de 50.000 toneladas anuales de material catódico LFP (LiFePO4) y una inversión mínima estimada en US$290 millones, con entrada en operación proyectada hacia fines de 2025 según el anuncio institucional de la adjudicación. La confirmación oficial de esa selección quedó publicada en la nota de Corfo sobre BYD Chile como Productor Especializado.

El punto de quiebre llegó con los plazos: Corfo terminó retirando la calidad de Productor Especializado al constatar que la empresa no inició operaciones dentro del límite fijado en las bases (31 de diciembre de 2025), hecho que se formalizó y fue reportado en la cobertura de la revocación del estatus especial a BYD Chile.

Antes de ese desenlace, la tramitación había acumulado fricciones por el aterrizaje territorial y la permisología. En 2024, la propia compañía ya había expuesto retrasos vinculados a definiciones de terreno y coordinación administrativa, según el reporte sobre cómo BYD demoró su fábrica en el norte por inconvenientes y permisos. En 2025, además, la firma buscó alternativas para extender condiciones más allá del horizonte disponible, cuestión que no estaba contemplada en el diseño original del proceso.

El caso Tsingshan/Yongqing: el requisito societario que no se cumplió

El segundo proyecto correspondía a Yongqing Technology, filial del grupo Tsingshan, con foco en material catódico LFP. La selección fue comunicada por el Gobierno en octubre de 2023, con una inversión estimada de US$233 millones y una proyección de 668 empleos al alcanzar capacidad máxima, según el anuncio del Ministerio de Economía sobre la segunda empresa seleccionada como Productor Especializado.

A diferencia de BYD, el problema central no fue el hito operativo al cierre de 2025, sino el cumplimiento de exigencias formales para ejecutar la iniciativa en Chile. En el seguimiento del caso, se indicó que la sociedad que debía materializar el proyecto no llegó a constituirse bajo las condiciones requeridas, antecedente que fue recogido en la actualización sobre cómo Tsingshan avanzaba en su plan en Mejillones por US$233 millones y el rol de Corfo y que luego derivó en el desistimiento.

El suministro “preferente” y el límite 2030: el corazón del diseño

Ambos proyectos se sostenían sobre un mismo pilar: acceso a una cuota de productos de litio vinculada a contratos en el Salar de Atacama con fecha de término en 2030, lo que condicionó el horizonte de abastecimiento.

En el caso BYD, el esquema contemplaba un suministro anual de 11.244 toneladas de carbonato de litio con condiciones preferentes, de acuerdo con el detalle publicado sobre cómo Corfo estructuró el instrumento y los volúmenes asociados al adjudicatario, en la nota sobre el llamado y la cuota de 11.244 toneladas al año hasta 2030. En paralelo, el proyecto fue presentado desde el inicio como una apuesta por industrializar parte del recurso, con parámetros de inversión y capacidad productiva difundidos también cuando BYD fue seleccionada para iniciativas de valor agregado del litio.

Ese marco explica por qué, al complicarse los plazos, el debate se trasladó a la viabilidad del negocio con una ventana de suministro acotada y a la dificultad de desplegar una planta completa bajo un cronograma exigente, en un mercado internacional que ya no se parecía al de 2022.

Factores que se repitieron en ambos desistimientos

En los antecedentes públicos que circularon durante 2024 y 2025, se reiteraron elementos comunes que terminaron pesando en la ejecución:

  • Permisos y cronograma: dificultades para destrabar hitos administrativos a tiempo, especialmente en el caso BYD.
  • Definiciones de emplazamiento: retrasos en la disponibilidad o asignación de terrenos para levantar infraestructura industrial.
  • Incertidumbre sobre el largo plazo: limitaciones para asegurar suministro más allá del marco vigente hasta 2030.
  • Ciclo del mercado del litio: caída de precios frente al peak de 2022 y ajuste de expectativas para proyectos downstream.

Qué ha dicho Corfo tras el retiro y qué opciones se han mencionado

Tras conocerse los desistimientos, Corfo defendió la continuidad de la política de industrialización y abordó el escenario de nuevos interesados y eventuales llamados adicionales. Parte de esa posición quedó reflejada en el seguimiento publicado cuando Corfo reforzó la Estrategia Nacional del Litio y defendió la hoja de ruta pese al retiro de inversionistas, donde se expuso que el instrumento seguiría disponible bajo nuevas condiciones de mercado y aprendizaje regulatorio.

Por ahora, el resultado concreto es que las dos únicas plantas anunciadas para producir valor agregado a escala industrial bajo este esquema no se materializaron, dejando a la política pública con la tarea inmediata de reordenar incentivos, plazos y certezas contractuales si busca reactivar proyectos downstream en la cadena del litio.

Te puede interesar:

  1. Bolivia: Eloro Resources informa de un crecimiento sustancial de recursos en una estimación actualizada de recursos minerales en su proyecto Iska Iska
  2. Enel Chile proyecta US$65 millones por deuda eléctrica y anticipa definiciones clave para el sistema de distribución
Compartir este artículo
Salir de la versión móvil