La minería chilena entra a un nuevo ciclo de exigencias externas e internas, en un escenario marcado por el mayor peso del cobre en la transición energética, la volatilidad del mercado internacional y el aumento de las demandas operacionales ligadas a agua, electricidad y desempeño ambiental.
Mercados internacionales elevan la presión sobre la oferta chilena
La Agencia Internacional de Energía proyectó que la demanda de cobre crecerá 30% hacia 2040 en su escenario de políticas vigentes, impulsada por la electrificación de redes, equipos industriales y tecnologías vinculadas a la transición energética. En paralelo, Cochilco estimó que la demanda del metal aumentará 2,3% en 2025 y 2,4% en 2026, con China como principal consumidor y con Asia manteniendo el mayor impulso del consumo mundial.
En ese contexto, Chile seguirá bajo presión para sostener su oferta. Cochilco proyectó que la producción nacional de cobre llegaría a 5,58 millones de toneladas en 2025 y a 5,75 millones de toneladas en 2026, mientras que la minería cerró 2025 con retornos por US$ 63.253 millones en exportaciones, un alza de 12,6% frente a 2024, de acuerdo con cifras de Subrei. Los concentrados de cobre aportaron US$ 36.278 millones, con un incremento de 19,3%.
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Agua y energía aparecen como uno de los principales focos operacionales
Del lado ambiental y operativo, Cochilco proyectó que la demanda hídrica de la minería del cobre en Chile pasará de 18,5 m³/s en 2024 a 20,6 m³/s en 2034. El cambio más relevante, según el organismo, estará en la composición del abastecimiento, con una mayor participación del agua de mar dentro de la matriz hídrica del sector.
La comisión también informó que hacia 2034 el agua de mar representaría 69,8% del abastecimiento para la minería del cobre. En paralelo, la demanda eléctrica del sector subiría desde 26,0 TWh en 2023 a 34,2 TWh en 2034, mientras el consumo asociado a desalinización e impulsión de agua de mar pasaría de 2,98 TWh a 6,5 TWh en el mismo período.
La reducción de emisiones convive con mayores desafíos productivos
En materia de emisiones, Cochilco reportó que la minería del cobre chilena registró en 2024 un total de 12.861 kilotoneladas de CO₂ equivalente, el nivel más bajo desde 2010. El organismo vinculó ese resultado al avance de la descarbonización y a una mayor participación de energías renovables en la matriz eléctrica, pese al aumento del consumo energético asociado a desafíos operacionales.
El cuadro que enfrenta la industria combina así una demanda internacional más firme por cobre, mayores requerimientos para sostener volúmenes de producción y una operación cada vez más exigida por el uso de agua de mar, electricidad y estándares ambientales.
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