Materia oscura y no un agujero negro: esa es la hipótesis que vuelve a tensionar la explicación estándar del centro galáctico. Un nuevo estudio publicado el 5 de febrero de 2026 en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society plantea que Sagittarius A* podría ser, en realidad, un objeto compacto supermasivo sin horizonte de sucesos, formado por materia oscura fermiónica, capaz de reproducir tanto las órbitas de estrellas cercanas como la dinámica a gran escala de la Vía Láctea.
El trabajo se apoya en el encaje simultáneo entre observaciones del entorno inmediato de Sgr A* —donde se mueven las llamadas estrellas S y objetos polvorientos conocidos como fuentes G— y las restricciones que impone la curva de rotación galáctica, alimentada por datos de GAIA DR3.
Del agujero negro al objeto compacto de materia oscura
El estudio propone un escenario de “núcleo + halo”: una estructura continua donde la materia oscura se organiza en un núcleo ultradenso (en el centro) y un halo extendido (en la galaxia). La clave es que el núcleo sería lo bastante masivo y compacto como para imitar el potencial gravitatorio atribuido al agujero negro, sin requerir singularidad ni horizonte.
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El artículo científico describe una comparación estadística entre:
el potencial de un agujero negro (BH), y
configuraciones de materia oscura con fermiones de 56 keV (menor compacidad del núcleo) y 300 keV (mayor compacidad).
En esa evaluación, los autores indican que para todos los objetos estelares probados, ambos escenarios entregan parámetros orbitales que difieren en menos de 1%, y que, con los datos actuales, aún se requiere mejor precisión para separar modelos de forma concluyente (por ejemplo, con observaciones más finas del instrumento GRAVITY). El trabajo completo está disponible en el artículo open access de MNRAS: “The dynamics of S-stars and G-sources orbiting a supermassive compact object made of fermionic dark matter”.
Lo que se observa en el centro galáctico: estrellas S y fuentes G
El estudio se concentra en el entorno inmediato de Sgr A*, donde:
Las estrellas S presentan velocidades de varios miles de km/s, con órbitas muy excéntricas en algunos casos.
La estrella S2 destaca por su calidad de datos: tiene un período orbital cercano a 16 años y una excentricidad aproximada de 0,88.
En 2018 y años posteriores, mediciones del entorno de S2 permitieron reportar efectos relativistas como corrimiento gravitacional al rojo, efecto Doppler transversal y una precesión Schwarzschild del orden de ~12 arcmin por revolución (según el marco citado por los autores).
En paralelo, las fuentes G aparecen como objetos envueltos en polvo que orbitan en la región interna (del orden de 0,1 pc), pero con datos aún insuficientes para exigir el mismo nivel de test relativista que S2.
GAIA DR3 y el ajuste a la galaxia completa
Uno de los puntos fuertes del trabajo es que intenta mantener consistencia con la galaxia completa, no solo con el centro. En el artículo se señala que las condiciones de borde del halo tomadas desde GAIA DR3 introducen cambios del orden de 30% en el perfil de masa inferido hacia el exterior, pero con un impacto prácticamente inalterado sobre los parámetros orbitales ajustados para S2: la variación relativa reportada no supera 0,1% en esos parámetros, dentro de su configuración de modelos.
En otras palabras: el enfoque busca que el objeto central y el halo no sean “piezas separadas”, sino partes de una misma distribución física.
Este tipo de discusión se cruza con otros enfoques recientes sobre el rol de la materia oscura en la arquitectura del universo, como los análisis y mapas cosmológicos revisados en este reporte sobre materia oscura y formación temprana y el trabajo sobre cómo la gravedad invisible organiza estructuras a gran escala, discutido en esta nota sobre la red cósmica.
La “sombra” de Sgr A* y el criterio de discriminación
El artículo incorpora como restricción observacional la imagen presentada en 2022 por el Event Horizon Telescope (EHT): allí se reporta una depresión central de brillo con un diámetro aproximado de ~52 microarcosegundos, consistente con un objeto central de masa ~4×10⁶ M⊙ a una distancia de ~8 kpc. En el marco discutido por los autores, configuraciones suficientemente compactas del núcleo de materia oscura también pueden reproducir firmas tipo “sombra” en un escenario iluminado por disco de acreción.
El debate, sin embargo, no queda zanjado con la sombra. En el resumen público del trabajo, la Royal Astronomical Society enfatiza que futuras campañas —incluyendo observaciones de alta precisión desde Chile— apuntan a buscar señales específicas que permitan separar hipótesis, como la exploración de anillos de fotones como firma distintiva del escenario de agujero negro. Ese enfoque está descrito en el destacado de investigación de la Royal Astronomical Society.
Las observaciones que pueden inclinar la balanza
Los autores plantean que la discriminación entre modelos exige mejorar el nivel de evidencia empírica. Entre las líneas observacionales que se vuelven críticas figuran:
Series astrométricas más precisas para S2 y, sobre todo, para estrellas más internas que S2, donde el potencial gravitatorio se vuelve más exigente.
Mayor cobertura orbital y mejor calidad de datos en las fuentes G, actualmente con seguimiento parcial.
Reanálisis con conjuntos de datos de mayor calidad vinculados a GRAVITY y observaciones del centro galáctico desde instalaciones en Chile.
Búsqueda de firmas ópticas/relativistas específicas que permitan separar escenarios, incluyendo la evaluación de estructuras asociadas a la imagen y la lente gravitacional en escalas de horizonte.






