Mantoverde suma un nuevo paso en su desarrollo operativo luego de que Capstone Copper ingresara una iniciativa por US$ 29,5 millones para optimizar el diseño del botadero de ripios en su faena ubicada en la Región de Atacama. El proyecto, presentado mediante una consulta de pertinencia al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA), busca mejorar la eficiencia del depósito de residuos sin modificar las tasas de producción ni el tratamiento de mineral. La compañía apunta a ajustar el uso del espacio disponible, prolongando la vida útil de la infraestructura y evitando intervenciones adicionales en el corto plazo. Esta decisión se inserta en una estrategia más amplia de optimización de activos, en un contexto donde la presión por reducir costos y mejorar la gestión de materiales se vuelve clave para la competitividad de las operaciones mineras.
Reconfiguración del botadero y eficiencia operacional
La iniciativa denominada “Nueva optimización del diseño del botadero de ripios Mantoverde” contempla una redistribución interna de aproximadamente 45 millones de toneladas de material, equivalente al 18% de la capacidad total del depósito. Este volumen será trasladado desde el sector sur hacia el norte, permitiendo aprovechar mejor el espacio disponible y postergar la habilitación de nuevas áreas hasta el año 2030.
El botadero de la operación cuenta con una capacidad total de 257 millones de toneladas, distribuidas en una superficie de 224 hectáreas y organizadas en cuatro niveles de depositación. La reconfiguración implicará ajustes en la altura del sector norte, optimizando la disposición del material sin alterar la operación global de la mina.
Según lo señalado por la compañía, el proyecto no constituye un cambio de consideración respecto de las aprobaciones ambientales vigentes, por lo que no requeriría someterse a una evaluación completa dentro del SEIA.
Producción estable en una operación clave
La optimización se realizará sin afectar los niveles productivos de Mantoverde, una de las dos principales operaciones de Capstone en Chile, junto con Región de Antofagasta, donde se ubica la mina Mantos Blancos.
De acuerdo con cifras de Cochilco, Mantoverde produjo cerca de 95 mil toneladas de cobre fino durante el último año, mientras que Mantos Blancos aportó 62 mil toneladas. En conjunto, ambas operaciones alcanzaron una producción de 157 mil toneladas, consolidando la presencia de la compañía en el país.
Expansión en marcha: proyecto Mantoverde Optimizado
La inversión en el botadero se suma a un plan mayor de crecimiento en la faena. En 2025, la compañía obtuvo aprobación para el proyecto Mantoverde Optimizado, una iniciativa de US$ 176 millones que busca aumentar la capacidad de la planta concentradora.
El proyecto contempla elevar el procesamiento desde 32 mil a 45 mil toneladas diarias de mineral, lo que permitirá incrementar la producción anual en alrededor de 20 mil toneladas de cobre y 6 mil onzas de oro.
Durante el primer trimestre de 2026, la compañía completó la ingeniería de detalle y comenzó la recepción de equipos, dando inicio a las obras de construcción. Para los próximos meses, se prevé:
Recepción adicional de equipos durante el segundo trimestre
Avance en obras de planta concentradora y sistema de relaves
Instalación de infraestructura complementaria, incluida una planta desalinizadora
Conexiones principales durante el tercer trimestre
Ramp-up productivo hacia fines de año
Estrategia de optimización y crecimiento
La combinación de mejoras operativas y expansión productiva refleja la estrategia de Capstone Copper en Chile, centrada en maximizar el rendimiento de sus activos existentes antes de avanzar en nuevos desarrollos.
Entre los objetivos clave de la compañía destacan:
Extender la vida útil de infraestructuras críticas
Optimizar costos operacionales
Incrementar capacidad de procesamiento
Asegurar continuidad operacional
Mejorar eficiencia en gestión de residuos
Con estas iniciativas, Mantoverde se posiciona como uno de los activos relevantes dentro del portafolio de la compañía en Chile, en un escenario donde la optimización de operaciones existentes se ha vuelto tan estratégica como el desarrollo de nuevos proyectos mineros.